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jueves, 11 de enero de 2024

LA FANTASÍA PRECEDE A LA REALIDAD

 

“Casi siempre las cosas humanas comienzan por ser leyendas y sólo más tarde se convierten en realidades” (Ortega y Gasset[1])

“Una parte, una forma de lo real es lo imaginario” (Ortega y Gasset(2))

“Las cosas se fundamentan en algo que yo poseo” (María Zambrano(3))

“Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset(4))

“Todo concepto o significación concibe o significa algo objetivo (toda idea lo es de algo que no es ella misma), y, no obstante, es innegable que todo concepto o significación existe como pensado por un sujeto, como elemento de la vida de un hombre. Resulta, pues, a la vez subjetivo y objetivo” (Ortega y Gasset(5))



[1] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 301.

[2] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Vol. I, Obras  Completas, Tº 2, Madrid, Alianza, 1983, p. 20.

[3] María Zambrano: “Filosofía y Poesía”, en “Obras reunidas”, Madrid, Aguilar, 1971, p. 177.

[4] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Vol. VI, Obras Completas, Tº 2, Madrid, Alianza, 1983, pág. 526.

[5] Ortega y Gasset: “Filosofía pura”, O. C. Tº 4º, Madrid, Alianza, 1983, p. 57.

martes, 19 de diciembre de 2023

CÓMO SE SUPERA EL PENSAMIENTO UTÓPICO

 

HITOS DE LA IDEA VIGENTE EN EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL SEGÚN LA CUAL, PUESTO QUE LA VERDAD HABITA EN LO INTERIOR, NO LO HACE EN EL MUNDO (por tanto, el mundo, la realidad ha de subordinarse a lo que utópicamente decida el pensamiento):

“La verdad habita en lo interior del hombre” (San Agustín[1])

“Pienso luego existo” (Descartes[2])

“La idea es lo absoluto” (Hegel[3])

“No hay hechos, sólo interpretaciones” (Friedrich Nietzsche[4])

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ORTEGA LLEGA AFIRMANDO QUE LA VERDAD ES ALGO QUE HABITA EN EL MUNDO Y QUE GUIADO POR MI RAZÓN PUEDO LLEGAR A DESCUBRIRLA

 “Todo concepto o significación concibe o significa algo objetivo (toda idea lo es de algo que no es ella misma), y, no obstante, es innegable que todo concepto o significación existe como pensado por un sujeto, como elemento de la vida de un hombre. Resulta, pues, a la vez subjetivo y objetivo” (Ortega y Gasset[5]).



[1] San Agustín: “De vera religione” (De la verdadera religión), que escribió entre los años 390 y 391.

[2] René Descartes: “Discurso del método” (1637)

[3] Hegel: “Lógica”

[4] Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Vol. 4, Madrid, Tecnos, 2008, p. 222.

[5] Ortega y Gasset: “Filosofía pura”, O. C. Tº 4º, p. 57.

lunes, 21 de agosto de 2023

DÓNDE NACE LA POSVERDAD (O MENTIRA ACEPTABLE)

 


“Las ideas tienen dos caras y dos valores o eficiencias distintas. Por una de sus caras la idea pretende ser espejo de la realidad; cuando esta pretensión se confirma decimos que es verdadera. La verdad es el valor o eficiencia objetivos de la idea. Mas por su otra cara la idea se prende al sujeto, al hombre que la piensa: cuando coincide con su temple íntimo, con su carácter y deseos aunque no sea verdadera, aunque carezca de valor objetivo, posee una eficiencia subjetiva, dando satisfacción intelectual al espíritu. Yo opondría a la verdad, o valor objetivo de la idea, su vitalidad o valor subjetivo. Para la mayor parte de las gentes esa delicadísima y como superflua función de las ideas que consiste en su verdad, es rigorosamente desconocida. Las ideas ejercen, dentro de su economía vital, tan sólo una misión orgánica, no menos maravillosa que la otra. Son órganos de vida que el organismo —individuo, pueblo, época— sabe plasmarse para afrontar la existencia. No encajan tal vez en la realidad, pero encajan en la subjetividad, y producen en ella efectos automáticos (…) Se trata de un efecto análogo al que en las edades primitivas se atribuía a los vocablos mágicos. Nadie comprendía el mecanismo con que el conjuro operaba sus cósmicas intervenciones; pero al escucharlo, las almas se aquietaban, tenían en él fe viva” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Temas de viaje”, en “El Espectador”, vol. IV, O. C. Tº 2, pp. 370-371.



sábado, 22 de abril de 2023

LO QUE ORTEGA OPINA DE LA POLÍTICA

 

“Cuando la política se entroniza en la conciencia y preside toda nuestra vida mental, se convierte en un morbo gravísimo. La razón es clara. Mientras tomemos lo útil como útil, nada hay que objetar. Pero si esta preocupación por lo útil llega a constituir el hábito central de nuestra personalidad, cuando se trate de buscar lo verdadero tenderemos a confundirlo con lo útil. Y esto, hacer de la utilidad la verdad, es la definición de la mentira. El imperio de la política es, pues, el imperio de la mentira (…) Congoja de ahogo siento, porque un alma necesita respirar almas afines, y quien ama sobre todo la verdad necesita respirar aire de almas veraces. No he hallado en derredor sino políticos, gentes a quienes no interesa ver el mundo como él es, dispuestas sólo a usar de las cosas como les conviene (…) Para condensar mi esfuerzo, necesito de lectores a quienes interesen las cosas aparte de sus consecuencias, cualesquiera que ellas sean, morales inclusive (…) lectores que, como el autor, se hayan reservado un trozo de alma antipolítico”(Ortega y Gasset[1]).

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“Yo detesto toda política, la considero como una cosa siempre e irremediablemente mala, pero a la vez inevitable y constituyente de toda sociedad (…) Toda política, aun la mejor, es, por fuerza, mala; por lo menos, en el sentido en que son malos, por buenos que sean, un aparato ortopédico o un tratamiento quirúrgico” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Verdad y perspectiva”, en “El Espectador”, Vol I, O. C. Tº 2, pp. 16-17.

[2] Ortega y Gasset: “El hombre y la gente”, O. C. Tº 7, p. 131.

jueves, 20 de abril de 2023

¿EXISTE “LA” VERDAD O CADA CUAL TIENE LA SUYA?


 

Nietzsche dice, por ejemplo, que no existe esa verdad, que lo que hacemos es investir lo que parece ser realidad con atributos que están en nuestra mente, pero lo cierto es, según él, que no existe esa realidad: “No hay hechos, solo interpretaciones”(1). De esa forma, cuando decimos que el calor expande los metales, estaríamos añadiendo una relación casusal al fenómeno “calor” (causa) y al fenómeno “expansión de los metales” (efecto) que solo existe en nuestra mente. ¡Pues no es verdad! (con perdón). Esa relación causal la aportará nuestra mente, ¡pero está ahí afuera, en el calor y en los metales! Cuando decimos que la segunda mujer de la imagen de esta publicación es más guapa que la primera, estamos, efectivamente, “interpretando”. Pero la realidad existe y nos impone límites y exigencias a nuestra interpretación. Así que es certero Ortega al decir: “Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo”(2). En suma: descubrimos lo que hay fuera gracias a las prefiguraciones que guardamos dentro (por ejemplo, sobre quién es guapa y quién no). Pero no solo existe el dentro: también existen las cosas, la realidad. Así que, como recomienda Ortega, “¡Argentinos (y resto del acompañamiento), a las cosas, a las cosas!”[3].



[1] Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Vol. 4, Madrid, Tecnos, 2008, p. 222.

[2] Ortega y Gasset: “La interpretación bélica de la historia, en “El Espectador”, Vol. VI, O. C. Tº 2, pág. 526.

[3] Ortega y Gasset: “Meditación del pueblo joven”, O. C. Tº 8, p. 390.

viernes, 14 de abril de 2023

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA ARMONÍA PREESTABLECIDA

 

“Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset[1]).

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“Nada hay en el mundo físico que no tenga su logaritmo psicológico o viceversa. Como Goethe cantaba: ‘Nada hay dentro, nada hay fuera. / Lo que hay dentro, eso hay fuera’”. Y concluye: “La hermandad radical entre alma y espacio, entre el puro «dentro» y el puro «fuera», es uno de los grandes misterios del Universo que más ha de atraer la meditación de los hombres nuevos (…) alma y mundo: hay entre ellos un nexo nada físico, un influjo irreal: la funcionalidad simbólica. El mundo como expresión del alma” (Ortega y Gasset(2)).

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 “Para responder a ¿qué son las cosas? Tengo que preguntarme ¿qué soy yo?” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Tº VI, O. C., Tº 2, pág. 526.

[2] Ortega y Gasset: “Sobre la expresión, fenómeno cósmico”, en “El Espectador” Vol. VII, O. C. Tº 2, pp. 585-586.

[3] Ortega y Gasset: “Unas lecciones de Metafísica”, O. C. Tº 12, pág. 95

lunes, 6 de marzo de 2023

DUDAMOS PARA ESTAR MÁS CERCA DE LA REALIDAD

 

Yo no creo más que en el equívoco, porque la realidad es ella misma equívoca y toda simplificación y todo lo que pretenda ser inequívoco es adulteración o falsificación de la realidad, es lugar común, aspaviento, postura y frase” (Ortega y Gasset[1]).

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“La duda (…) es la condición del conocimiento científico: ella abre el agujero que viene a llenar la prueba” (Ortega y Gasset[2]).

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“Toda prueba es (…) prueba de la resistencia que una proposición ofrece a la duda. Sin dudar no hay probar, no hay saber” (Ortega y Gasset[3]).

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“El vigor intelectual de un hombre, como de una ciencia, se mide por la dosis de escepticismo, de duda que es capaz de digerir, de asimilar. La teoría robusta se nutre de duda y no es la confianza ingenua que no ha experimentado vacilaciones; no es la confianza inocente, sino más bien la seguridad en medio de la tormenta, la confianza en la desconfianza. Ciertamente que es aquélla, la confianza, la que queda triunfando de ésta y sobre ella, quien mide el vigor intelectual. En cambio, la duda no sojuzgada, la desconfianza no digerida es... «neurastenia»” (Ortega y Gasset[4]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, Madrid, Alianza, 1983, p. 276.

[2] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p. 383.

[3] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p. 370.

[4] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?, O. C. Tº 7, p. 302.

lunes, 6 de febrero de 2023

LA MIRADA ASÉPTICA, DESAPASIONADA, NO AYUDA AL CONOCIMIENTO


 

“Tal vez la visión amorosa es más aguda que la del tibio. Tal vez hay en todo objeto calidades y valores que sólo se revelan a una mirada entusiasta (...) Según esto, el amor sería zahorí, sutil descubridor de tesoros recatados” (Ortega y Gasset[1]).

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“El amor es, por lo pronto, un grado superior de atención. Fuera pues más agudo y más sabio envidiar al hombre apasionado que tacharle de iluso. Su paisaje es tan real como el nuestro, sólo que es mejor” (Ortega y Gasset[2]).

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“Pero pasión y razón unidas, la razón disparándose con ímpetu apasionado para frenar en el punto justo, puede recoger sin menoscabo a la verdad desnuda” (María Zambrano[3]).

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“Es la filosofía la ciencia general del amor” (Ortega y Gasset[4]).

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[1] Ortega y Gasset: “Las Atlántidas”, O. C. Tº 3, Alianza, pág. 292

[2] Ortega y Gasset, “Las Atlántidas”, O. C. Tº 3, pág. 293

[3] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, pp. 19-20.

[4] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C., Tº 1º, pág. 316.

jueves, 2 de febrero de 2023

SOLO DESCUBRIREMOS UNA VERDAD SI PREVIAMENTE LA NECESITAMOS


 

“Decimos que hemos encontrado una verdad cuando hemos hallado un cierto pensamiento que satisface una necesidad intelectual previamente sentida por nosotros. Si no nos sentimos menesterosos de ese pensamiento éste no será para nosotros una verdad. Verdad es, por lo pronto, aquello que aquieta una inquietud de nuestra inteligencia. Sin esta inquietud no cabe aquel aquietamiento. Parejamente decimos que hemos encontrado la llave cuando hemos hallado un preciso objeto que nos sirve para abrir un armario cuya apertura nos es menester. La precisa busca se calma en el preciso hallazgo: éste es función de aquélla” (Ortega y Gasset[1]).

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“La verdad objetiva –sin que por esto padezca lo más mínimo su objetividad– es buscada y reconocida o desestimada por nosotros, por los sujetos. De suerte que hay un punto en que la verdad objetiva tiene que ser además verdad subjetiva (…) La verdad objetiva tiene que pasar por el estado de verdad subjetiva, como por el de larva la mariposa” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Unas lecciones de metafísica”, O. C. Tº 12, p. 16.

[2] Ortega y Gasset: “Investigaciones psicológicas”, O. C. Tº 12, pp. 338-339.

miércoles, 11 de enero de 2023

¿RESISTE LA VERDAD EN ALGÚN SITIO TODAVÍA?


Los que necesitamos creer que existe la verdad lo tenemos crudo; ni siquiera podemos sostener que lo que nos dicen los sentidos sea cierto: la nueva física ha constatado que lo que a la vista y al tacto parece materia sólida, en el nivel atómico y subatómico está hecho de vacío y de distancias siderales entre átomos. Esta “mesa” es, pues, una interpretación de nuestros sentidos, no la realidad en sí. Y los que decimos que somos una trayectoria vital que une nuestro pasado a nuestros proyectos hemos de admitir que tanto lo que llamamos “nuestro pasado” como “nuestro futuro” son interpretaciones de algo que no tiene consistencia por sí mismo. Menos mal que nos queda Ortega. 

Habla Ortega de “sensibilidad para el más allá”, la cual supone dos cosas: “una, fe en la vida al esperar que la porción ignorada de ella es mayor y mejor que la ya sabida; otra, fuerza creciente en la persona, porque el horizonte no se amplía nunca o casi nunca por sí mismo, sino que lo ensanchamos empujándolo con los codos de nuestra alma, que para ello necesita dilatarse, rebosar hoy su volumen de ayer”[1]. En suma, que en sustitución de lo que antaño se llamó esencia o sustancia de lo que somos, contamos con una irreductible propensión a ir de lo peor a lo mejor, algo que Nietzsche reducía a ser “voluntad de poder”, amputando el ingrediente moral que ahora nos aparece. No todo vale, pues, hay cosas mejores y peores, aunque cada cual tenga su propio camino para ir descubriendo cómo articular esa diferencia. En suma: cada cual ha de ir encontrando en cada una de sus decisiones cuál se corresponde con la verdad y cuál no. Y responder por ello, al menos ante sí mismo.



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Vol. VIII, O. C. Tº 2, p. 741

miércoles, 16 de noviembre de 2022

LAS INSUFICIENCIAS DE LA VERDAD CIENTÍFICA

 

“La educación agnóstica del siglo pasado debilitó el afán nativo en el hombre de buscar lo «definitivo», los puntos cardinales para la existencia, y se habituó la mente a moverse entre penultimidades, que al ser sólo esto carecen de necesidad y se presentan como meras cosas plausibles que se pueden tomar o dejar o canjear entre sí. Ejemplo máximo: la ciencia física. Es ella, sin duda, admirable; pero como no resuelve los últimos problemas ni fundamenta el último sentido de sí misma, es perfectamente razonable que un hombre se desentienda de ella. Lo mismo la técnica. El automóvil es un aparato magnífico para ir de prisa de aquí a Socuéllamos. Pero, señor, ¡si yo no tengo nada que hacer en Socuéllamos!” (Ortega y Gasset[1]).

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“La «verdad científica» es una especie exquisita de verdad; es, en un determinado sentido, la verdad de más quilates. Esta superior calidad proviene de que la verdad científica es exacta y es rigorosamente comprobable. A su vez, esta exactitud y esta facultad de ser comprobada provienen de ciertos métodos y condiciones que se emplean para descubrirla (…) (Pero) la ciencia logra fabricar una clase ejemplar de verdades, gracias a que renuncia a resolver los problemas fundamentales. Así la física descubrirá las leyes rigorosísimas según las cuales acontecen las modificaciones de la materia, pero no nos dirá nunca de dónde procede la materia. La biología llegará a averiguar con suficiente rigor cómo funciona el ojo para ver y el estómago para digerir, pero no nos revelará nunca qué es la vida misma del organismo y cómo se origina. Más aún: de no intentar resolver tan graves y últimos problemas, ha venido a hacer su virtud máxima. Los métodos que emplea son exactos, pero incapaces de responder a las postreras preguntas” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Revés de almanaque”, en “El Espectador”, Vol. 8, O. C. Tº 2, p. 721.

[2] Ortega y Gasset: “Pleamar filosófica”. O. C. Tº 3, p. 345.

domingo, 6 de noviembre de 2022

TODO TIENDE A LA UNIDAD… PERO NUNCA LLEGARÁ A ALCANZARLA

 

Llegar a formular un concepto exige abstraerse de las realidades concretas e individuales y ponerse a caminar hacia el punto en el que todas las cosas se fundieran virtualmente en una unidad. En el momento inicial de ese proceso, no se ha adquirido todavía una mínima capacidad de abstracción y uno está atrapado en la percepción de cosas concretas. Es lo que le ocurre al niño y, por esa misma vía, al esquizofrénico, como decía el psiquiatra Kurt Goldstein: “Para el esquizofrénico no es posible pensar de manera general en la mesa; siempre piensa en una mesa en particular. (No puede) concebir el concepto de ‘la mesa’ independientemente de (una) mesa real”(1). También hacía gala, de algún modo, de esa incapacidad Fernando Pessoa, que no andaba lejos del modo de pensar esquizofrénico cuando decía: “No hay normas. Todos los hombres son excepciones a una regla que no existe”[2]. Desde esa posición inicial en la que no ha comenzado todavía a ejercitarse la abstracción, se pone en marcha el proceso que todo lo empuja mentalmente hacia la unidad; como dice Ortega: “Comprender es, por lo pronto, simplificar, sustituir la infinidad de los fenómenos por un repertorio finito de ideas”[3]. En ese proceso inacabable que empieza en el caos de lo innumerable y disperso, los conceptos son áreas de descanso en las que encontramos leyes en las que alojar algunos trozos de certidumbre y previsibilidad. Como dice María Zambrano: “Una de las funciones de los conceptos es tranquilizar al hombre que logra poseerlos. En la incertidumbre que es la vida, los conceptos son límites en que encerramos las cosas, zonas de seguridad en la sorpresa continua de los acontecimientos”[4].



[1] Citado por Louis A. Sass en “Locura y modernismo”, Madrid, Dykinson, 2014, p. 523 (nota).

[2] Pessoa, Fernando: “Aforismos”, Buenos Aires, Emecé, 2005.

[3] José Ortega y Gasset: “El Espectador” Vol. VIII, O. C. Tº 2, Madrid, Alianza, 1983, p. 670.

[4] María Zambrano: “Senderos”, Barcelona, Anthropos, 1986, pág. 87.


viernes, 4 de noviembre de 2022

LA VERDAD NO ESTÁ AL ALCANCE DE LOS SENTIDOS, Y SOLO PUEDE SER SUGERIDA CON METÁFORAS

 

 “El lenguaje no cubre nunca con exactitud la idea; por tanto (...) toda expresión es metáfora (...) Pues si lo que decimos no coincide exactamente con lo que pensamos, ha de entenderse que meramente lo sugiere. Y ese decir que es sugerir es la metáfora” (Ortega y Gasset[1]).

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 “Los grandes problemas filosóficos requieren una táctica similar a la que los hebreos emplearon para tomar a Jericó y sus rosas íntimas: sin ataque directo, circulando en torno lentamente, apretando la curva cada vez más y manteniendo vivo en el aire son de trompetas dramáticas”(Ortega y Gasset[2]). “Por eso, todos los asuntos que toquemos, aun los que tengan un primer aspecto más bien literario, reaparecerán una vez y otra en círculos posteriores de radio más estrecho y exigente. Con frecuencia hallarán ustedes que lo que un día tuvo sólo el cariz de una pura frase o de un adorno metafórico, surgirá otro día con el más grave gesto de rigoroso problema” (Ortega y Gasset[3]).

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“Quien quiera enseñarnos una verdad que no nos la diga: simplemente que aluda a ella con un breve gesto, gesto que inicie en el aire una ideal trayectoria, deslizándonos por la cual lleguemos nosotros mismos hasta los pies de la nueva verdad (…) Quien quiera enseñarnos una verdad, que nos sitúe de modo que la descubramos nosotros” (Ortega y Gasset[4]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12,  pág. 38

[2] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p. 279.

[3] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p. 288.

[4] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C. Tº 1º, p. 336.

domingo, 5 de junio de 2022

DE LA VERDAD DE LAS COSAS SOLO ALCANZAMOS A PERCIBIR UN FRAGMENTO, PERO…

 


    “No, no; el horizonte de nuestra percepción no es el horizonte de la realidad. Por esto Leibniz, cuando quiere definir el síntoma decisivo del espíritu, advierte que no consiste en la percepción, por la cual nos damos cuenta de lo que tenemos delante, sino en lo que sugestivamente llama percepturitio, es decir, (una tendencia a nuevas percepciones), una como sensibilidad para lo que aún no está ante nosotros, para lo ausente, desconocido, futuro, remoto y oculto. Este apetito, esta conación e impulso nos hace rodar más allá de nosotros mismos, aumentarnos, superarnos. Sin ese afán de acaparar el mundo, el hombre sería únicamente la más blanda de las rocas” (Ortega y Gasset[1]).

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DE UNA NARANJA SOLO ALCANZAREMOS A VER SU MITAD; LA OTRA MITAD ES UN AÑADIDO QUE HACE NUESTRA MENTE. PERO ES QUE…

    “Lo que es parte, sólo puede entenderse si lo referimos al todo de que ello es parte —sólo en relación con ese todo es lo que es y tiene su verdadero sentido. La parte es así un órgano de un organismo. (…) Pero (…) si la parte sólo tiene sentido cuando vemos su puesto en el todo a que pertenece, quiere decirse que, por sí y aislada, carece de sentido precisamente porque es sólo parte, por tanto, algo incompleto, puro fragmento (…) Ahora bien, no siendo la ciencia histórica otra cosa que la interpretación de los actos humanos —pincelada, palabra o acción—, podemos resumir en última abreviatura el método histórico diciendo que en él se trata de descubrir cuál es la realidad completa, enteriza, el auténtico todo a que hay que referir el acto humano de que se trata” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Ideas sobre Pío Baroja”, El Espectador, Vol. 1, O. C. Tº 2, p. 77.

[2] Ortega y Gasset: “Introducción a Velázquez”, O. C. Tº 8, pp. 562-563.


jueves, 7 de abril de 2022

LA DIALÉCTICA DE ORTEGA OBLIGA A ELEGIR UNA COSA SIN OLVIDAR LA CONTRARIA

 


“El vigor intelectual de un hombre, como de una ciencia, se mide por la dosis de escepticismo, de duda que es capaz de digerir, de asimilar. La teoría robusta se nutre de duda y no es la confianza ingenua que no ha experimentado vacilaciones; no es la confianza inocente, sino más bien la seguridad en medio de la tormenta, la confianza en la desconfianza. Ciertamente que es aquélla, la confianza, la que queda triunfando de ésta y sobre ella, quien mide el vigor intelectual. En cambio, la duda no sojuzgada, la desconfianza no digerida es... «neurastenia».” (Ortega y Gasset[1]).

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Las gentes suelen mostrarse demasiado presurosas en decidirse por lo mejor: olvidan que cada acto de preferencia abre, a la vez, una oquedad en nuestra alma. No, no prefiramos; mejor dicho, prefiramos no preferir. No renunciemos de buen ánimo a gozar de lo uno y de lo otro; religión y ciencia, virtud y placer, cielo y tierra… Cierto que hasta ahora no se han resuelto las antítesis; pero cada hombre debe pensar que es él el llamado a resolverlas” (Ortega y Gasset[2]).


[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p. 302.

[2] Ortega y Gasset: “Notas de andar y ver. Viajes, gentes, países”, Madrid, Alianza, 1988, p. 38


sábado, 19 de febrero de 2022

¿CUÁL ES EL ÓRGANO ENCARGADO DE DESCUBRIR LO QUE NO ES EVIDENTE?




     “Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset[1]). Se hace necesario conjugar esta idea con otra, también de Ortega… y de Heráclito, según la cual la verdad se esconde, nunca es del todo evidente: es aquello de que el bosque (su verdad) nunca lo llegamos a ver, solo está a nuestro alcance la primera fila de árboles. Lo manifiesto, pues, es solo anuncio, anticipo de lo que auténticamente es, y que se mantiene como latencia. ¿Cómo se puede entonces “descubrir fuera una verdad”, una verdad no evidente, escarbando en “nuestro fondo íntimo”? La parte ausente de las cosas, lo que estas ocultamente son, necesita de nuestra fe, de nuestro Deseo de más, para tener virtualidad. Es ese Deseo –lo que en nosotros echamos en falta– el encargado de indagar en el misterio o latencia de las cosas –lo que a ellas les falta. Ese Deseo es el amor. Y en suma, “no basta la agudeza intelectual para descubrir una cosa nueva. Hace falta entusiasmo, amor previo por esa cosa (...) Sólo se encuentra lo que se busca y el entendimiento encuentra gracias a que el amor busca” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Vol. VI, O. C. Tº 2, pág. 526.

[2] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C., Tº 7, pp. 383-384.

viernes, 18 de febrero de 2022

LAS VERDADES IMPORTANTES HABITAN A LA VEZ EN LO INTERIOR Y EN EL EXTERIOR

 

   “Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Tº VI, O. C. Tº 2, p. 526.

sábado, 27 de noviembre de 2021

POR QUÉ SOLO NOS ES SEGURA LA INSEGURIDAD

 


     Para orientarnos en la vida necesitamos organizar la realidad, someterla a estructura, reducirla a lo que de ella quepa en nuestros conceptos. Pero una vez acomodados en la visión de lo real que tales conceptos nos permiten, esa instalación en ellos nos impide conocer todo lo que de la realidad desborda de esos conceptos o ideas. Esa insuficiencia avisa de que tarde o temprano nuestra forma de organizar la realidad entrará en crisis y habremos de buscar nuevas perspectivas que incorporen aspectos de las cosas que antes quedaron desatendidos.

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     “La inteligencia (…) reacciona ante una realidad creando un esquema, lo que solemos llamar una «idea» o concepto; la idea queda encapsulada en un nombre. La mayor parte de nuestros compañeros de especie, cuando tienen el nombre de algo, con su idea inclusa, se vuelven incapaces de ver ya este algo, es decir, la realidad que nombran e idean. Nombre e idea se interponen entre las cosas y nosotros como una pantalla opaca. Es curioso que las ideas, hechas para facilitarnos la clara percepción de las realidades, sirven a muchos hombres para todo lo contrario: para espantar las realidades, para defenderse de su visión adecuada. Van como sonámbulos por la vida, reclusos dentro del dermato-esqueleto de sus ideas, de sus «lugares comunes»” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Meditación de Europa”, O. C. Tº 9, p. 296.