domingo, 26 de febrero de 2023

NOS CONSTRUIMOS ELEVÁNDONOS POR ENCIMA DE LO QUE NOS DUELE

 

“Sólo apurando las heces del dolor espiritual puede llegarse a gustar la miel del poso de la copa de la vida” (Miguel de Unamuno[1]).

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“¡Sí, hay que saber llorar! Y acaso ésta es la sabiduría suprema” (Miguel de Unamuno[2]).

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“Cuando no se ha reflexionado bastante, se cree que la vida ideal fuera una existencia horra (libre) de angustias y problemas, un puro flotar en un ámbito etéreo, poblado solo de caricias. En este sentido decía Mérimée que la felicidad es como un deseo de dormir. Pero esto es un grave error. Nuestro organismo no funcionará si el medio en torno no lo excitase e irritase. Toda función vital es la respuesta a una excitación; a una herida que el contorno nos hace. La ausencia de presiones, de problemas, apagaría nuestra vida, porque nuestro vivir es un constante aceptar heridas y un responder enérgico a esta benéfica vulneración. Ni un individuo ni un pueblo puede vivir sin problemas: al contrario, todo individuo, todo pueblo vive precisamente de sus problemas, de sus destinos. La vida histórica es una permanente creación, no es un tesoro que nos viene de regalo (…) No se dude de ello: en el dolor nos hacemos y en el placer nos gastamos” (Ortega y Gasset(3)).



[1] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”, Madrid, Espasa-Calpe, 1967, p. 49

[2] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”, Madrid, Espasa-Calpe, 1967, pág. 21

[3] Ortega y Gasset: “Discurso en el Parlamento chileno en 1928”, O. C. Tº 8, p. 379.

viernes, 24 de febrero de 2023

¿EXISTE LA VOZ DE LA CONCIENCIA O ESTA ES UN CONVENCIONALISMO?

 

 “(Hay un) cierto fondo insobornable en nosotros. Insobornable, no sólo para el dinero o el halago, sino hasta para la ética, la ciencia y la razón” (Ortega y Gasset[1]).

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“A cada uno hablará lealmente su conciencia, con la clara voz que sale del fondo insobornable de nuestra personalidad” (Ortega y Gasset[2]).

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 “Cuanto más pequeña sea la personalidad, tanto más indefinida e inconsciente se torna, hasta confundirse con la sociedad, perdiendo su propio carácter, que se disuelve dentro de la totalidad del grupo. La voz interior es reemplazada entonces por la voz de la sociedad y de sus conveniencias y el destino es sustituido por las necesidades colectivas” (Carl Gustav Jung[3]).

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“El gesto, la forma de nuestro cuerpo, es la pantomima de nuestra alma. El hombre externo es el actor que representa al hombre interior” (Ortega y Gasset[4]).



[1] Ortega y Gasset: “Ideas sobre Pío Baroja”, en “El Espectador” Vol I, O. C. Tº 2, pp. 74-75.

[2] Ortega y Gasset: “Investigaciones psicológicas”, O. C. Tº 12, p.374.

[3] Carl Gustav Jung: “Sobre el desarrollo de la personalidad”, Obra Completa, vol. 17, Madrid, Trotta, 2001, p. 165.

[4] Ortega y Gasset: “Sobre la expresión fenómeno cósmico”, en “El Espectador”, Vol. VII, O. C. Tº 2, p. 579.

miércoles, 22 de febrero de 2023

LA VERDAD SEGÚN FOUCAULT Y SEGÚN ORTEGA

 

Todo empezó, podríamos decir, con aquello de Nietzsche: “No hay hechos, solo interpretaciones”[1]. De aquí salió la trayectoria filosófica y cultural que ha culminado en el posmodernismo. Como fiel representante de esa trayectoria, Michel Foucault vino a concluir que la verdad no existe, que cualquier opción es igual de válida, y hoy puede ser una y mañana otra. De aquí surgió la idea de la “identidad fluida”, que Foucault expresó diciendo: “No me preguntéis quién soy y no me pidáis que siga siendo el mismo”[2]. La moral también así desaparecía: el loco o el criminal representan opciones tan válidas como cualquier otra. Adiós hospitales y adiós cárceles. En su dionisíaco desmadre intelectual vino a afirmar quelos seres humanos carecen de toda norma, estatura o regulación invariable”[3]. Antes de morir de SIDA tuvo premeditadamente relaciones homosexuales a sabiendas de que transmitiría su enfermedad a sus parejas. Sin verdad ante la que responder, el hombre cae en el abismo.

Ortega y Gasset admitió que “el hombre no tiene naturaleza, tiene historia” (4), es decir, que no hay una verdad permanente y para siempre… pero porque siempre estamos transitando de lo peor hacia lo mejor, hacia más verdad. Y afirmó: “La vida sin verdad no es vivible (…) (El hombre) puede definirse como el ser que necesita absolutamente la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional. Todas las demás, incluso comer, son necesarias bajo la condición de que haya verdad, esto es, de que tenga sentido vivir”(5).



[1] Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Tº IV, Madrid, Tecnos, 2010, p. 222.

[2] Michel Foucault: “La arqueología del saber”

[3] James Miller: “La pasión de Michel Foucault”, Santiago de Chile, Ed. Andrés Bello, 1995, p. 95.

(4) Ortega y Gasset: “Goethe sin Weimar”, O. C. Tº 9, p. 589.

[5] Ortega y Gasset: “Prólogo para alemanes”, O. C. Tº 8, pp. 39-40.

martes, 21 de febrero de 2023

Estados alterados de conciencia, experiencias místicas y otros misterios


 En la serie de vídeos que empecé a publicar con el que dediqué a “La religiosidad primitiva”, dentro de la lista de este canal que titulo “En el límite”, hemos ido siguiendo el rastro de un tipo de experiencias que han tenido, entre otros, los místicos, pero también personas que atravesaban situaciones extremas o incluso, en algún sentido similares, las tenían también en su momento chamanes y pitonisas. En este vídeo añadimos al catálogo otras experiencias igualmente intrigantes que han tenido personas que sufrían trastornos psicológicos. El denominador común que hemos creído encontrar en todas estas experiencias es la previa desaparición de la voluntad, de la conciencia de ser sí mismo, a lo cual se accede por unos u otros métodos, incluidos algunos de carácter religioso o filosófico cuyo análisis abordamos en este vídeo, y que podrían quedar representados por esto que dijo uno de los que tuvieron este tipo de experiencias, Manuel García Morente, el filósofo amigo personal de Ortega, y que explicando su visión de la Providencia decía: “Todo es de Dios, que dispone de todo. Y de mí (…) Heme pues aquí ante Dios para que haga de mí lo que quiera (…) Sin dejar de ser libre, quiero ahora ser esclavo de Dios por mi libre voluntad. Quiero querer lo que Él quiera; no solo aceptarlo, sino quererlo (…) Soy yo el que necesito servirle, esto es, hacer ciegamente su voluntad santa”.

sábado, 18 de febrero de 2023

LA DIFERENCIA ENTRE EL NECIO Y EL INTELIGENTE

 

“El inteligente no está nunca seguro de serlo, ni de poder contar con esa inteligencia que impropiamente se dice suya (…) La idea feliz aparece de súbito en la cavidad de nuestra mente, como el pájaro despavorido se entra en primavera por nuestra ventana. Por eso, el hombre inteligente, lejos de sentir seguridad en sus ocurrencias, se ve siempre rodeado por la amenaza innumerable de las asneiras o tonterías que se le pueden ocurrir, y esto –precisamente esto– el sentirse en perpetuo peligro de ser estúpido es lo inteligente en el inteligente, lo que le hace vivir en ese incesante y agudo alerta que le permite evitar las necedades, sortearlas, de suerte que avanza entre las probables asneiras, como el ciclista de circo corre en su bicicleta sorteando las garrafas para evitar derribarlas. El parvo o necio, en cambio, es el hombre seguro de sí, que no prevé su eventual estolidez y por lo mismo se sumerge a fondo y sin reservas en el océano de las necedades. Lo cual llevaba a Anatolio France a decir, con no escasa motivación, que él temía mucho más al necio que al malvado, porque el malvado, al fin y al cabo, algunas veces descansa, el necio jamás” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, p. 243.

jueves, 16 de febrero de 2023

VIVIR CONSISTE EN BUSCAR ALGO QUE PERDIMOS AL NACER

 


“El buscar el punto de partida es el motor, la verdadera ‘causa movens’ del recordar” (María Zambrano[1]).

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“No más partir, volvemos” (María Zambrano[2]).

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“El movimiento propio del vivir personal, único que puede llegar a sernos relativamente diáfano, es el de avanzar a ciegas primero y haber de retroceder después en busca del punto de partida” (María Zambrano[3]).

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 “Se vive en el recuerdo y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es, en el fondo, sino el esfuerzo de nuestro recuerdo por perseverar, por hacerse esperanza, el esfuerzo de nuestro pasado por hacerse porvenir” (Miguel de Unamuno[4]). 



[1] Mª Zambrano: “Notas de un método”, Madrid, Mondadori, 1989, pág. 81

[2] María Zambrano: “Persona y democracia”, Madrid, Siruela, 1996, pág. 62

[3] María Zambrano: “Notas de un método”, Madrid, Mondadori, 1989, pág. 81.

[4] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”, Madrid, Espasa-Calpe, 1967, pág. 15.


martes, 14 de febrero de 2023

VIVIR SIGNIFICA ACTUAR, NO MERAMENTE REACCIONAR

 


“Darwin cree haber conseguido aprisionar lo vital –nuestra última esperanza– dentro de la necesidad física. La vida desciende a no más que materia. La fisiología a mecánica (…) Ya no es (el organismo) quien se mueve sino el medio en él. Nuestras acciones no pasan de reacciones” (Ortega y Gasset[1]).

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“Andamos en peligro de que esa invasión de lo externo nos desaloje de nosotros mismos, vacíe nuestra intimidad, y exentos de ella quedemos transformados en postigos de camino real por donde va y viene el tropel de las cosas” (Ortega y Gasset[2]).

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“La reacción vital es un efecto constantemente desproporcionado a su causa; por tanto, no es un efecto” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C., Tº 1º, pág. 400.

[2] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C., Tº 1, pág. 349.

[3] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, O. C., Tº 9, pág. 204.


viernes, 10 de febrero de 2023

LA INTROVERSIÓN PUEDE CONDUCIR A LA MELANCOLÍA… O A LA CREATIVIDAD


 

“Gracias a su serenidad (el filósofo), en medio de la turbulencia, prepara en su retiro el porvenir” (Ortega y Gasset[1]).

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“El trueno del cañón en la barricada y en el combate, los aplausos y los silbidos de las asambleas, apagan el sordo murmullo que hace al gotear la melancolía” (Ortega y Gasset[2]).

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“Cuando el hombre se encuentra en efecto y radicalmente solo consigo se encuentra con que en el fondo de su soledad brota la fuente de la verdad (...) El hombre no descubre la verdad sino en la soledad consigo” (Ortega y Gasset[3]).

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“Los acontecimientos más grandes no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[4]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C., Tº 12, pág. 162.

[2] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Tº I, O. C., Tº 2, pág. 91.

[3] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C., Tº 12, pág. 268

[4] Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Alianza, pág. 194

miércoles, 8 de febrero de 2023

EN RESPUESTA A DANIELA A PROPÓSITO DEL DEBATE ENTRE DESCARTES Y ORTEGA


La clave de la diferencia entre ambos está en lo que cada uno considera que es la realidad radical de la que hay que partir: Descartes dice que todo es dudoso, esto es, en nada puede apoyar su necesidad de una verdad radical que le sirva de guía y linterna… excepto en su duda. Dudo, es decir, pienso, luego existo. Primero pienso (realidad radical) y partiendo de esa verdad radical deduzco que existo. Ortega dice que hay algo previo al pensamiento: y así, cuando, por ejemplo, paseamos, contamos con (“contamos con”, es decir no pensamos en ello) la luz del sol o la del alumbrado público, contamos con la ropa que llevamos puesta, con el asfalto que pisamos… ¿Cuándo aparece el pensamiento? Pues si, por ejemplo, ocurre un apagón imprevisto (un eclipse, una avería en el sistema eléctrico), nos preguntamos “¿Qué “es” lo que ha pasado?”. Aparecen las preguntas… eso significa que entonces nos ponemos a pensar. Hemos dejado de “contar con” la luz, de darla por supuesta, y es entonces cuando nos preguntamos por el ser de las cosas; en este caso, acabaremos preguntándonos por el “ser” de la luz. Por eso dice Ortega: “Las cosas cuando faltan empiezan a tener un ser”[1]. Podríamos decir también que cuando dejan de cumplir la función que cumplían en nuestra vida (“nuestra vida”: esa es, pues, la realidad de partida, la realidad radical), cuando ya no podemos “contar con” ellas, darlas por supuestas, empezamos a pensar en ellas. Luego el pensamiento no es una realidad radical, sino sobrevenida.



[1] Ortega y Gasset: “Unas lecciones de Metafísica”, O. C. Tº 12, p. 72.

lunes, 6 de febrero de 2023

LA MIRADA ASÉPTICA, DESAPASIONADA, NO AYUDA AL CONOCIMIENTO


 

“Tal vez la visión amorosa es más aguda que la del tibio. Tal vez hay en todo objeto calidades y valores que sólo se revelan a una mirada entusiasta (...) Según esto, el amor sería zahorí, sutil descubridor de tesoros recatados” (Ortega y Gasset[1]).

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“El amor es, por lo pronto, un grado superior de atención. Fuera pues más agudo y más sabio envidiar al hombre apasionado que tacharle de iluso. Su paisaje es tan real como el nuestro, sólo que es mejor” (Ortega y Gasset[2]).

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“Pero pasión y razón unidas, la razón disparándose con ímpetu apasionado para frenar en el punto justo, puede recoger sin menoscabo a la verdad desnuda” (María Zambrano[3]).

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“Es la filosofía la ciencia general del amor” (Ortega y Gasset[4]).

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[1] Ortega y Gasset: “Las Atlántidas”, O. C. Tº 3, Alianza, pág. 292

[2] Ortega y Gasset, “Las Atlántidas”, O. C. Tº 3, pág. 293

[3] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, pp. 19-20.

[4] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C., Tº 1º, pág. 316.

sábado, 4 de febrero de 2023

EL HOMBRE: UN SER INSATISFECHO-Las dos consecuencias contrapuestas de su inadaptabilidad


 

En la metáfora encontró el hombre, desde tiempos muy remotos, la posibilidad de dar cauce a las dos vertientes a las que da su esencial inadaptación a la realidad: una, la que conduce hacia la mera evasión o elusión de lo real, recurriendo primero al tabú a través de lo que hoy llamaríamos eufemismo; y otra, la que empuja a enriquecer la realidad a través de los recursos que proporciona la imaginación. Esos dos impulsos, uno podríamos decir que iconoclasta y otro amplificador de lo real, se han ido sucediendo a lo largo de la historia compensando sucesivamente las exageraciones en las que acababa cayendo el impulso precedente. Y así, El Renacimiento vino a corregir la excesiva altura, complicación y adhesión a lo ultramundano que habían adquirido los valores estéticos y morales en la Edad Media, adelgazando la realidad de aquellos ideales y valores que tanto se habían elevado. Pero tanto se ha adelgazado la realidad de valores e ideales que hoy hemos llegado a un callejón sin salida. Ortega anuncia que está gestándose un cambio de perspectiva del mismo calibre, pero en cierto sentido opuesto, que el que supuso el Renacimiento.

jueves, 2 de febrero de 2023

SOLO DESCUBRIREMOS UNA VERDAD SI PREVIAMENTE LA NECESITAMOS


 

“Decimos que hemos encontrado una verdad cuando hemos hallado un cierto pensamiento que satisface una necesidad intelectual previamente sentida por nosotros. Si no nos sentimos menesterosos de ese pensamiento éste no será para nosotros una verdad. Verdad es, por lo pronto, aquello que aquieta una inquietud de nuestra inteligencia. Sin esta inquietud no cabe aquel aquietamiento. Parejamente decimos que hemos encontrado la llave cuando hemos hallado un preciso objeto que nos sirve para abrir un armario cuya apertura nos es menester. La precisa busca se calma en el preciso hallazgo: éste es función de aquélla” (Ortega y Gasset[1]).

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“La verdad objetiva –sin que por esto padezca lo más mínimo su objetividad– es buscada y reconocida o desestimada por nosotros, por los sujetos. De suerte que hay un punto en que la verdad objetiva tiene que ser además verdad subjetiva (…) La verdad objetiva tiene que pasar por el estado de verdad subjetiva, como por el de larva la mariposa” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Unas lecciones de metafísica”, O. C. Tº 12, p. 16.

[2] Ortega y Gasset: “Investigaciones psicológicas”, O. C. Tº 12, pp. 338-339.