jueves, 14 de mayo de 2026

¿ESTAMOS VOLVIÉNDONOS ESQUIZOFRÉNICOS?

 


Vivimos en una época extraña: sabemos cada vez más cosas sueltas, pero cada vez entendemos menos el conjunto. La ciencia se especializa, el conocimiento se divide en disciplinas cada vez más estrechas, la información nos llega en fragmentos dispersos y cedemos al hecho de prestar atención a estímulos dispersos y discontinuos. En este vídeo exploramos una idea profunda: pensar, al contrario de lo que parece favorecer nuestra cultura, consiste en reunir en unidad lo que aparece disperso. Desde la psicología y la filosofía, veremos cómo la mente humana tiende naturalmente a ordenar el caos de la realidad simplificándola mediante conceptos y categorías. Ortega y Gasset, Nietzsche o María Zambrano reflexionaron sobre esta necesidad de dar forma y sentido a la multiplicidad del mundo. Sin embargo, muchos personajes del siglo XX abrieron la puerta de un fenómeno inquietante: el que significa que la cultura moderna parezca haber entrado en una “época de fragmentos”, como expresamente lo decía Marcel Duchamp. Lo cual plantea una pregunta importante: ¿puede el ser humano vivir psicológicamente sano en una cultura donde todo aparece disperso y sin unidad?


lunes, 11 de mayo de 2026

FILOSOFÍA AL ALCANCE DE TODOS

“La filosofía contiene en sus propias entrañas, desde hace veintiséis siglos, un insulto perpetuo, inagotable. Haber filosofía en el mundo significa, sin remedio, existir en el mundo, tácito o sonoro, este grito: ¡El ser viviente que no es filósofo es un bruto! En el orbe intramundano todo lo que no es filosofía es sonambulismo, y los animales se caracterizan por su existencia sonambúlica (…) Después de su edad heroica en Jonia y la Magna Grecia, en Mileto y en Elea, los filósofos han procurado dulcificar la cosa envolviendo el insulto en melifluencia. Sócrates dirá en la Apología: «Una vida sin filosofía no es vividera para el hombre.» Aristóteles dirá: «Todas las demás ciencias que no son filosofía son más «necesarias» que ésta, pero ninguna es más importante.» Réstense los eufemismos y se tropezará con el insulto” (Ortega y Gasset[1])



[1] Ortega y Gasset: “Apuntes sobre el pensamiento”, O. C. Tº 5, Madrid, Alianza, pp. 541.542

miércoles, 6 de mayo de 2026

LA CREATIVIDAD EXIGE DESPRENDIMIENTO

 

Las musas aguardan en la frontera de las cosas, allí donde la utilidad que estas rinden acaba y empieza el reino de lo superfluo, para desde allí comenzar a ejercer su función fecundadora. “Nadie ignora que el significado originario de la palabra ‘musa’ es ocio, y ocio en el sentido clásico quiere decir lo opuesto a trabajo útil; no es un no hacer, sino el trabajo inútil, el trabajo sin soldada ni material beneficio, el esfuerzo que dedicamos a lo irreal, a lo supremo. Yo tengo para mí que los grandes hombres han debido siempre mucho más a este ocio viril que a las musas de carne y hueso. En el caso Leonardo no hay duda: la mujer concreta, esta mujer, aquella mujer, le fue por completo superflua; no amó jamás (…) Ni amó a las mujeres ni fue amado de ellas, destino común a los temperamentos especulativos que no descienden nunca de la contemplación para meterse en la batalla de la vida, que no salen nunca de sí mismos para fundirse en los demás”[1]. Por tanto, la perspectiva sobre las cosas que Leonardo tenía le llevaba a mirar más allá de ellas, hacia el horizonte, en el que ya no queda apenas mundo que percibir.



[1] O y G: “La Gioconda”, O. C. Tº 1, p. 556.

sábado, 25 de abril de 2026

COMPRENDER ES ASIMILAR LO NUEVO A LO YA CONOCIDO

“En nuestro pensar, lo esencial es ordenar el material nuevo en los planteos antiguos (lecho de Procusto), igualar lo nuevo a lo viejo” (Friedrich Nietzsche[1])

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“El análisis es la operación que conduce al objeto a elementos ya conocidos, es decir, comunes a este objeto y a otros. Analizar consiste, pues, en expresar una cosa en función de lo que no es ella misma” (Henri Bergson[2])

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“No hay verdad en nuestro pensar si no hay una verdad anterior a uno, la verdad de ser, de ser el que auténticamente se es” (Ortega y Gasset[3])



[1] Friedrich Nietzsche: “La voluntad de poderío”, Madrid, Edaf, 1980, p. 275.

[2] Henri Bergson: “El pensamiento y lo moviente”, Madrid, Espasa-Calpe, 1976, p. 150.

[3] Ortega y Gasset: “No ser hombre de partido”, O. C. Tº 4, pp. 77 a 79.

 

domingo, 19 de abril de 2026

POR QUÉ UNA VIDA DIFÍCIL ES MEJOR (ORTEGA, JUNG Y ADLER LO EXPLICAN)

¿Es posible que una vida demasiado fácil empobrezca al ser humano? En este vídeo exploramos una idea tan provocadora como profunda: los problemas no son un obstáculo para la vida humana, sino el motor mismo del pensamiento y del desarrollo personal. Partiendo de algo tan cotidiano como aprender a montar en bicicleta, veremos cómo el ser humano convierte las tareas difíciles en automatismos que ya no requieren esfuerzo consciente. Pero entonces surge una pregunta fundamental: si lo automático es más rápido y eficiente, ¿para qué sirve el pensamiento? La respuesta nos conduce a una tesis central: el pensamiento existe para enfrentarse a problemas nuevos. Por eso, más que un ser que posee soluciones, el ser humano es un ser portador de problemas. La inteligencia no se mediría tanto por la cantidad de respuestas que tenemos, sino por el tipo de problemas que somos capaces de afrontar.

A lo largo del vídeo veremos cómo esta idea aparece en pensadores como Ortega y Gasset, Carl Jung, Alfred Adler o Nietzsche, y cómo muchas crisis personales, neurosis o conflictos interiores pueden convertirse en un impulso para el crecimiento de la personalidad. También exploraremos por qué el lenguaje, la literatura y la escritura desempeñan un papel tan importante en la comprensión de nuestra propia vida, y cómo autores como Murakami, Joan Didion o Paul Auster entendían la escritura como una forma de descubrir lo que realmente pensamos.

Finalmente, el vídeo plantea una pregunta inquietante para nuestro tiempo: si la tecnología y la inteligencia artificial empiezan a resolver cada vez más problemas por nosotros, ¿qué ocurrirá con la facultad humana de pensar? ¿Podría una vida sin problemas acabar debilitando aquello que nos hace verdaderamente humanos?

Una reflexión filosófica y psicológica sobre los beneficios inesperados de una vida problemática.

lunes, 13 de abril de 2026

EL UNIVERSO ES UNA TAREA

“Solo existe una manera de hacer frente a la vida: tener siempre una tarea que cumplir” (Palabras pronunciadas por Harvey Cushing, el mayor especialista de cirugía cerebral de todos los tiempos)(1)

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Se entiende, desde esta perspectiva, que la vida no es un simple azar, sino el resultado último de una intención, de una búsqueda que lleva a cabo el universo, que persigue la Creación. Schopenhauer decía que la vida y el universo eran consecuencia de una “voluntad ciega”. Pero desde esta otra forma de verlo, esa voluntad no es ciega, sino que se mueve en la dirección que lleva hacia mayor complejidad, mayor belleza, mayor perfección… Es decir, en la dirección que marca el sentido, aquella finalidad. La conciencia es el último resultado, el más acabado, de la evolución hacia esa finalidad. Por tanto, la conciencia, y la mente que la aloja, serían la función y el órgano que respectivamente surgieron para dar cumplimiento a esa intención, a ese sentido.

 

miércoles, 8 de abril de 2026

¿TIENE SENTIDO LA VIDA?

“El sentido no solo debe sino que también puede encontrarse, y a su búsqueda guía al hombre la conciencia. En una palabra, la conciencia es un órgano del sentido. Podría definírsela como la capacidad de rastrear el sentido único y singular oculto en cada situación” (Viktor E. Frankl(1))

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“Gran mérito contraído por (C. G. Jung) que tuvo la osadía de atreverse a definir en su tiempo, es decir, en los primeros años del siglo, la neurosis como ‘el sufrimiento del alma que no ha encontrado su sentido’ ” (Viktor E. Frankl[2]).



[1] Viktor E. Frankl: “Ante el vacío existencial. Hacia una humanización de la psicoterapia”, Barcelona, Herder, 1980, p. 31

 

sábado, 4 de abril de 2026

¿TODO TIENDE A LA UNIDAD?

“La realidad no es más que el síntoma de que una cosa ejerce influjo sobre todas las demás y de ellas lo recibe, de que una cosa es necesaria para que el resto subsista. Porque los sapos silban al crepúsculo en sus hoyos, hilan las princesas en sus camarines” (Ortega y Gasset [1]).

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 “Por mundo entendemos la ordenación unitaria de los objetos” (Ortega y Gasset[2]).

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“El profesionalismo y el especialismo, al no ser debidamente compensados, han roto en pedazos al hombre europeo (…) El desmoronamiento de nuestra Europa, visible hoy, es el resultado de la invisible fragmentación que progresivamente ha padecido el hombre europeo” (Ortega y Gasset[3]).

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 “Los viejos maestros no eran pintores de fragmentos como nosotros” (Paul Cézanne(4)).

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 “No es una época para terminar nada. Es una época de fragmentos.” (Marcel Duchamp en una conversación con Anaïs Nin en 1934[5])



[1] Ortega y Gasset: “Azorín, primores de lo vulgar”, en “El Espectador”, Vol. II, O. C. Tº 2, pp. 182-183.

[2] Ortega y Gasset: “Introducción a una estimativa”, O. C. Tº 6, p. 318.

[3] Ortega y Gasset: “Misión de la Universidad”, O. C. Tº 4, p. 325.

[4] Paul Cézanne citado por Ernst Fischer en “La necesidad del arte”, Barcelona, Altaya, 1999, p. 87.

[5] Bernard Marcadé, Marcel Duchamp (biografía), Libros del Zorzal, 2008, p. 66.

lunes, 30 de marzo de 2026

MENOS MAL QUE LA CIRCUNSTANCIA NOS LIMITA

“El hecho esencial de la vida (es que) nuestra existencia, en cualquier momento que la sorprendamos, nos aparece constituida, por encima y antes y después de toda disputa sobre determinismo o indeterminismo, por un conjunto de circunstancias que nos obligan, que nos imponen, un régimen de forzosidad. Esto es nuestro Destino. Pero ese conjunto de circunstancias forzosas no afecta nuestro vivir de tal modo que deba ir este rigiéndose por una trayectoria ineludible, mecánica, sino que deja siempre un margen a la libre decisión: de suerte que nuestra existencia es, en todo instante, una circunstancia fatal dada que nuestra voluntad puede tomar en sus manos y empujarla en el sentido de la perfección. No hay vivir si no se acepta la circunstancia dada, y no hay buen vivir si nuestra libertad no la plasma en el camino de la perfección. Esta misma idea está contenida en la hermosa frase que usó el gran pensador alemán Nietzsche, cuando refiriéndose al poeta, dijo que es el hombre que «danza encadenado»” (Ortega y Gasset[1])


[1] Ortega y Gasset: “Meditación del pueblo joven”, O. C. Tº 8, p. 378.

martes, 24 de marzo de 2026

Introducción a "EN TORNO A GALILEO", de Ortega y Gasset-2ª-La crisis que Ortega predijo

En este vídeo seguimos explorando una de las obras más importantes de José Ortega y Gasset, “En torno a Galileo”. Ortega sostiene que la crisis cultural que vivimos hoy se parece mucho a la gran crisis que atravesó Europa entre finales de la Edad Media y el nacimiento de la ciencia moderna. Durante dos siglos —entre aproximadamente 1350 y 1550— el hombre europeo se sintió perdido. Las convicciones que habían sostenido la cultura medieval se habían derrumbado, y el individuo quedó sin suelo firme bajo los pies. Sin embargo, de esa crisis surgió algo decisivo: la nueva razón científica. Figuras como Galileo Galilei y René Descartes construyeron un nuevo modo de entender la realidad basado en la razón matemática y el método científico. Ese cambio permitió superar el caos y el desasosiego del Renacimiento y dio origen a la Modernidad. Pero Ortega advierte algo inquietante: la misma razón que permitió superar aquella crisis es también la que, siglos después, ha terminado mostrando sus propias limitaciones y abocando a una nueva crisis. Por eso —dice Ortega— nuestra época vuelve a encontrarse ante la necesidad de un nuevo giro histórico. Comprender cómo se superó la crisis del Renacimiento puede ayudarnos a entender la crisis cultural que vivimos hoy. Y tal vez también a intuir qué camino podría abrirse en el futuro.

 

viernes, 20 de marzo de 2026

¿SOMOS O NO SOMOS


 

DICE ORTEGA:

“El hombre (…) es puro movimiento y movimiento que va atraído por una meta”[1].

“El hombre es primariamente el que no es aún lo que es”[2].

“El hombre es incapaz, mientras no esté enfermo, de parar”[3]

“Ser hombre es un perenne superarse a sí mismo”[4]

“El hombre es primaria y fundamentalmente acción”[5].

Y, POR EL CONTRARIO, DICE TAMBIÉN

“El hombre no tiene más remedio que aprender a (…) sentirse a la par mudable y eterno”[6].

“En español ser, viene de sedere = estar sentado”[7].



[1] Ortega y Gasset: “La razón histórica”, O. C., Tº 12, pág. 316

[2] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C., Tº 12, pág. 216

[3] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, pág. 37.

[4] Ortega y Gasset: “La estética de “El enano Gregorio el Botero”, O. C., Tº 1, pág. 544.

[5] Ortega y Gasset: “El hombre y la gente”, Tº 1º, pág. 47.

[6] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Tº VIII, O. C., Tº 2, pág. 728

[7] Ortega y Gasset: “Pasado y porvenir para el hombre actual”, O. C., Tº 9, pág. 641

jueves, 12 de marzo de 2026

LAS EDADES DEL HOMBRE

“Una fábula de Esopo nos habla de cuatro edades: «Quiso Dios que el hombre y el animal tuviesen el mismo tiempo, treinta años. Pero los animales notaron que era para ellos demasiado tiempo, mientras al hombre le parecía muy poco. Entonces vinieron a un acuerdo, y el asno, el perro y el mono entregan una porción de los suyos que son acumulados al hombre. De este modo consigue la criatura humana vivir setenta años. Los treinta primeros los pasa bien, goza de salud, se divierte y trabaja con alegría, contento con su destino. Pero luego vienen los dieciocho años del asno y tiene que soportar carga tras carga: ha de llevar el grano que otro se come y aguantar puntapiés y garrotazos por sus buenos servicios. Luego vienen los doce años de una vida de perro: el hombre se mete en un rincón, gruñe y enseña los dientes, pero tiene ya pocos dientes para morder. Y cuando este tiempo pasa, vienen los diez años de mono, que son los últimos: el hombre se chifla y hace extravagancias, se ocupa en manías ridículas, se queda calvo y sirve sólo de risa a los chicos» (ORTEGA Y GASSET[1])



[1] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, Alianza Editorial.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

LAS GRANDES CRISIS DE OCCIDENTE-1

 En este vídeo iniciamos una introducción al libro En torno a Galileo de José Ortega y Gasset (1933), una obra fundamental para comprender cómo nacen y se desarrollan las grandes crisis históricas que han afectado a Occidente. Ortega afirma que las épocas de estabilidad se sostienen sobre un sistema compartido de convicciones. Pero cuando ese sistema se agota, el mundo se derrumba y el hombre queda sin referencias. Entonces comienza una crisis histórica. En este primer episodio analizamos sobre todo la primera gran crisis de Occidente: la que condujo del mundo antiguo grecorromano al cristianismo medieval. Veremos cómo: 1) El agotamiento del mundo clásico provocó una profunda crisis espiritual. 2) El cristianismo introdujo una nueva concepción de la realidad centrada en Dios. 3) La Edad Media reconstruyó lentamente el equilibrio entre fe y razón. 4) Santo Tomás intentó armonizar la filosofía griega con el cristianismo. 5) Y finalmente pensadores como Duns Scoto y Guillermo de Ockham comenzaron a desmontar ese equilibrio, preparando la gran crisis del Renacimiento. Este recorrido permite entender mejor algo que también nos afecta hoy: cómo nacen las crisis históricas y qué ocurre cuando una civilización pierde sus convicciones fundamentales.

lunes, 2 de marzo de 2026

EL ARTE VINO A PROLONGAR EL MUNDO DE LOS SUEÑOS

El arte nació en el contexto de los hombres primigenios que buscaban alterar sus estados de conciencia, con el objeto de ir a parar a una realidad superior y sagrada, el mismo reino en el que brotan los sueños. La mitología, el teatro, el arte en general (esas ramificaciones de los sueños) nacieron llevando la impronta de lo sagrado, porque, a través del trance que en las ceremonias primitivas se alcanzaba, uno se ponía en contacto con la “otra realidad”, una realidad reparadora de las insuficiencias de esta otra que sufrimos aquí abajo. Mircea Eliade, el historiador de las religiones probablemente más prestigioso, decía: “Los mitos de muchos pueblos hacen alusión a una época muy lejana en la que los hombres no conocían ni la muerte, ni el trabajo ni el sufrimiento, y tenían al alcance de la mano abundante alimento”[1]. Idea en la que, ya en la modernidad, redunda Calderón de la Barca: “Yo sueño que estoy aquí / destas prisiones cargado, / y soñé que en otro estado / más lisonjero me vi”[2]. Esa era, pues, la vía pre-intelectual de acceso a la realidad deseable en la que uno se liberaba de las insuficiencias de la realidad patente. La imaginación que se ponía en juego de esa manera fue, pues, la fuente de la que nacieron la mitología y el arte.



[1] Mircea Eliade: “El mito del eterno retorno”, Madrid, Alianza, 1979, pág. 87.

[2] Calderón de la Barca: “La vida es sueño”.

miércoles, 25 de febrero de 2026

NO SABEMOS QUÉ SER

“El hombre es afán de ser —afán en absoluto de ser, de subsistir— y afán de ser tal, de realizar nuestro individualísimo yo (…) Pero sólo puede sentir afán de ser quien no está seguro de ser, quien siente constantemente problemático si será o no en el momento que viene, y si será tal o cual, de este o del otro modo. De suerte que nuestra vida es afán de ser precisamente porque es, al mismo tiempo, en su raíz, radical inseguridad. Por eso hacemos siempre algo para asegurarnos la vida, y antes que otra cosa hacemos una interpretación de la circunstancia en que tenemos que ser y de nosotros mismos que en ella pretendemos ser —definimos el horizonte dentro del cual tenemos que vivir (…) Vivir es reaccionar a la inseguridad radical construyendo la seguridad de un modo, o, con otras palabras, creyendo que el mundo es de este o del otro modo, para en vista de ello dirigir nuestra vida, vivir (…) (Pero) en esta hora el hombre, y precisamente el más civilizado, en uno y otro continente, no sabe qué hacer” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, Madrid, Alianza, p. 32.

 

viernes, 20 de febrero de 2026

DÓNDE RESIDE LA VERDAD

Cuando Ortega dice que “la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre”[1], no está hablando primariamente de la verdad que ponen a nuestro alcance los sentidos, ni de lo que subjetivamente satisfaga al individuo que se crea en posesión de ella. “Verdad” en Ortega quiere decir “sentido”, y en esa frase citada viene él a decir lo mismo que Viktor Frankl cuando afirma: “La primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida”[2]. Y ambos, lo mismo que Jean Grondin cuando dice: “La tensión hacia el Bien, hacia lo mejor, hacia la sobrevivencia es así inmanente a la vida”[3]. La verdad no es, por tanto, lo que de las cosas resulta manifiesto, que por sí solo puede llegar a ser absurdo. La verdad de lo que es el bosque no es lo que de él llegamos a ver, es decir, la primera fila de árboles, sino lo que se oculta detrás de esto que es manifiesto; su ser fundamental (su sentido) no es lo visible, sino lo que late detrás. La verdad es algo a desvelar, no consiste en cosas, en hechos que capten los órganos sensoriales, sino en la ley, el sentido que late detrás de lo manifiesto.



[1] Ortega y Gasset: “Prólogo para alemanes”, O. C. Tº 8, pp. 39-40.

[2] Viktor E. Frankl: “El hombre en busca de sentido”, Barcelona, Herder, 1979, p. 98.

[3] Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona, Herder, 2011, p. 79

 

domingo, 15 de febrero de 2026

La DESAPARICIÓN DEL PADRE está destruyendo la familia (y viceversa)

Estamos asistiendo a una profunda transformación —y descomposición— de la institución familiar en Occidente. A través de datos demográficos, estudios psicológicos y una reflexión filosófica que recorre a Engels, Freud, Sartre, Simone de Beauvoir, María Zambrano y Jung, este vídeo analiza las consecuencias sociales, emocionales y culturales de la ausencia del padre y la desarticulación de la familia tradicional. ¿Es la crisis de la familia una simple evolución social o el síntoma de algo más profundo? ¿Qué ocurre cuando se rompe la transmisión entre generaciones? ¿Puede una civilización sostenerse sin padres, sin herencia y sin filiación?

miércoles, 11 de febrero de 2026

LO QUE DA SENTIDO A NUESTRA VIDA ESTÁ POR VENIR

“La materia de que está hecho el porvenir es la inseguridad. Esa posibilidad necesaria y, a la vez, insegura es nuestro yo. Este, pues, lo primero que hace, antes de darse cuenta del presente en que está, es estirarse hacia el futuro, se futuriza, y desde allí se vuelve al presente, a las circunstancias en que ya nos hallamos (…) Las circunstancias responden favorable o adversamente, es decir, facilitan o dificultan la realización —la conversión en un presente— de ese yo futurizante que por anticipado somos ya. Cuando nuestro yo consigue en buena parte encajarse en la circunstancia, cuando ésta coincide con él (…) es lo que denominamos felicidad. Viceversa, cuando nuestro contorno —cuerpo, alma, clima, sociedad— rechaza la pretensión de ser que es nuestro yo y le opone por muchos lados esquinas que impiden su encaje, sentimos una desazón no menos amplia, no menos íntegra, como que consiste en la advertencia de que no logramos ser el que inexorablemente somos. Este estado es lo que llamamos infelicidad” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Goya”, O. C. Tº 7, p. 552.

 

viernes, 6 de febrero de 2026

CÓMO CAMINAR HACIA EL ABISMO

Hoy el “vale todo”, camuflado como apología de la diversidad, se ha ido convirtiendo en parte sustancial de la opinión políticamente correcta. Podemos hacerla arrancar esa posmodernidad de la famosa cita de Nietzsche de que “no hay hechos, solo interpretaciones”(1). No hay nada, pues, ahí afuera que sirva como referencia para diferenciar y jerarquizar unas interpretaciones respecto de otras. No hay nada fuera del sujeto, podríamos decir en clave idealista. “El Yo es todo”(2), que, anticipándose, había dicho Fichte; es decir: “la interpretación lo es todo”, lo circunstante es inconsistente, no aporta nada (no es, como sostiene Ortega, límite y dificultad). Así que Nietzsche pudo decir también, en esa misma línea: “En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado”(3). Porque, en realidad, lo deseado (lo que está ahí afuera, en la circunstancia) no es sino una invención, una construcción que hace el deseo. En consecuencia, “Vale todo”, porque todo, esto es, lo diverso, lo informe… cualquier cosa cumple la exclusiva función de servir de lámina de Rorschach sobre la que proyectar lo que a cada uno le parezca. Vale todo en arte, en moral, en política… Y por esa vía de que el deseo de cada cual resulta ser soberano va asomando el descrédito de cualquier institución sobre la que se pueda sostener la idea de sociedad como algo compartido. ¿A dónde iremos a parar?



[1] Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Tº IV, Madrid, Tecnos, 2010, p. 222.

[2] Citado por Ortega en “Las dos grandes metáforas”, “El Espectador” Vol. 4, O. C. Tº 2, p. 400.

[3] Friedrich Nietzsche: “Más allá del bien y del mal”, Madrid, Alianza, 1980, pág. 111.

 

viernes, 30 de enero de 2026

SOMOS LIBRES DE SER EL QUE ESTAMOS OBLIGADOS A SER

 “Este es el ingrediente más extraño y misterioso del hombre. Por un lado es libre: no tiene que ser por fuerza nada, como le pasa al astro, y, sin embargo, ante su libertad se alza siempre algo con un carácter de necesidad, como diciéndonos: «poder puedes ser lo que quieras, pero sólo si quieres ser de tal determinado modo serás el que tienes que ser». Es decir, que cada hombre, entre sus varios seres posibles, encuentra siempre uno que es su auténtico ser. Y la voz que le llama a ese auténtico ser es lo que llamamos «vocación». Pero la mayor parte de los hombres se dedican a acallar y desoír esa voz de la vocación. Procura hacer ruido dentro de sí, ensordecerse, distraerse para no oírla y estafarse a sí mismo sustituyendo su auténtico ser por una falsa trayectoria vital. En cambio, sólo se vive a sí mismo, sólo vive, de verdad, el que vive su vocación, el que coincide con su verdadero «sí mismo» (…) No se refiere sólo a la profesión u oficio que vamos a elegir. Se refiere, por ejemplo, al orden de nuestros pensamientos u opiniones” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, Madrid, Alianza, p. 138.

 

martes, 27 de enero de 2026

LA SUBORDINACIÓN AL “QUÉ DIRÁN”

“El hombre que sabe muchas cosas, el hombre culto, corre el riesgo de perderse en la manigua (en la abundancia desordenada) de sus propios saberes y acaba por no saber cuál es su auténtico saber. No tenemos que buscar lejos: éste es el caso del hombre medio actual. Ha recibido tantos pensamientos que no sabe cuáles de entre ellos son los que efectivamente piensa, los que cree, y se habitúa a vivir desde pseudocreencias, desde lugares comunes a veces ingeniosísimos, intelectualísimos, pero que falsifican su existencia. De aquí la inquietud, la alteración profunda que arrastran en el secreto de sí mismas tantas vidas de hoy. De aquí la desolación, el vacío de tanto destino personal que pugna desesperadamente por llenarse con alguna convicción, sin lograr convencerse. ¿Y qué hace? Pues perentoriamente empeñarse en convencerse de lo que no está convencido, fingirse creencias, y para facilitar la íntima ficción, alcoholizarse con las actitudes más fáciles, más tópicas, más de receta, que son las radicales” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, Madrid, Alianza, p. 87.

 

viernes, 23 de enero de 2026

VIVIR ES TRANSITAR DEL CAOS AL SENTIDO

“La vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido” (Ortega y Gasset[1]).

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“El hecho humano es precisamente el fenómeno cósmico del tener sentido(Ortega y Gasset[2]).

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“El mundo en el que nacemos es rudo y cruel y al mismo tiempo de belleza divina. Es cuestión de temperamento creer qué es lo que predomina el absurdo o el sentido (…) Probablemente, como en todas las cuestiones metafísicas, ambas cosas son ciertas: la vida es sentido y absurdo o tiene sentido y carece de él. Tengo la angustiosa esperanza de que el sentido prevalecerá y ganará la batalla” (Carl Gustav Jung[3]).



[1] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 254.

[2] Ortega y Gasset: “Las Atlántidas”, O. C., Tº 3º, p. 310.

[3] Carl G. Jung: “Recuerdos, sueños, pensamientos”, Barcelona, Seix Barral, 1981, p. 362

domingo, 18 de enero de 2026

LA FILOSOFÍA COMENZÓ INSULTANDO

Heráclito, Parménides, Jenófanes, con quienes, según Ortega, se inicia la filosofía “se revuelven iracundos contra el vulgo y llenan de insultos nominativa o genéricamente a sus predecesores (…) ¿Por qué la filosofía comienza insultando? (…) En cierto modo el insulto al vulgo es la tonalidad propia al «pensador» porque la misión de este, su destino profesional, es poseer ideas «propias» opuestas a la doxa u opinión pública (…) Heráclito y Parménides (…) al pensar frente y contra la doxa, su opinión era constitutivamente paradoxa. Este carácter paradoxal ha perdurado a lo largo de toda la evolución filosófica. Parejamente Amos, el primer «pensador» hebreo, que es contemporáneo de Tales, nos hará constar que al ser constituido por Dios en su profesión, Dios le impone este encargo: «Profetiza contra mi pueblo». Todo profeta es profeta contra y lo mismo todo «pensador» (…) Una avalancha de «para-doxas» cae sobre Atenas. Se oye la tremenda blasfemia de que los astros no son dioses, sino bolas de metal ardiente, el Sol, por ejemplo, según Anaxágoras, del cual este dice que es más grande que el Peloponeso (…) En efecto, apenas llega a Atenas el primer filósofo, que fue Anaxágoras, comienza el pueblo ateniense a reaccionar con un sentimiento de desazón hasta entonces desconocida (…) (El nombre por el que empezaron a llamarlos, que  traducido viene a significar «lo que es demasiado saber») por un lado significa acción u obra extraordinarios y tiene un valor laudatorio, mas por otro significa un comportamiento excesivo, desaforado, indebido y especialmente en sentido religioso, por tanto, sacrílego” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Origen y epílogo de la filosofía”, O. C. Tº 9, pp. 422 a 427.

lunes, 12 de enero de 2026

¿DE DÓNDE VENOMOS, A DÓNDE VAMOS?

“Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece progresivamente en el Imperio romano (…) Dos siglos más tarde no había en todo el Imperio bastantes itálicos medianamente valerosos con quienes cubrir las plazas de centuriones, y hubo que alquilar para este oficio a dálmatas y luego a bárbaros del Danubio y el Rin. Mientras tanto, las mujeres se hicieron estériles e Italia se despobló” (Ortega y Gasset(1))

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“La crisis muestra las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin pun­to de referencia; de una vida que no fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación” (María Zambrano[2])


[2] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, p. 84-85.