lunes, 30 de octubre de 2023

SER HOMBRE SIGNIFICA ENFRENTARSE A PROBLEMAS, NO A FATALIDADES (como ocurre en la física)

 

“La modificación producida en (el hombre) por cualquier hecho externo no es nunca un efecto que sigue a una causa. El «medio» no es causa de nuestros actos, sino sólo un excitante; nuestros actos no son efecto del «medio», sino que son libre respuesta, reacción autónoma. Afortunadamente, se van convenciendo los biólogos de que la idea de causa y efecto es inaplicable a los fenómenos vitales, y, en su lugar, es forzoso hacer uso de esta otra pareja de conceptos: excitación y reacción. La diferencia entre una y otra categoría es bien clara. No se puede hablar de efecto sino cuando un fenómeno reproduce en nueva forma lo que ya había en otro, que es la causa (…) El impulso que pone en movimiento una bola de billar efectúa después del choque el movimiento de otra bola, a la cual pasa aquel impulso. No se ha visto nunca que la segunda bola del billar se mueva con más brío que la primera. En cambio, basta el movimiento de una mano en el aire para que un escuadrón de Caballería se lance al galope. La reacción vital es un efecto constantemente desproporcionado a su causa; por tanto, no es un efecto (…) Allí donde la vida resulte mínimamente posible, el ser orgánico reacciona sobre el medio y lo transforma en la medida de su potencia vital (…) La tierra árida que nos rodea no es una fatalidad sobre nosotros, sino un problema ante nosotros” (Ortega y Gasset[1])



[1] Ortega y Gasset: “Temas de viaje”, en “El Espectador”, vol. IV, O. C. Tº 2, pp. 372-373.

viernes, 27 de octubre de 2023

CRECEMOS HACIA AFUERA (si nada lo interrumpe)

 

“Como en el árbol todo es expansión de una semilla hincada en la tierra, en el hombre todo es ramificación de una sensación o sentimiento radical ante la vida” (Ortega y Gasset[1])

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“La vida no es recepción de lo que pasa fuera; antes por el contrario, consiste en pura actuación; vivir es intervenir; por lo tanto, un proceso de dentro afuera, en que invadimos el contorno con actos, obras, costumbres, maneras, producciones según el estilo originario que está prescrito en nuestra sensibilidad” (Ortega y Gasset[2])

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“Conforme vamos viviendo nos convencemos más de que casi todas las maldades que en nuestra sociedad se cometen –y apenas sí se hace otra cosa que cometerlas– proceden de debilidad. Los individuos se sienten débiles ante la existencia; ¿qué van a hacer? No tienen bastante para sí mismos, ¿cómo van a regalarse a los demás? ¿Cómo van a ser justos, a ser entusiastas? Esto supone tener fuerzas de sobra para afirmar al prójimo sin dejar de afirmarse a sí mismo” (Ortega y Gasset[3])



[1] Ortega y Gasset: “Temas de viaje”, “El Espectador”, Vol. 4, O. C. Tº 2, p. 374.

[2] Ortega y Gasset: “Temas de viaje”, “El Espectador”, Vol. 4, O. C. Tº 2, p. 378.

[3] Ortega y Gasset: “Notas de andar y ver”, “El Espectador, Vol. 3, O. C. Tº 2, Madrid, Alianza, 1983, p. 256.

martes, 24 de octubre de 2023

LA REALIDAD NO ES INDEPENDIENTE DE LA MENTE... PERO NO ES UN INVENTO DE LA MENTE

 

La realidad se ofrece a cada persona en perspectivas individuales. Es realidad lo que para cada sujeto es la realidad. Cada cual tiene un punto de vista propio. “La perspectiva es el orden y forma que la realidad toma para el que la contempla. Si varía el lugar que el contemplador ocupa, varía también la perspectiva. En cambio, si el contemplador es sustituido por otro en el mismo lugar, la perspectiva permanece idéntica”. Es decir, que si el punto de vista desde el que se percibe es el mismo para dos sujetos diferentes, la realidad será la misma. Luego es independiente de los sujetos. “Véase cómo la perspectiva, el punto de vista, adquieren un valor objetivo, mientras hasta ahora se los consideraba como deformaciones que el sujeto imponía a la realidad” (es lo que proponía Kant). Pero tampoco la realidad es independiente de la mente. “Esto creían Galileo y Newton cuándo hablaban del espacio absoluto, es decir, de un espacio contemplado desde un punto de vista que no es ninguno concreto (…) Pero apenas se piensa hasta el final esta idea de una perspectiva que no está tomada desde ningún lugar determinado y exclusivo, se descubre su índole contradictoria y absurda. No hay un espacio absoluto porque no hay una perspectiva absoluta (…) El individuo, para conquistar el máximum posible de verdad, no deberá, como durante centurias se le ha predicado, suplantar su espontáneo punto de vista por otro ejemplar y normativo, que solía llamarse «visión de las cosas sub specie aeternitatis» (…) En vez de esto, procurará ser fiel al imperativo unipersonal que representa su individualidad” (Ortega y Gasset[1])



[1] Ortega y Gasset: “El sentido histórico de la teoría de Einstein”, O. C. Tº 3, Madrid, Alianza, 1983, pp. 236-237

lunes, 23 de octubre de 2023

PENSAMOS GRACIAS A QUE IGNORAMOS Y OLVIDAMOS


 Partiendo del cuento de Borges titulado “Funes el memorioso”, indagamos en el vídeo acerca de la existencia, no sólo fabulada sino también real, de personas que han hecho gala de una memoria extraordinaria, de una amplitud descomunal. Eso que, en principio, parecería ser un don, un privilegio, vamos mostrando cómo en realidad es una patología que impide el desarrollo de una inteligencia normal, la cual necesita apoyarse en generalidades, en conceptos, que, para formarse, precisan de apuntar a la esencia de las cosas y de los fenómenos, prescindiendo, por tanto, de muchos detalles de eso que percibimos. Esa patología viene a confluir con la que es propia de los esquizofrénicos, que tampoco son capaces de abstraer significados por encima de las cosas concretas. Con lo cual enlazamos con las líneas argumentales desarrolladas en anteriores vídeos en los que intento mostrar la característica esquizoide que es propia de nuestra cultura a partir del Renacimiento. La necesidad de ignorar y olvidar para llegar a formar conceptos ha sido confirmada en laboratorio en las investigaciones del neurocientífico argentino Rodrigo Quian Quiroga.

jueves, 19 de octubre de 2023

LA ENVIDIA Y OTROS INCONVENIENTES PARA CUANDO QUIERAS SER SOCIABLE


“Al paso que creciere el número de los que te admiran ha de crecer el de los que te envidian” (Séneca[1]).

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“Preferid, entre los amigos, no sólo a aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian”. (Sócrates[2])

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“Fácilmente toda ‘reacción a’ se convierte en ‘reacción contra’, que va movida por feas pasiones, por la envidia, el odio, el resentimiento. Diógenes el cínico, antes de entrar en la elegante mansión de Aristipo, su compañero de escuela bajo Sócrates, se ensucia los pies en barro concienzudamente para patear luego los tapices de Aristipo. Aquí no se trata de sustituir la complicación del tapiz por la sencillez del barro, sino de destruir el tapiz por odio a él” (Ortega y Gasset[3]).

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“En los comienzos de la Revolución francesa una carbonera decía a una marquesa: «Señora, ahora las cosas van a andar al revés: yo iré en silla de manos y la señora llevará el carbón». Un abogadete «resentido» de los que hostigaban al pueblo hacia la revolución, hubiera corregido: «No, ciudadana: ahora vamos a ser todos carboneros» (Ortega y Gasset(4)).

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“Cosa de reyes es obrar bien, pero tener mala fama” (Marco Aurelio[5] ).

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 “Puse todo mi cuidado en levantarme sobre la muchedumbre haciéndome notable con alguna particular calidad; ¿y qué otra cosa fue esto sino exponerme a las flechas de la envidia y descubrir al odio la parte en que me podría morder? (Séneca[6]).

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“Conviene que tú (…) sin enojarte con quienes se enojan contigo, lleves a cabo metódicamente tu propósito” (Marco Aurelio[7]).

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“Es ridículo no huir de la propia maldad, lo cual es posible, y huir de la de los demás, lo cual es imposible” (Marco Aurelio[8]).

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"La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual". (Miguel de Unamuno[9])



[1] Séneca: “De la vida bienaventurada”, en María Zambrano: “Páginas escogidas de Séneca” “El pensamiento vivo de Séneca”, Cap. II, pág. 98

[2] Platón: “Protágoras”, capítulo XXII.

[3] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”. O. C., Tª 5, p. 111.

[5] Marco Aurelio: “Meditaciones”, Madrid, Alianza Editorial, 1985, Lº VII, &36, pág. 91

[6] Séneca: “De la vida bienaventurada”, en María Zambrano: “Páginas escogidas de Séneca” “El pensamiento vivo de Séneca”, Cap. II, pp. 97-98.

[7] Marco Aurelio: “Meditaciones”, Madrid, Alianza Editorial, 1985, Lº VI, &26, pág. 77.

[8] Marco Aurelio: “Meditaciones”, Madrid, Alianza Editorial, 1985, Lº VII, & 71, pág. 98.

[9] Miguel de Unamuno: “Niebla”, capítulo XXVIII.


lunes, 16 de octubre de 2023

LA FILOSOFÍA DE ORTEGA: por qué hacemos bien en interesarnos por ella

 

“Ortega ocupa un puesto único por su cualidad y condición en la historia de España y en general, de los pueblos hispánicos; en él han hecho por primera vez los pueblos de lengua española la experiencia plena y auténtica de la filosofía” (Julián Marías(1))

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“Si es cierto que a la mente española le ha pasado la filosofía, no es menos cierto que a la filosofía occidental le ha acontecido, por obra de Ortega, su versión española (…) Lo que para la filosofía moderna significaron Descartes, y acaso Giordano Bruno, y Bacon, y Lebiniz y Kant (…) lo ha significado ahora Ortega, que ha aportado una manera nueva de mirar las cosas sin la cual el pensamiento filosófico de Occidente quedaría mutilado, incompleto, anacrónico y, en suma, por debajo de sí mismo(Julián Marías(2))

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“La filosofía de Ortega (es) pieza esencial, y seguramente la más grávida de futuro (…) de todo el pensamiento del siglo XX” (Antonio Rodríguez Huéscar[3])

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A veces, no sin cierto terror, se me ocurre pensar ante la desconcertante situación actual, si no habrá sido Ortega nuestra última cabeza clara -que tanto necesitaríamos hoy-.” (Antonio Rodríguez Huéscar[4])



[3] Antonio Rodríguez Huéscar: “La innovación metafísica de Ortega”, Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015.

[4] Antonio Rodríguez Huéscar: “La innovación metafísica de Ortega”, Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015.

miércoles, 11 de octubre de 2023

EL TRANSHUMANISMO, última etapa de la Civilización Occidental antes de desaparecer


 

En este video de mi canal exploraremos el concepto del transhumanismo y su impacto en la percepción de lo que significa ser humano. Comenzamos con el relato de "La Metamorfosis" de Kafka, donde el protagonista, Gregorio Samsa, se transforma en un insecto, es decir, toma para sí una autoimagen que le obligará a comportarse de acuerdo con ella. Desde el comienzo de la Era Moderna, los humanos han adoptado una autoimagen con la que percibirse a sí mismos no de insectos, como Samsa, sino otra influida por el mecanicismo que nos acompaña desde los tiempos de Descartes. De manera que en gran medida los hombres nos autopercibimos como asimilables a máquinas: primero fue como autómatas, después bajo el modelo energético de las máquinas de vapor y, por último, a raíz de la revolución informática, tendemos a vernos como procesadores de datos. Sin embargo, esta visión mecanicista está deformando, sin duda, nuestra comprensión de lo que realmente somos como seres humanos.

El transhumanismo es la ideología que ha surgido en la actualidad en consonancia con esa manera de vernos, basándose en la idea de que podemos mejorar o incluso reemplazar nuestra condición humana mediante la tecnología. Corremos el peligro de que esta transformación nos acabe llevando a una pérdida de nuestra humanidad esencial. Un peligro que el visionario Aldous Huxley supo anticipar en su novela “Un mundo feliz”, un mundo en el que dejaríamos sobrevivir el principio del placer, pero donde las consideraciones morales pasarán a ser equivalentes de virus informáticos que distorsionan nuestro eficaz funcionamiento como pseudo-computadoras.

lunes, 9 de octubre de 2023

Las inquietantes sintonías entre EL EMPIRISMO Y LA LOCURA (y su traducción en nuestra cultura)


 

En este nuevo vídeo de mi canal de Youtube hablamos sobre la eventual e hipotética relación existente entre el empirismo y la locura en la cultura occidental, centrándonos en la transición desde el Renacimiento hasta la época posmoderna. Se recoge la idea ya expuesta en otros vídeos de que fue sobre todo Guillermo de Ockham, en el siglo XIV, el que inauguró esta nueva forma de mirar la realidad cuando argumentó que solo existen seres individuales y que los conceptos son abstracciones mentales que no existen en la realidad. Esta perspectiva dio origen al empirismo, que, en la parte positiva de su legado, promueve la observación de hechos concretos sin los prejuicios que añaden las mentes desde su subjetividad. Sin embargo, el empirismo, al enfocarse en hechos individuales desechando la conexión que entre ellos realizan los conceptos, puede llevar a la sensación de caos y falta de estructura en la realidad. El empirista David Hume llegó incluso a negar la existencia del “yo”, la instancia encargada de poner orden en nuestras experiencias. El triunfo, en fin, de la cosmovisión empirista supone que nuestra cultura está metida en un grave atolladero.

viernes, 6 de octubre de 2023

QUEDA DESVELADA LA META DE LA VIDA

 

“Todo querer es constitutivamente un querer hacer lo mejor que en cada situación puede hacerse, una aceptación de la norma objetiva del bien. Unos pensarán que esta norma objetiva de la voluntad, este bien sumo, es el servicio de Dios; otros supondrán que lo óptimo consiste en un cuidadoso egoísmo o, por el contrario, en el máximo beneficio del mayor número de semejantes. Pero, con uno u otro contenido, cuando se quiere algo, se quiere por creerlo lo mejor, y sólo estamos satisfechos con nosotros mismos, sólo hemos querido plenamente y sin reservas, cuando nos parece habernos adaptado a una norma de la voluntad que existe independientemente de nosotros, más allá de nuestra individualidad” (Ortega y Gasset[1]).

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“Tácita o paladinamente, la vida de cada ser es un ensayo de apoteosis. De lo que en nosotros hayamos mejor, quisiéramos hacer lo óptimo del universo” (Ortega y Gasset[2]).

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“Esta capacidad de entusiasmarse con lo óptimo, de dejarse arrebatar por una perfección transeúnte de ser dócil a un arquetipo o forma ejemplar, es la función psíquica que el hombre añade al animal y que dota de progresividad a nuestra especie frente a la estabilidad relativa de los demás seres vivos” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “El tema de nuestro tiempo”, O. C. Tº 3, p. 165. 

[2] Ortega y Gasset: “Kant. Reflexiones de un centenario”, O. C. vol. 4, Madrid, Alianza, 1983, pág. 42.

[3] Ortega y Gasset: “España invertebrada”, O. C. Tº 3, pp. 103-104.

martes, 3 de octubre de 2023

SOMOS LO QUE HEMOS SIDO

 

“El hombre es lo que le ha pasado, lo que ha hecho (…) Lo que efectivamente le ha pasado y ha hecho constituye una inexorable trayectoria de experiencias que lleva a su espalda, como el vagabundo el hatillo de su haber. Ese peregrino del ser, ese sustancial emigrante, es el hombre. Por eso carece de sentido poner límites a lo que el hombre es capaz de ser. En esa ilimitación principal de sus posibilidades, propia de quien no tiene una naturaleza, solo hay una línea fija, preestablecida y dada, que pueda orientarnos; solo hay un límite: el pasado. Las experiencias de vida hechas estrechan el futuro del hombre. Si no sabemos lo que va a ser, sabemos lo que no va a ser. Se vive en vista del pasado (…) En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene… historia (…) “Dios cuya naturaleza es lo que ha hecho”, dice San Agustín. Tampoco el hombre tiene otra «naturaleza» que lo que ha hecho” (Ortega y Gasset[1]).

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“Hay épocas en las cuales el pensamiento se considera a sí mismo como desarrollo de ideas germinadas anteriormente, y épocas que sienten el inmediato pasado como algo que es urgente reformar desde su raíz. Aquéllas son épocas de filosofía pacífica; éstas son épocas de filosofía beligerante, que aspira a destruir el pasado mediante su radical superación. Nuestra época es de este último tipo, si se entiende por «nuestra época» no la que acaba ahora, sino la que ahora empieza” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Historia como sistema”, O. C. Tº VI, pp. 39 a 41.

[2] Ortega y Gasset: “El tema de nuestro tiempo”, O. C. Tº 3, pp. 145-146.