“El organismo humano, al producir ciencia, se impone un esfuerzo hercúleo
sin utilidad previsible. La física del ferrocarril y el automóvil surgió del
cálculo infinitesimal que era, aun dentro de la abstracción matemática, lo que
parecía más remoto de toda realidad. En la última centuria unos cuantos genios
de la superfluidad dieron en preocuparse de otros espacios más ricos en
dimensiones o de dimensiones extravagantes, los cuales ni siquiera eran
imaginables. Pues bien: gracias a ello ha sido posible hoy instaurar una física
de superior exactitud, a la cual, podemos estar seguros, no tardará en seguir
una técnica prodigiosa, una receta de fantástico beneficio. Como ya dijo
Leonardo da Vinci: “La teoría es el capitán y la práctica son los soldados. Quien
no sienta la soberana fruición de ver lo real, sin necesidad de más; quien no
se sienta arrastrado por ese entusiasmo visual —Platón llama a los hombres
científicos «filoceamones», los amigos de mirar—, que no ejerza profesión pro
piamente intelectual. De aquí que nada perturbe tanto la obra de la
inteligencia como introducir en ella propósitos de utilidad, lo mismo
individuales que colectivos” (Ortega y Gasset[1]).
El lector de Ortega y Gasset
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
viernes, 22 de mayo de 2026
LA INTELIGENCIA: UNA FUNCIÓN INÚTIL
lunes, 18 de mayo de 2026
BARBARIE O CIVILIZACIÓN: LA GUERRA ESTÁ EN TU CEREBRO
¿Qué separa realmente a la civilización de la barbarie? ¿La educación,
la moral, la religión… o algo mucho más profundo relacionado con el
funcionamiento mismo del cerebro humano? En este vídeo exploraremos cómo la
lucha entre nuestros impulsos inmediatos y nuestra capacidad de autocontrol
puede ayudarnos a comprender no sólo el comportamiento individual, sino también
el propio proceso de civilización. A partir de las investigaciones de
neurocientíficos como David Eagleman, psicólogos como Daniel Kahneman y
sociólogos como Norbert Elias, analizaremos cómo la corteza prefrontal (también
los procesos históricos) participa en el dominio de los impulsos, en la
capacidad de aplazar recompensas y en el desarrollo de comportamientos
compatibles con la convivencia civilizada. Desde la crisis de las hipotecas
subprime hasta el mito de Ulises y las sirenas, veremos cómo el ser humano
parece debatirse constantemente entre la gratificación inmediata y la
construcción del futuro. ¿Es la civilización, en el fondo, un gigantesco
mecanismo de autocontrol? ¿Hasta qué punto somos realmente libres? ¿Y qué
ocurre cuando los mecanismos internos de contención fallan y sólo queda la
coacción externa?
jueves, 14 de mayo de 2026
¿ESTAMOS VOLVIÉNDONOS ESQUIZOFRÉNICOS?
lunes, 11 de mayo de 2026
FILOSOFÍA AL ALCANCE DE TODOS
“La filosofía contiene en sus propias entrañas, desde hace veintiséis
siglos, un insulto perpetuo, inagotable. Haber filosofía en el mundo significa,
sin remedio, existir en el mundo, tácito o sonoro, este grito: ¡El ser viviente
que no es filósofo es un bruto! En el orbe intramundano todo lo que no es
filosofía es sonambulismo, y los animales se caracterizan por su existencia
sonambúlica (…) Después de su edad heroica en Jonia y la Magna Grecia, en
Mileto y en Elea, los filósofos han procurado dulcificar la cosa envolviendo el
insulto en melifluencia. Sócrates dirá en la Apología: «Una vida sin filosofía
no es vividera para el hombre.» Aristóteles dirá: «Todas las demás ciencias que
no son filosofía son más «necesarias» que ésta, pero ninguna es más importante.»
Réstense los eufemismos y se tropezará con el insulto” (Ortega y Gasset[1])
miércoles, 6 de mayo de 2026
LA CREATIVIDAD EXIGE DESPRENDIMIENTO
Las musas aguardan en la frontera de las cosas, allí donde
la utilidad que estas rinden acaba y empieza el reino de lo superfluo, para
desde allí comenzar a ejercer su función fecundadora. “Nadie ignora que el significado
originario de la palabra ‘musa’ es ocio, y ocio en el sentido clásico quiere
decir lo opuesto a trabajo útil; no es un no hacer, sino el trabajo inútil, el
trabajo sin soldada ni material beneficio, el esfuerzo que dedicamos a lo
irreal, a lo supremo. Yo tengo para mí que los grandes hombres han debido
siempre mucho más a este ocio viril que a las musas de carne y hueso. En el
caso Leonardo no hay duda: la mujer concreta, esta mujer, aquella mujer, le fue
por completo superflua; no amó jamás (…) Ni amó a las mujeres ni fue amado de
ellas, destino común a los temperamentos especulativos que no descienden nunca
de la contemplación para meterse en la batalla de la vida, que no salen nunca
de sí mismos para fundirse en los demás”[1].
Por tanto, la perspectiva sobre las cosas que Leonardo tenía le llevaba a mirar
más allá de ellas, hacia el horizonte, en el que ya no queda apenas mundo que
percibir.