El lector de Ortega y Gasset
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
viernes, 30 de enero de 2026
SOMOS LIBRES DE SER EL QUE ESTAMOS OBLIGADOS A SER
martes, 27 de enero de 2026
LA SUBORDINACIÓN AL “QUÉ DIRÁN”
“El hombre que sabe muchas cosas, el hombre culto, corre el riesgo de
perderse en la manigua (en la abundancia desordenada) de
sus propios saberes y acaba por no saber cuál es su auténtico saber. No tenemos
que buscar lejos: éste es el caso del hombre medio actual. Ha recibido tantos
pensamientos que no sabe cuáles de entre ellos son los que efectivamente
piensa, los que cree, y se habitúa a vivir desde pseudocreencias, desde lugares
comunes a veces ingeniosísimos, intelectualísimos, pero que falsifican su
existencia. De aquí la inquietud, la alteración profunda que arrastran en el
secreto de sí mismas tantas vidas de hoy. De aquí la desolación, el vacío de
tanto destino personal que pugna desesperadamente por llenarse con alguna
convicción, sin lograr convencerse. ¿Y qué hace? Pues perentoriamente empeñarse
en convencerse de lo que no está convencido, fingirse creencias, y para
facilitar la íntima ficción, alcoholizarse con las actitudes más fáciles, más tópicas,
más de receta, que son las radicales” (Ortega y
Gasset[1]).
viernes, 23 de enero de 2026
VIVIR ES TRANSITAR DEL CAOS AL SENTIDO
“La vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido” (Ortega y Gasset[1]).
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“El hecho humano es precisamente el fenómeno cósmico del tener sentido” (Ortega
y Gasset[2]).
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“El mundo en el que nacemos es rudo y cruel
y al mismo tiempo de belleza divina. Es cuestión de temperamento creer qué es
lo que predomina el absurdo o el sentido (…) Probablemente, como en todas las
cuestiones metafísicas, ambas cosas son ciertas: la vida es sentido y absurdo o
tiene sentido y carece de él. Tengo la angustiosa esperanza de que el sentido
prevalecerá y ganará la batalla” (Carl Gustav Jung[3]).
domingo, 18 de enero de 2026
LA FILOSOFÍA COMENZÓ INSULTANDO
Heráclito, Parménides, Jenófanes, con quienes, según Ortega,
se inicia la filosofía “se revuelven iracundos contra el vulgo y
llenan de insultos nominativa o genéricamente a sus predecesores (…) ¿Por qué
la filosofía comienza insultando? (…) En cierto modo el insulto al vulgo es la
tonalidad propia al «pensador» porque la misión de este, su destino
profesional, es poseer ideas «propias» opuestas a la doxa u opinión pública (…)
Heráclito y Parménides (…) al pensar frente y contra la doxa, su opinión era
constitutivamente paradoxa. Este
carácter paradoxal ha perdurado a lo largo de toda la evolución filosófica.
Parejamente Amos, el primer «pensador» hebreo, que es contemporáneo de Tales,
nos hará constar que al ser constituido por Dios en su profesión, Dios le
impone este encargo: «Profetiza contra
mi pueblo». Todo profeta es profeta contra y lo mismo todo «pensador» (…) Una
avalancha de «para-doxas» cae sobre Atenas. Se oye la tremenda blasfemia de que
los astros no son dioses, sino bolas de metal ardiente, el Sol, por ejemplo,
según Anaxágoras, del cual este dice que es más grande que el Peloponeso (…) En
efecto, apenas llega a Atenas el primer filósofo, que fue Anaxágoras, comienza
el pueblo ateniense a reaccionar con un sentimiento de desazón hasta entonces
desconocida (…) (El nombre por el que empezaron a llamarlos, que traducido viene a significar «lo que es
demasiado saber») por un lado significa acción u obra extraordinarios y tiene
un valor laudatorio, mas por otro significa un comportamiento excesivo,
desaforado, indebido y especialmente en sentido religioso, por tanto, sacrílego”
(Ortega y Gasset[1]).
lunes, 12 de enero de 2026
¿DE DÓNDE VENOMOS, A DÓNDE VAMOS?
“Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de
encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece
progresivamente en el Imperio romano (…) Dos siglos más tarde no había en todo
el Imperio bastantes itálicos medianamente valerosos con quienes cubrir las
plazas de centuriones, y hubo que alquilar para este oficio a dálmatas y luego
a bárbaros del Danubio y el Rin. Mientras tanto, las mujeres se hicieron
estériles e Italia se despobló” (Ortega
y Gasset(1))
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