lunes, 18 de mayo de 2026

BARBARIE O CIVILIZACIÓN: LA GUERRA ESTÁ EN TU CEREBRO

¿Qué separa realmente a la civilización de la barbarie? ¿La educación, la moral, la religión… o algo mucho más profundo relacionado con el funcionamiento mismo del cerebro humano? En este vídeo exploraremos cómo la lucha entre nuestros impulsos inmediatos y nuestra capacidad de autocontrol puede ayudarnos a comprender no sólo el comportamiento individual, sino también el propio proceso de civilización. A partir de las investigaciones de neurocientíficos como David Eagleman, psicólogos como Daniel Kahneman y sociólogos como Norbert Elias, analizaremos cómo la corteza prefrontal (también los procesos históricos) participa en el dominio de los impulsos, en la capacidad de aplazar recompensas y en el desarrollo de comportamientos compatibles con la convivencia civilizada. Desde la crisis de las hipotecas subprime hasta el mito de Ulises y las sirenas, veremos cómo el ser humano parece debatirse constantemente entre la gratificación inmediata y la construcción del futuro. ¿Es la civilización, en el fondo, un gigantesco mecanismo de autocontrol? ¿Hasta qué punto somos realmente libres? ¿Y qué ocurre cuando los mecanismos internos de contención fallan y sólo queda la coacción externa?

jueves, 14 de mayo de 2026

¿ESTAMOS VOLVIÉNDONOS ESQUIZOFRÉNICOS?

 


Vivimos en una época extraña: sabemos cada vez más cosas sueltas, pero cada vez entendemos menos el conjunto. La ciencia se especializa, el conocimiento se divide en disciplinas cada vez más estrechas, la información nos llega en fragmentos dispersos y cedemos al hecho de prestar atención a estímulos dispersos y discontinuos. En este vídeo exploramos una idea profunda: pensar, al contrario de lo que parece favorecer nuestra cultura, consiste en reunir en unidad lo que aparece disperso. Desde la psicología y la filosofía, veremos cómo la mente humana tiende naturalmente a ordenar el caos de la realidad simplificándola mediante conceptos y categorías. Ortega y Gasset, Nietzsche o María Zambrano reflexionaron sobre esta necesidad de dar forma y sentido a la multiplicidad del mundo. Sin embargo, muchos personajes del siglo XX abrieron la puerta de un fenómeno inquietante: el que significa que la cultura moderna parezca haber entrado en una “época de fragmentos”, como expresamente lo decía Marcel Duchamp. Lo cual plantea una pregunta importante: ¿puede el ser humano vivir psicológicamente sano en una cultura donde todo aparece disperso y sin unidad?


lunes, 11 de mayo de 2026

FILOSOFÍA AL ALCANCE DE TODOS

“La filosofía contiene en sus propias entrañas, desde hace veintiséis siglos, un insulto perpetuo, inagotable. Haber filosofía en el mundo significa, sin remedio, existir en el mundo, tácito o sonoro, este grito: ¡El ser viviente que no es filósofo es un bruto! En el orbe intramundano todo lo que no es filosofía es sonambulismo, y los animales se caracterizan por su existencia sonambúlica (…) Después de su edad heroica en Jonia y la Magna Grecia, en Mileto y en Elea, los filósofos han procurado dulcificar la cosa envolviendo el insulto en melifluencia. Sócrates dirá en la Apología: «Una vida sin filosofía no es vividera para el hombre.» Aristóteles dirá: «Todas las demás ciencias que no son filosofía son más «necesarias» que ésta, pero ninguna es más importante.» Réstense los eufemismos y se tropezará con el insulto” (Ortega y Gasset[1])



[1] Ortega y Gasset: “Apuntes sobre el pensamiento”, O. C. Tº 5, Madrid, Alianza, pp. 541.542

miércoles, 6 de mayo de 2026

LA CREATIVIDAD EXIGE DESPRENDIMIENTO

 

Las musas aguardan en la frontera de las cosas, allí donde la utilidad que estas rinden acaba y empieza el reino de lo superfluo, para desde allí comenzar a ejercer su función fecundadora. “Nadie ignora que el significado originario de la palabra ‘musa’ es ocio, y ocio en el sentido clásico quiere decir lo opuesto a trabajo útil; no es un no hacer, sino el trabajo inútil, el trabajo sin soldada ni material beneficio, el esfuerzo que dedicamos a lo irreal, a lo supremo. Yo tengo para mí que los grandes hombres han debido siempre mucho más a este ocio viril que a las musas de carne y hueso. En el caso Leonardo no hay duda: la mujer concreta, esta mujer, aquella mujer, le fue por completo superflua; no amó jamás (…) Ni amó a las mujeres ni fue amado de ellas, destino común a los temperamentos especulativos que no descienden nunca de la contemplación para meterse en la batalla de la vida, que no salen nunca de sí mismos para fundirse en los demás”[1]. Por tanto, la perspectiva sobre las cosas que Leonardo tenía le llevaba a mirar más allá de ellas, hacia el horizonte, en el que ya no queda apenas mundo que percibir.



[1] O y G: “La Gioconda”, O. C. Tº 1, p. 556.

sábado, 25 de abril de 2026

COMPRENDER ES ASIMILAR LO NUEVO A LO YA CONOCIDO

“En nuestro pensar, lo esencial es ordenar el material nuevo en los planteos antiguos (lecho de Procusto), igualar lo nuevo a lo viejo” (Friedrich Nietzsche[1])

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“El análisis es la operación que conduce al objeto a elementos ya conocidos, es decir, comunes a este objeto y a otros. Analizar consiste, pues, en expresar una cosa en función de lo que no es ella misma” (Henri Bergson[2])

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“No hay verdad en nuestro pensar si no hay una verdad anterior a uno, la verdad de ser, de ser el que auténticamente se es” (Ortega y Gasset[3])



[1] Friedrich Nietzsche: “La voluntad de poderío”, Madrid, Edaf, 1980, p. 275.

[2] Henri Bergson: “El pensamiento y lo moviente”, Madrid, Espasa-Calpe, 1976, p. 150.

[3] Ortega y Gasset: “No ser hombre de partido”, O. C. Tº 4, pp. 77 a 79.