¿Y si las palabras con las que describes tu vida
estuvieran condicionando la forma en que la vives? Decimos que llevamos
"un peso encima", que estamos "vacíos por dentro", que
tenemos "heridas" o que nos sentimos "rotos". Solemos
pensar que son simples maneras de hablar. Pero ¿y si esas metáforas fueran
mucho más que expresiones del lenguaje? En este vídeo analizamos por qué Ortega
y Gasset consideraba la metáfora "la potencia más fértil que posee el hombre",
cómo Nietzsche, Bergson y otros filósofos entendieron que todo conocimiento
nace de las analogías, y por qué una metáfora puede ampliar —o limitar— nuestra
manera de percibir la realidad. Veremos también cómo una imagen puede cambiar
el rumbo de una civilización, desde la concepción mecanicista de Descartes
hasta la razón vital de Ortega, y por qué Carl Gustav Jung dio un paso más al
distinguir entre la metáfora consciente y el símbolo como lenguaje del
inconsciente. Apuntamos, pues, hacia el hecho de que la pregunta decisiva que
has de hacerte no sería qué piensas, sino desde qué metáfora estás viviendo.
El lector de Ortega y Gasset
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
sábado, 18 de julio de 2026
EL PODER DE LAS PALABRAS PARA SANARTE O ENFERMARTE
sábado, 11 de julio de 2026
LA MODERNIDAD ESTÁ DESTROZANDO NUESTRA IDENTIDAD
¿Por qué hoy tantas personas
sienten que han perdido su identidad? ¿Es sólo un problema psicológico,
individual, o refleja algo mucho más profundo? En este vídeo exploramos una
idea que nos ayudará a entender lo que pasa: constatamos que desde nuestras
células hasta las leyes de la naturaleza, todo parece empujar hacia la unidad,
mientras que nuestra cultura exalta cada vez más la fragmentación. A través de
las reflexiones de Ortega y Gasset, David Hume, Spinoza, Hegel, Newton, Octavio
Paz y Lipovetsky, analizaremos si la pérdida del "yo" constituye no
sólo la base de problemas personales, sino también una de las grandes
enfermedades espirituales de nuestro tiempo y por qué recuperar el sentido de
unidad puede ser una de las tareas más importantes de nuestra época.
miércoles, 8 de julio de 2026
YA QUE NO SABEMOS DE DÓNDE VENIMOS
“La desilusión sobre una supuesta finalidad del devenir es la causa del
nihilismo” (Friedrich Nietzsche[1]).
“El devenir: una agonía sin desenlace” (E. M. Cioran[2]).
“La imaginación es el laboratorio en el que el sujeto ensaya su
actuación en la realidad por venir” (Carlos Castilla Del Pino[3]).
[1]
F. Nietzsche: “La voluntad de poderío”, Madrid, Edaf, 1980, pág. 28.
[2] E. M.
Cioran: “Silogismos de la amargura”, Barcelona, Tusquets, 1997, p. 56.
[3] Carlos
Castilla Del Pino: “El delirio, un error necesario”, Oviedo, Nobel, 1998, p. 47.
viernes, 3 de julio de 2026
¿POR QUÉ SENTIMOS QUE EL MUNDO SE DESMORONA?
¿Por qué nuestra época vive sumida en la incertidumbre, la
ansiedad y la sensación de falta de sentido? En este vídeo analizaremos una de
las grandes contradicciones que forman parte de la civilización occidental: por
un lado, heredamos de Grecia la idea de que existe una realidad estable,
racional y permanente; por otro, la modernidad y la posmodernidad han terminado
imponiendo una visión en la que todo parece estar sujeto al cambio, depender de
la voluntad, y de la interpretación subjetiva. Desde la idea de naturaleza de
los antiguos filósofos griegos hasta la física moderna y el arte conceptual,
desde el Derecho romano hasta la falta de identidad en el mundo contemporáneo,
Occidente parece debatirse entre dos maneras incompatibles de entender el
mundo: una basada en el ser y otra basada en la voluntad. A través de autores
como Ortega y Gasset, María Zambrano, Parménides, Heráclito o Bauman,
intentaremos comprender por qué el hombre contemporáneo siente que ha perdido
sus puntos de referencia… y si todavía es posible encontrar algún equilibrio
entre estabilidad y cambio.
miércoles, 24 de junio de 2026
TODO BUSCA CON QUÉ CONJUNTARSE
En el vértice superior de la Creación mora la Unidad, el
Orden supremo, el Espíritu decía Hegel. En la base hierve y se agita de manera
caótica lo múltiple y disperso. Esa muchedumbre que habita en lo inferior no
deja de sentir la atracción, el empuje hacia lo unitario, allí donde todo pasa
a ser previsible y a estar en armonía con lo que le rodea. Todo nace de la
Unidad y vuelve a ella. Y así, cuando un árbol retoña en primavera y muestra su
exuberante pulsión hacia lo múltiple, que se ramifica y pulula, no deja que
cada hoja, cada átomo de su dispersión, olvide la unidad arbórea que los
sostiene y alimenta. Lo múltiple no es, pues, sino la capa exterior de lo
unitario, o su primera manifestación. Y si esto observamos en el espacio, no es
sustancialmente diferente lo que ocurre cuando, asomados al tiempo, vemos
desenvolverse el devenir: la base de la pirámide sería ahora el caos bullicioso
y multitudinario de los fenómenos simples, azarosos, imprevisibles,
aparentemente desasistidos del afán ordenador del Espíritu. Pero, latente, la
Unidad, el Orden, eso que nuestra mente racional es capaz de descubrir y
anticipar, tutela desde la sombra lo que acontece. La Historia no es conducida
por el capricho: desde el vértice superior de la pirámide, todo es atraído hacia
la complejidad, la regulación, la ley (Hegel decía “la libertad”)… hacia
el punto en el que la pródiga y desparramada profusión de aconteceres
individuales (de átomos de realidad temporal) de que es capaz la Creación
recuerde la soterrada Unidad que está esperándoles en el futuro.