[1] Mircea Eliade: “El mito del eterno retorno”, Madrid,
Alianza, 1979. pág. 15
[2] Mircea Eliade: “El mito del eterno retorno”, Madrid,
Alianza, 1979, p.141-142
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
[1] Mircea Eliade: “El mito del eterno retorno”, Madrid,
Alianza, 1979. pág. 15
[2] Mircea Eliade: “El mito del eterno retorno”, Madrid,
Alianza, 1979, p.141-142
“Hay
experiencias a las que no se puede sobrevivir (...) Si se continúa, sin
embargo, viviendo, es únicamente gracias a la escritura, la cual alivia,
objetivándola, esa tensión sin límites. La creación es una preservación
temporal de las garras de la muerte” (CIORAN[1]).
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«Escribir es defender la soledad en que se está» (MARÍA
ZAMBRANO[2])
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«Por la palabra nos hacemos libres, libres del momento,
de la circunstancia apremiante e instantánea» (MARÍA ZAMBRANO[3]).
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«Escribimos para saborear la vida dos veces: en el
momento y en la retrospección» (ANAÏS NIN[4]).
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«Escribimos para ampliar nuestro mundo cuando nos
sentimos estrangulados, constreñidos o solos» (ANAÏS NIN[5]).
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«Cuando no escribo, siento que mi mundo se encoge [...]
pierdo mi fuego, mi color [...] debería ser una necesidad, como el mar necesita
agitarse. Yo lo llamo respirar» (ANAÏS
NIN[6]).
“Esa falta de
descanso llamada ‘vivir’ (...) Nada es más propio de las criaturas que la
fatiga” (CIORAN[1]).
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“Esta búsqueda de mi hogar: oh Zaratustra, lo sabes bien, esta búsqueda
ha sido mi aflicción, que me devora. “¿Dónde está mi hogar?” Por él pregunto y
busco y he buscado, y no lo he encontrado. ¡Oh eterno estar en todas partes, oh
eterno estar en ningún sitio, oh eterno - en vano!» (…) Has perdido la meta:
ay, ¿cómo podrás librarte de esa pérdida y consolarte de ella? Al perder la
meta - ¡has perdido también el camino!” (NIETZSCHE[2]).
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“No alcanzamos la
esfera en que hemos situado nuestros valores, con lo cual (…) estamos cansados,
porque hemos perdido el impulso principal. ‘¡Todo ha sido inútil hasta ahora!’
” (NIETZSCHE[3]).
[1]
E. M. Cioran: “El ocaso del pensamiento”, Barcelona, Tusquets, 2000, p.189
[2]
Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, p. 367.
[3]
Friedrich Nietzsche: “La voluntad de poderío”, Madrid, Edaf, pp. 26-27.
“No hay medio de capturar nuestro «yo mismo» en la intimidad. En vez de ponernos a contemplar nuestro interior, salgamos fuera. La vida es precisamente un inexorable ¡afuera!, un incesante salir de sí al Universo. Si yo pudiese vivir dentro de mí, faltaría a lo que llamamos vida su atributo esencial: tener que sostenerse' en un elemento antagónico, en el contorno, en las circunstancias. El hombre es un dentro que tiene que convertirse en un fuera. En este sentido, la vida es constitutivamente acción y quehacer. El dentro, el «sí mismo» no es una cosa espiritual frente a las cosas corporales del contorno (…) (Mi yo) no es una cosa, sino un programa de quehaceres, una norma y perfil de conducta. En el choque enérgico con el fuera brota clara la voz del dentro como programa de conducta. Un programa que se realiza es un dentro que se hace un fuera” (Ortega y Gasset[1]).
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“Este mundo sólo está vacío para quien no sabe orientar su libido hacia los objetos, otorgándoles vida y embelleciéndolos” (Carl Gustav Jung(2)).
[1]
Ortega y Gasset: “Goethe desde dentro”, O. C. Tº 4, p. 426.
[2] Carl
Gustav Jung: “Símbolos de transformación”, Buenos Aires, Paidós, 1977, p. 186.
Vivimos convencidos de que todo sufrimiento psicológico
es un error antinatural que debe eliminarse cuanto antes. Pero ¿y si algunas
crisis fueran, precisamente, el intento de nuestra propia vida por corregir el
rumbo insuficiente o equivocado que llevábamos?
Pero ¿y si algunas crisis fueran, precisamente, el
intento de nuestra propia vida por corregir el rumbo insuficiente o equivocado
que llevábamos?
En este vídeo recorremos el pensamiento de algunos de los
grandes autores que se atrevieron a defender una idea profundamente contraria a
la intuición común que empuja a evitar el sufrimiento a toda costa: Carl Gustav
Jung, Viktor Frankl, Nietzsche, Kierkegaard, Kazimierz Dąbrowski, Thomas Moore,
Dostoievski y Ortega y Gasset. Todos ellos, desde perspectivas muy distintas,
coinciden en señalar que determinadas crisis, neurosis, angustias o fracasos
pueden convertirse en el comienzo de una positiva transformación personal. No
porque el sufrimiento sea bueno en sí mismo, sino porque, en ocasiones,
constituye el lenguaje mediante el cual nuestra propia vida nos obliga a
cambiar.
¿Y si aquello que más queremos eliminar fuera
precisamente lo que intenta salvarnos?