Heráclito, Parménides, Jenófanes, con quienes, según Ortega,
se inicia la filosofía “se revuelven iracundos contra el vulgo y
llenan de insultos nominativa o genéricamente a sus predecesores (…) ¿Por qué
la filosofía comienza insultando? (…) En cierto modo el insulto al vulgo es la
tonalidad propia al «pensador» porque la misión de este, su destino
profesional, es poseer ideas «propias» opuestas a la doxa u opinión pública (…)
Heráclito y Parménides (…) al pensar frente y contra la doxa, su opinión era
constitutivamente paradoxa. Este
carácter paradoxal ha perdurado a lo largo de toda la evolución filosófica.
Parejamente Amos, el primer «pensador» hebreo, que es contemporáneo de Tales,
nos hará constar que al ser constituido por Dios en su profesión, Dios le
impone este encargo: «Profetiza contra
mi pueblo». Todo profeta es profeta contra y lo mismo todo «pensador» (…) Una
avalancha de «para-doxas» cae sobre Atenas. Se oye la tremenda blasfemia de que
los astros no son dioses, sino bolas de metal ardiente, el Sol, por ejemplo,
según Anaxágoras, del cual este dice que es más grande que el Peloponeso (…) En
efecto, apenas llega a Atenas el primer filósofo, que fue Anaxágoras, comienza
el pueblo ateniense a reaccionar con un sentimiento de desazón hasta entonces
desconocida (…) (El nombre por el que empezaron a llamarlos, que traducido viene a significar «lo que es
demasiado saber») por un lado significa acción u obra extraordinarios y tiene
un valor laudatorio, mas por otro significa un comportamiento excesivo,
desaforado, indebido y especialmente en sentido religioso, por tanto, sacrílego”
(Ortega y Gasset[1]).
El lector de Ortega y Gasset
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
domingo, 18 de enero de 2026
LA FILOSOFÍA COMENZÓ INSULTANDO
lunes, 12 de enero de 2026
¿DE DÓNDE VENOMOS, A DÓNDE VAMOS?
“Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de
encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece
progresivamente en el Imperio romano (…) Dos siglos más tarde no había en todo
el Imperio bastantes itálicos medianamente valerosos con quienes cubrir las
plazas de centuriones, y hubo que alquilar para este oficio a dálmatas y luego
a bárbaros del Danubio y el Rin. Mientras tanto, las mujeres se hicieron
estériles e Italia se despobló” (Ortega
y Gasset(1))
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miércoles, 7 de enero de 2026
¿PODRÍA SER EL ESTUDIO LA MMEJOR MANERA DE EMPLEAR LA VIDA?
Vivimos en la sociedad del entretenimiento. Hay múltiples
maneras de pasar un tiempo divertido en esta civilización que Vargas Llosa
denominó “del espectáculo”. Pero son formas de emplear el tiempo de ocio que no
dejan poso alguno, y desembocan en el vacío. Y parece que hay cierta
complementariedad entre esas múltiples maneras de entretenerse y la extensión
endémica de los trastornos depresivos y mentales en general. Mientras tanto,
muchos pensadores han ido proponiendo a lo largo de la historia maneras de emplear
la vida que han considerado que conducen hacia formas de ser más felices: los
pitagóricos, Sócrates, Platón, Aristóteles, los estoicos, Cicerón, San Agustín,
Santo Tomás, Kant, Nietzsche… y de manera creemos que culminante, Ortega y
Gasset. Haremos un repaso a esas alternativas a lo largo de este vídeo.
viernes, 2 de enero de 2026
POR QUÉ OCCIDENTE ES HOY DÉBIL
El idealismo es la gran filosofía que ha servido de sustrato
a la cultura occidental a lo largo de la Edad Moderna, y especialmente, desde Descartes.
Ese idealismo –que Ortega consideró, junto al positivis-mo, sus grandes bestias
negras intelectuales–, exacerbando sus propuestas, ha derivado hoy en lo que
es la posmodernidad, la “modernidad líquida” de Bauman, que ha llevado
al extremo el descrédito de la realidad (de la circunstancia orteguiana).
Existe, desde este renovado sustrato ideológico y cultural, lo que el Yo
hipertrofiado diga que existe. Se ha perdido, como ya Ortega advirtió,
la referencia de la realidad como límite y como obstáculo. Y así, arte es lo
que cada Yo de artista o de cada marchante que pase por ahí diga que es arte.
El sexo al que pertenecer es el que cada Yo decida. Mi patria es allí donde Yo
estoy bien. La pareja con la que he de estar la decido Yo cada día, pues su
realidad no me compromete, de modo que los divorcios aumentan exponencialmente…
La consigna del posmodernismo imperante es: “Vale todo”. Porque
en realidad nada vale nada; hemos perdido las referencias de lo que nos daba
una identidad, no queda nada ahí afuera que nos dé certidumbres sobre las que
apoyar la vida, va desapareciendo todo aquello en lo que podría valer la pena
creer. Recordemos a Foucault: “No me pregunten quién soy, ni me
pidan que siga siendo el mismo”. Todo lo cual ha conducido a lo que Ortega
aludía cuando decía que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos
pasa”.
sábado, 27 de diciembre de 2025
LA INTELIGENCIA ES UN ARMA VITAL
“Según (Aristóteles) consistiría (el conocimiento),
simplemente, en el uso o ejercicio de una facultad que el hombre tiene, como
mirar sería no más que usar de la visión (…) Pero nada de eso es conocimiento
(…) El conocer mismo no es una facultad, dote o mecanismo; es, por lo
contrario, una tarea que el hombre se impone (…) Si (el hombre) usa de sus
dotes intelectuales en largo y desesperado esfuerzo no es simplemente porque
las tiene, sino, al revés, porque se encuentra menesteroso de algo que le falta
y a fin de conseguirlo moviliza, claro está, los medios que posee (…) Sólo
Platón entrevió que la raíz del conocer, diríamos, su sustancia misma (…) está
en el hecho terrible de que el hombre «no sabe» (…) Esto es lo que conviene
analizar. ¿Por qué al hombre le duele su ignorancia, como podía dolerle un
miembro que nunca hubiese tenido?” (Ortega y Gasset[1])