lunes, 30 de agosto de 2021

LA NECESIDAD DE QUE LA VIDA TENGA SENTIDO ESTÁ POR ENCIMA DE QUE REALMENTE LO TENGA

 


   “Hay una poderosa razón empírica en por qué habríamos de fomentar pensamientos que jamás pueden ser demostrados. Es que se sabe que son útiles. El hombre, positivamente, necesita ideas y convicciones generales que le den sentido a su vida y le permitan encontrar un lugar en el universo. Puede soportar las más increíbles penalidades cuando está convencido de que sirven para algo; se siente aniquilado cuando, en el colmo de todas sus desgracias, tiene que admitir que está tomando parte en un ‘cuento contado por un idiota’ ” (Carl Gustav Jung[1]).

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    “Cada hombre lleva dentro de sí, más o menos, la posibilidad de aumentar el peso metafísico de la tierra. Un hombre convencido de que en el mundo no hay nada que pueda adecuadamente llamarse voluntad, construirá dentro de sí un sistema de reacciones muy distinto del que vea en el tapiz de la realidad huecos, brechas donde puede insertarse un albedrío heroico” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Carl Gustav Jung: “El hombre y sus símbolos”, Barcelona, Caralt, 1977, pp. 84-85.

[2] Ortega y Gasset: “La voluntad del Barroco”, en “Meditaciones sobre la literatura y el arte”, Madrid, Castalia, 1988, p. 248.


viernes, 27 de agosto de 2021

LOS TALIBANES ANTE PORTAS Y OCCIDENTE ESPECIALMENTE DÉBIL


 

Completando las reflexiones hechas en recientes post de este blog y de la página https://www.facebook.com/javiermgracia , se publica este nuevo vídeo en el canal de YouTube “El lector de Ortega y Gasset”. El problema del cual se trata, el conflicto Occidente-Oriente, lo previó Ortega hace ahora un siglo. La actual debilidad a la hora de afrontarlo también previó Ortega que vendría de la mano del tipo de hombre característico del momento: el hombre-masa.

miércoles, 25 de agosto de 2021

LA VERDAD (EL SENTIDO) ESTÁ PREFIGURADA DENTRO DE MÍ, PERO RESIDE FUERA DE MÍ

 

“La condición humana” – René Magritte (1933)

    “Vivimos de dentro a fuera. Antes de que sobrevengan las contingencias externas, nuestro personaje interior está ya en lo esencial formado, y aunque los casos de la existencia influyan algo sobre él, es mucho mayor el influjo que él ejerce sobre éstos. Solemos ser increíblemente impermeables a lo que cae sobre nosotros cuando no es afín con ese «personaje» nato que en última instancia somos (…) Yo diría que el carácter cambia, si por este cambio se entiende propiamente una evolución. Y esta evolución, como la de todo organismo, es provocada y dirigida por razones internas, connaturales al ser mismo, innatas como su carácter” (Ortega y Gasset (1)).

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   “El verdadero sentido de la vida debe encontrarse en el mundo y no dentro del ser humano o de su propia psique, como si se tratara de un sistema cerrado” (Viktor E. Frankl (2)).

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“Ser hombre significa estar orientado y ordenado a algo que no es uno mismo” (Viktor E. Frankl (3)).

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[1] Ortega y Gasset: “La elección en amor”, O. C. Tº 5, pp. 608-609.

[2] Viktor E. Frankl: “El hombre en busca de sentido”, Barcelona, Herder, 1979, p. 109.

[3] Viktor E. Frankl: “El hombre doliente”, Barcelona, Herder, 1987, p. 49.

lunes, 23 de agosto de 2021

INVENTAMOS EL MUNDO PARA TENER DÓNDE BUSCAR AQUELLO QUE ANSIÁBAMOS

 


   “Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset[1]).

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    “No es la inteligencia sino la voluntad la que nos hace el mundo, y al viejo aforismo escolástico de 'nihil volitum quin praecognitum', nada se quiere sin haberlo antes conocido, hay que corregirlo con un 'nihil cognitum, quin praevolitum', nada se conoce sin haberlo antes querido” (Miguel de Unamuno(2)).

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   “No basta la agudeza intelectual para descubrir una cosa nueva. Hace falta entusiasmo, amor previo por esa cosa. El entendimiento es una linterna que necesita ir dirigida por una mano, y la mano necesita ir movilizada por un afán preexistente hacia este o el otro tipo de posibles cosas. En definitiva, sólo se encuentra, lo que se busca y el entendimiento encuentra gracias a que el amor busca. Por eso todas las ciencias han comenzado por ser aficiones de aficionados (…) El amor busca para, que el entendimiento encuentre (…) El que busca no tiene, no conoce aún lo que busca y, por otra parte, buscar es ya tener de antemano y presumir lo buscado. Buscar es anticipar una realidad aún inexistente, predisponer su aparición, su presentación. (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Vol. VI, O. C. Tº 2, p. 526.

[2] Miguel de Unamuno: “Vida de Don Quijote y Sancho”, Madrid, Alianza, 1987, p. 115.

[3] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, pp. 383-384.


sábado, 21 de agosto de 2021

POR QUÉ OCCIDENTE HOY ES DÉBIL

 


   El idealismo es la gran filosofía que ha servido de sustrato a la cultura occidental a lo largo de la Edad Moderna, y especialmente, desde Descartes. Ese idealismo –que Ortega consideró, junto al positivismo, sus grandes bestias negras intelectuales–, exacerbando sus propuestas, ha derivado hoy en lo que es la posmodernidad, la “modernidad líquida” de Bauman, que ha llevado al extremo el descrédito de la realidad (de la circunstancia orteguiana). Existe, desde este renovado sustrato ideológico y cultural, lo que el Yo hipertrofiado diga que existe. Se ha perdido, como ya Ortega advirtió, la referencia de la realidad como límite y como obstáculo. Y así, arte es lo que cada Yo de artista o de cada marchante que pase por ahí diga que es arte. El sexo al que pertenecer es el que cada Yo decida. Mi patria es allí donde Yo estoy bien. La pareja con la que he de estar la decido Yo cada día, pues su realidad no me compromete, de modo que los divorcios aumentan exponencialmente… 

  La consigna del posmodernismo imperante es: “Vale todo”. Porque en realidad nada vale nada; hemos perdido las referencias de lo que nos daba una identidad, no queda nada ahí afuera que nos dé certidumbres sobre las que apoyar la vida, va desapareciendo todo aquello en lo que podría valer la pena creer. Recordemos a Foucault: “No me pregunten quién soy, ni me pidan que siga siendo el mismo”(1). Todo lo cual ha conducido a lo que Ortega aludía cuando decía que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa”[2]. Estamos en crisis, y como expuse el otro día que decía María Zambrano: “La crisis muestra las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin pun­to de referencia; de una vida que no fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación[3].

    Dice Ortega sobre la caída del Imperio romano: “Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece progresivamente en el Imperio romano (…) Dos siglos más tarde no había en todo el Imperio bastantes itálicos medianamente valerosos con quienes cubrir las plazas de centuriones, y hubo que alquilar para este oficio a dálmatas y luego a bárbaros del Danubio y el Rin. Mientras tanto, las mujeres se hicieron estériles e Italia se despobló” (4). Hoy Occidente, emulando a esa Roma, abandona el campo de batalla frente a los bárbaros talibanes.



[1] https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-de-michel-foucault

[2] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, pág. 93

[3] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, p. 84-85.


jueves, 19 de agosto de 2021

LO QUE EL TRIUNFO DE LOS TALIBANES SIGNIFICA

 


“La probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico” (Ortega y Gasset(1)).

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TITULARES DE LA PRENSA DE ESTOS DÍAS:

“Occidente ha sucumbido: China, Rusia y el islamismo radical dominarán el mundo”[2].

“La causa de la derrota de EEUU y sus aliados en Kabul no es una cuestión de capacidades militares, sino que reside en la sociedad occidental, que, a diferencia de la afgana, ha perdido su horizonte”[3].

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 “El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyecto y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes. Y este tipo de hombre decide en nuestro tiempo.” (Ortega y Gasset[4]).

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“Una vez que nos hemos hecho bien cargo de cómo es este tipo humano hoy dominante, y que he llamado el hombre-masa, es cuando se suscitan las interrogaciones más fértiles y más dramáticas: ¿Se puede reformar este tipo de hombre? Quiero decir: los graves defectos que hay en él, tan graves que si no se los extirpa producirán, de modo inexorable la aniquilación de Occidente, ¿toleran ser corregidos?” (Ortega y Gasset[5]).

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[1] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 119.

[2] Enrique Navarro en Libertad Digital (17/08/2021)

[3] Rafael Dávila Álvarez en El Mundo (16/08/2021)

[5] Ortega y Gasset: “Prólogo para franceses” en “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 131.


martes, 17 de agosto de 2021

LA SOBREDOSIS DE INQUIETUD EN EL HOMBRE ACTUAL

 
"El grito" - Edvard Munch (1893)

Ya desde principios de este siglo (XX) parece ser que se había rebasado el margen de inquietud en que toda vida se desenvuelve. Se hacía ostensible en múltiples síntomas: en el estilo arquitectónico llamado «modernista», que imprimió temblor a la más estable de las artes, en el afán de los viajes, en la misma creciente apertura de las clases sociales. Pero ya no tenemos que echar mano de síntomas literarios, ni de formas artísticas para comprobar esta tremenda inquietud que amenaza con devorar nuestra vida. La realidad ha sobrepasado una vez más la imaginación, y la inquietud en que estamos viviendo las criaturas humanas, no parece que pueda ir más allá, sobre todo para nosotros, los hijos de ese inquieto continente llamado Europa. Porque la inquietud se ha hecho sustancia de nuestra vida y nuestro único haber (…) A la par que inquietos nos sentimos sumidos en una «soledad sin descanso» (…) La soledad de la época de crisis, es, sin embargo, bien distinta de esta soledad del hombre despierto (…) Es soledad causada por la inquietud, porque no sabemos nada, ni podremos reposar en certidumbre alguna. Estamos tan solos porque estamos terriblemente inquietos y turbios. La crisis muestra las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin pun­to de referencia; de una vida que no fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación” [María Zambrano (1)].



[1] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, p. 84-85.


domingo, 15 de agosto de 2021

GENIALIDAD Y LOCURA. EL CASO DE NIETZSCHE

 NUEVO VÍDEO EN EL CANAL DE YOUTUBE DE

El lector de Ortega y Gasset



María Zambrano afirmó que “la biografía de un filósofo es su sistema” y que “sus conflictos sentimentales se transforman en teoría”. Respecto de Nietzsche, podríamos resumir la exposición que se hace en el vídeo con estas palabras de la psicóloga y filósofa Alice Miller: “La obra de Nietzsche fue un intento —desesperado, pero nunca abandonado, hasta el colapso espiritual— de liberarse de la prisión de su infancia, del odio hacia las personas que lo educaron y atormentaron”.

viernes, 13 de agosto de 2021

EL HOMBRE MODERNO DESCUBRIÓ LA LIBERTAD, ES DECIR, LA DUDA, ES DECIR, EL DESASOSIEGO

 

    “La diferencia capital entre el hombre de las civilizaciones arcaicas y el hombre moderno, ‘histórico’, está en el valor creciente que este concede a los acontecimientos históricos, es decir, a esas ‘novedades’ que, para el hombre tradicional constituían hallazgos carentes de significación, o infracciones a las normas” (es decir, lo nuevo era lo que venía a cuestionar lo establecido, lo habitual y que parecía seguro) (Mircea Eliade[1]).

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“El hombre moderno vive asomado al mañana para ver llegar la novedad” (Ortega y Gasset[2]).

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     “Hacia 1560 comienzan a sentir las entrañas europeas una inquietud, una insatisfacción, una duda de si es la vida tan perfecta y cumplida como la edad anterior creía” (Ortega y Gasset[3]).

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    “(Hacia el siglo XVI) De la noche a la mañana, las certidumbres se convierten en dudas, cualquier cosa perteneciente al ayer parece tener milenios y se descarta (…) el desasosiego fermenta en los países, el miedo y la impaciencia alientan en las almas” (Stefan Zweig[4]).

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    “Los últimos años del siglo XV y los primeros del XVI indican uno de los momentos de la historia en que el Apocalipsis se apoderó con más fuerza de la imaginación de los hombres (…) Reina entonces una atmósfera de fin del mundo (…) Esos terrores (…) unieron las dos orillas del corte artificialmente establecido entre Edad Media y Renacimiento. Han sido contemporáneos del nacimiento del mundo moderno” (Jean Delumeau[5]).



[1] Mircea Eliade: “El mito del eterno retorno”, Madrid, Alianza, 1979, p.141-142.

[2] Ortega y Gasset: “Descreimiento, asfixia y rebelión”, O. C. Tº 5, p. 505.

[3] Ortega y Gasset: “Notas de andar y ver. Viajes, gentes, países”, Madrid, Alianza, 1988, p. 56.

[4] Stefan Zweig: “Erasmo de Rotterdam”, Barcelona, Paidós, 2006, pp. 29 y 33.

[5] Jean Delumeau: “El miedo en Occidente”, Madrid, Taururs, 2012, p. 251.

miércoles, 11 de agosto de 2021

SÍNTOMAS DE QUE ATRAVESAMOS UNA CRISIS HISTÓRICA

 

"Felipe IV a caballo"-Velázquez... digamos que reinterpretado

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   “El repertorio con que hoy cuenta el hombre para vivir, no sólo es incomparablemente superior al que nunca ha gozado (…) y, sin embargo, la desazón es enorme, y es que el hombre actual no sabe qué ser, le falta imaginación para inventar el argumento de su propia vida” (Ortega y Gasset[1]).

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    “No sabemos lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos pasa, no saber lo que nos pasa: el hombre de hoy empieza a estar desorientado con respecto a sí mismo, dépaysé, está fuera de su país, arrojado a una circunstancia nueva que es como una tierra incógnita. Tal es siempre la sensación vital que se apodera del hombre en las crisis históricas” (Ortega y Gasset[2]).

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   “La vida como crisis es estar el hombre en convicciones negativas. Esta situación es terrible. La convicción negativa, el no sentirse en lo cierto sobre nada importante impide al hombre decidir lo que va a hacer con precisión, energía, confianza y entusiasmo sincero: no puede encajar su vida en nada, hincarla en un claro destino. Todo lo que haga, sienta, piense y diga será ejecutado sin convicción positiva, es decir, sin efectividad (…)[Ortega y Gasset (3)].

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[1] Ortega y Gasset: “Meditación de la técnica”, O. C. Tº 5, pp. 343-44.

[2] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, pág. 93

[3] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, pp. 70-71


lunes, 9 de agosto de 2021

LA SOLEDAD COMO AUTOEXCLUSIÓN

 

Monje sentado leyendo- Jean-Baptiste Camille Corot  (1796–1875)

  “¡Huye a tu soledad! Has vivido demasiado cerca de los pequeños y mezquinos. ¡Huye de su venganza invisible! (…) ¡Deja de levantar tu brazo contra ellos! Son innumerables y no es tu destino el ser espantamoscas” (Friedrich Nietzsche (1)) .

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“Me pides qué cosa hemos de evitar más, y te diré: la turba” (Séneca[2]).

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    “El mayor poder es el don de seguir el Camino en soledad” (Lao Tsé[3]).

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“Yo me daría por satisfecho con que realizases todos tus actos como si alguien, cualquiera, te estuviese contemplando, porque es la soledad la que nos sugiere todas las maldades. Cuando hayas avanzado ya lo bastante para que puedas sentir respeto por ti mismo, sólo entonces te será permitido prescindir del instructor” (Séneca[4]).

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    “La soledad de uno es la huida propia del enfermo; la soledad de otro, la huida ante los enfermos” (Friedrich Nietzsche[5]).

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[1] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, P. 87

[2] Séneca: “Cartas morales a Lucilio”, 2 vols., Barcelona, Orbis, 1984, Vol. I, p. 22.

[3] Lao Tsé: “Tao te king”, Barcelona, Olañeta, 2005, p 38

[4] Séneca: “Cartas morales a Lucilio”, 2 vols., Barcelona, Orbis, 1984, Vol. I, p. 68.

[5] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, p. 247.


sábado, 7 de agosto de 2021

¿QUIÉN SOY YO? ¿QUÉ SERÁ DE MÍ?

 


     Esas son las dos preguntas fundamentales a las que, según Julián Marías, hay que dar respuesta en la vida. Ambas ineludibles y las dos contradictorias entre sí. La primera demanda una respuesta que dé contenido a nuestra necesidad de tener una identidad, de saber en qué parte de mí sustentarme, de qué forma las variables de mi personalidad tienen un fundamento común, sólido, previsible; de qué manera, en fin, lo que soy se mantiene vigente a pesar de todo lo que de mí cambia. “¿Qué será de mí?” es, mientras tanto, la pregunta que apunta hacia lo que todavía no soy pero está en mis expectativas de lo que puedo llegar a ser; lo que se encarga de decidir mi proyecto de vida, las circunstancias o el azar; la vertiente de mi personalidad que, transitando hacia el futuro, habrá de remover la otra vertiente, la de mi identidad, para que encuentre cabida en mí todo lo que aún me falta para ser.

    Ortega dijo, por un lado: “El hombre no tiene naturaleza; en lugar de ello tiene historia”[1]. Y también: “Nada en él es invariable”[2]. Con lo que parece negar que pueda existir la identidad. Tuvo que dejar para otro día la afirmación contrapuesta que completara la ineludible paradoja. Este otro día dijo: "Por muy grande que sea el radio de nuestra libertad hay en ella un límite: no tenemos más remedio que guardar continuidad con el pasado"[3]; lo cual podemos engarzar con esto otro que asimismo dijo su discípula María Zambrano: “Al hombre se le parece haber concedido (…) un tiempo para buscarse y una pausa para reconocerse y reconocer, para identificarse”[4]. Por no tener en cuenta esta otra dimensión que nos vincula a nuestra identidad, la cultura posmoderna prefirió seguir la pista que despejó Michel Foucault, que decía: “No me pregunten quién soy, ni me pidan que siga siendo el mismo”(5). Y también: “Quizás hoy en día el objetivo no es descubrir lo que somos, sino rechazarlo”(6). Esta postura intelectual está en el origen, por ejemplo, del feminismo queer, que rechaza que hayamos de supeditarnos a nuestra identidad biológica, la que, para empezar, hace que seamos “hombres” o “mujeres”. Y en general, es la que ha dado paso a lo que Zygmunt Bauman denomina “modernidad líquida”, en la cual las fuentes de identidad en general han ido diluyéndose. Por el contrario, lo que correlativamente ha aumentado es el consumo de drogas (algo que había sido esporádico y excepcional en Occidente hasta que llegó esta última etapa de la modernidad) y de psicofármacos. Y es que, como dice el sociólogo Richard Sennett: “Imaginar una vida de impulsos momentáneos, de acciones a corto plazo, carente de rutinas sostenibles, una vida sin hábitos es imaginar, justamente, una existencia insensata”[7]. Evidentemente, se está refiriendo a una vida sin ámbitos donde asentar la identidad.



[1] Ortega y Gasset: “Goethe sin Weimar”, O. C. Tº 9, p. 589.

[2] Ortega y Gasset: “Pasado y porvenir para el hombre actual”, O. C. Tº 9, p. 646.

[3] Ortega y Gasset: “El hombre y la gente”, O. C. Tº 7, p. 169.

[4] María Zambrano: “Persona y democracia”, Madrid, Siruela, 1996, p. 150.

[5] https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-de-michel-foucault

[6] https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-de-michel-foucault

[7] Richard Sennett citado por Zigmunt Bauman en “Modernidad líquida”, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2002,


jueves, 5 de agosto de 2021

CÓMO TENER UNA IDENTIDAD A PESAR DE TODO LO QUE CAMBIA

 

M. C. Escher: "Reptiles"

   La razón funciona a través de los conceptos, que recogen lo que de las cosas permanece, se repite, es previsible y sujeto a ley… tiene, en suma, una identidad. El concepto reúne pluralidades dispersas en una estructura única. “Las cosas como impresiones –dice Ortega son fugaces, huideras, se nos van de entre las manos, no las poseemos. Al atar el concepto unas con otras, las fija y nos las entrega prisioneras”[1]. El hombre inventó la razón para contrarrestar su miedo al caos de los cambios, de lo fugaz e inconsistente, de lo que le impide tener un sentimiento de identidad. En sus formas preliminares, la razón del hombre primitivo se manifestaba como terror a los cambios. “El hombre primitivo –dice Ortega (…) aún no posee el órgano intelectual merced al cual es reducida la pavorosa confusión de los fenómenos a las leyes y relaciones fijas. El mundo es para él la absoluta confusión, el capricho omnímodo, la tremebunda presencia de lo que no se sabe qué es. La emoción radical del hombre primitivo es el espanto, el miedo a la realidad. Camina agarrándose a las paredes del universo; es decir, conducido por sus instintos. «Desconcertado, aterrorizado por la vida, busca lo inanimado, en que se halla eliminada la inquietud del devenir y donde encuentra fijeza permanente”[2].

Con la aparición de la filosofía, los hombres también redujeron la vida y sus desasosegantes cambios hasta verlos convertidos en meras apariencias. Por encima de esas apariencias, el auténtico ser de las cosas, vino a decir, por ejemplo, Platón, está fuera de la realidad, en un ámbito puramente ideal. Había que salirse de la vida para acceder a esas ideas (ya Pitágoras había propuesto retirarse del mundo para acceder a la verdad). La razón vital de Ortega reconcilió las variaciones de lo que vamos siendo cada día con lo que nos permite mantener un sentimiento de identidad, el ideal, que nos espera en el futuro, y del que vamos recogiendo briznas desde lo que fuimos en el pasado hasta lo que aspiramos a ser, pasando por lo que ahora somos. Lo que cambia resulta ser así un lugar de paso hacia el (inalcanzable por otro lado) ideal.



[1] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C. Tº 1, p. 353.

[2] Ortega y Gasset: “Arte de este mundo y del otro”, O. C. Tº 1, p. 195.

miércoles, 4 de agosto de 2021

GENIALIDAD Y LOCURA: EL CASO DE DESCARTES


     La idea de partida para este vídeo nos la proporciona Aristóteles cuando se pregunta: “¿Por qué razón todos aquellos que han sido hombres excepcionales, en lo que respecta a la filosofía, la ciencia del estado, la poesía o las artes, son manifiestamente melancólicos…?”. Y la hipótesis que partiendo de aquí exploraremos es la de que esos hombres excepcionales lo son porque han tenido que enfrentarse, ya y especialmente desde su infancia, a mayores dosis de angustia y de inseguridad que la gente normal. Sus logros en las ciencias o en las artes serían una manera de intentar compensar su fragilidad de partida. Seguiremos la pista de esta idea en este y otros vídeos a través de la biografía de algunos hombres excepcionales. En este de ahora lo haremos indagando en la vida de Descartes y en la manera en que su biografía va correlacionando con sus ideas.

BIBLIOGRAFÍA CITADA EN ESTE VÍDEO:

1-María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, pp. 159-160

2-Aristóteles citado en Philippe Brenot: “El genio y la locura”, Madrid, Biblioteca de Bolsillo, 2000, p. 35.

3-Cit. en Ben-Ami Scharfstein: “Los filósofos y sus vidas”, Madrid, Cátedra, 1984, p. 143 + 134 y ss. + 140-141.

4-René Descartes: “Discurso del método”, Obras, Madrid, Gredos, p. 106.

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El lector de Ortega y Gasset en Facebook: