sábado, 12 de noviembre de 2022

PENSAR ES REFERIR LAS COSAS A SU FORMA DE SER PERFECTA

 

Salvador Dalí: "Mirage" (1946)

“Pensar es, quiérase o no, exagerar. Quien prefiera no exagerar tiene que callarse; más aún: tiene que paralizar su intelecto y ver la manera de idiotizarse” (Ortega y Gasset[1]).

(Es así porque el concepto, la idea redondea la cosa por él expresada refiriéndola a su modo de ser perfecto. Las cosas son aproximaciones a su platónico (y exagerado) ser ideal, el que, para entenderla, construye el pensamiento)

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“La misión del pensamiento es construir ejemplaridades; quiero decir, destacar entre las figuras infinitas que la realidad presenta aquellas en que, por su mayor pureza, esa realidad se hace más patente. Una vez entendida en su caso ejemplar, la realidad se esclarece también en sus formas turbias, confusas y deficientes, que son las de mayor frecuencia (…) En el orden humano al menos, lo depravado, lo torpe y lo trivial son parásitos tenaces de la perfección. No se le dé vueltas: el médico dañino vive gracias al egregio, y si hay tantos malos escritores es porque ha habido algunos buenos” (Ortega y Gasset[2]).

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“Es condición de toda realidad pasar por estos dos aspectos de sí misma: lo que es cuando es con plenitud o en perfección y lo que es cuando es ruina. Para usar un espléndido término del deportismo actual, que hubiera entusiasmado a Platón —¡claro, como que viene de él!—; para usar, digo, un término deportivo, al ser con plenitud y en perfección le llamaremos «ser en forma». Y así opondremos el «ser en forma» al «ser ruina». Pues como harían ustedes mal en definir a un hombre según su apariencia cuando le vieron enfermo, el Teatro y toda realidad deben ser definidos según su «ser en forma» y no en sus modos deficientes y ruinosos. Aquél explica y aclara éstos, pero no al revés. Quien no ha visto más que malas corridas de toros —y casi todas lo son— no sabe lo que es una corrida de toros; quien no ha tenido la suerte de encontrar en su vida una mujer genialmente femenina no sabe lo que es una mujer” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 236.

[2] Ortega y Gasset: “Prólogo a ‘Veinte años de caza mayor’, del conde  de Yebes”, O. C. Tº 6, p. 462.

[3] Ortega y Gasset: “Idea del teatro”, O. C. Tº 7, p. 447.

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