lunes, 22 de mayo de 2023

CÓMO CRECER LIMITÁNDOSE

 

“La virtud del niño es el deseo, y su papel, soñar. Pero la virtud del hombre es querer, y su papel hacer, realizar. El imperativo de hacer, de conseguir efectivamente algo, nos fuerza a limitarnos. Y eso, limitarse, es la verdad, la autenticidad de la vida. Por eso toda vida es destino. Si fuese nuestra existencia ilimitada en formas posibles y en duración, no habría destino. ¡Jóvenes, la vida auténtica consiste en la alegre aceptación del inexorable destino, de nuestra incanjeable limitación! Eso es lo que con honda intuición llamaban los místicos hallarse en «estado de gracia». El que de verdad ha aceptado una vez su destino, su limitación, quien les ha dicho «sí», es inconmovible” (Ortega y Gasset[1]).

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“La vida es quehacer y la verdad de la vida, es decir, la vida auténtica de cada cual consistirá en hacer lo que hay que hacer y evitar el hacer cualquier cosa. Para mí un hombre vale en la medida que la serie de sus actos sea necesaria y no caprichosa” (Ortega y Gasset[2]).

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“Toda virtud es a la par una limitación” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “Misión de la Universidad”, O. C. Tº 4, p. 338.

[2] Ortega y Gasset: “Para el ‘Archivo de la Palabra’”, O. C. Tº 4, p. 366.

[3] Ortega y Gasset: “Ideas sobre Pío Baroja”, en “El Espectador”, Vol. I, O. C. Tº 2, p. 98.

1 comentario:

  1. Sí, veo una lucha entre el hacer (sea necesario o libremente elegido) y la actividad caprichosa.

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