viernes, 7 de octubre de 2022

EN DEFENSA (RELATIVA) DEL ESTRÉS (Y DEL VIKTOR FRANKL DE LA ANTERIOR PUBLICACIÓN)

 

Lo que hace el estrés es provocar reacciones psíquicas y fisiológicas que o bien te llegan a poner por encima de la situación… o te acabas hundiendo si no consigues hacerlo. Ejemplo: en el campo de batalla, si no te paraliza el miedo, la adrenalina interrumpe la función no solo del miedo, sino también del dolor. Se ha dado el caso de soldados heridos de bala que no se han dado cuenta de que lo estaban hasta después de la batalla, cuando la vuelta a la normalidad (llamémosla así) les relaja; dejan de segregar adrenalina y aparece el dolor.

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“El mismo stress que provoca en una persona un estado de enfermedad puede ser un factor vigorizante para otra” (Hans Selye, médico y fisiólogo creador del concepto “estrés”[1]).

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“Durante muchos siglos existió la creencia de que la enfermedad era causada por espíritus malignos o demonios. En consecuencia (…) era tratada con encantamientos y bailes o con drogas fuertes, cataplasmas y vendajes dolorosos, los cuales eran aplicados por hechiceros o sacerdotes, que inspiraban terror a los asustados pacientes, con el fin de expulsar a los demonios. La sangría fue en otro tiempo un remedio muy apreciado para un buen número de enfermedades (Las azotainas proporcionadas a los insanos constituyeron durante la antigüedad y la Edad Media un procedimiento común para expulsar al demonio o al mal de la gente que sufría variados trastornos mentales. Paracelso (…) durante el siglo XVI, en su tratado sobre “Las enfermedades que privan al hombre de la razón, establecía que la mejor cura, que raramente fallaba, consistía en sumergir a tales personas en agua fría (…) Parecía como si el paciente fuera, de algún modo, “sustraído a su enfermedad”, tanto como a un niño puede interrumpírsele su pataleta, si se le arroja el agua de un vaso en la cara (…) Estos tratamientos (…) fueron exitosos a menudo en estados que de otra manera no habrían podido ser tratados (…) Todos causan stress” (Hans Selye[2]).



[1] Hans Selye: “La tensión en la vida (el stress), Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, 1960, p. 11.

[2] Hans Selye: “La tensión en la vida (el stress), Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, 1960, pp. 20 a 22.

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