jueves, 13 de julio de 2023

LA VIDA CONDUCE INEXORABLEMENTE HACIA LA SOLEDAD

 

“Dentro de la especie humana forman las razas círculos más estrechos de coincidencia y normalidades relativas, hasta llegar al individuo el cual posee ciertos rincones de verdad y de realidad que son su individual propiedad, que nadie sino él puede intuir y ver. Y de este unipersonal peculio aún habrá una parte que logre, por medios indirectos –como es la palabra–, hacer cuasi-ver a los demás, pero siempre quedará un resto inexpresado y prácticamente inexpresable que no podrá comunicar. Esta es la razón psicológica de ese fenómeno de soledad radical que van sintiendo los individuos conforme van individualizándose más, esa fatal incomprensión e incomunicabilidad en que vienen a desembocar a la postre las más profundas amistades y los más leales amores. Cada individuo es un órgano de percepción en algo distinto de todos los demás, y como un tentáculo que llega a trozos de universo para el resto secretos. Ninguna imagen más adecuada de la relación entre nuestra conciencia y el mundo de las realidades y de las verdades que, en la noche marina el foco de un navío vagabundeando con su cono luminoso por el cielo en tinieblas e iluminando súbitamente este o aquel trozo de nube” (Ortega y Gasset[1]).



[1][1] Ortega y Gasset: “Investigaciones psicológicas”, O. C. Tº 12, pp. 443-444.

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