lunes, 12 de julio de 2021

EL HOMBRE LLEVA A CABO SUS CREACIONES EN EL TIEMPO DE OCIO

 

"La Gioconda"-Leonardo de Vinci

    Las musas aguardan en la frontera de las cosas, allí donde la utilidad que estas rinden acaba y empieza el reino de lo superfluo, para desde allí comenzar a ejercer su función fecundadora. Dice Ortega y Gasset“Nadie ignora que el significado originario de la palabra ‘musa’ es ocio, y ocio en el sentido clásico quiere decir lo opuesto a trabajo útil; no es un no hacer, sino el trabajo inútil, el trabajo sin soldada ni material beneficio, el esfuerzo que dedicamos a lo irreal, a lo supremo. Yo tengo para mí que los grandes hombres han debido siempre mucho más a este ocio viril que a las musas de carne y hueso. En el caso Leonardo no hay duda: la mujer concreta, esta mujer, aquella mujer, le fue por completo superflua; no amó jamás (…) Ni amó a las mujeres ni fue amado de ellas, destino común a los temperamentos especulativos que no descienden nunca de la contemplación para meterse en la batalla de la vida, que no salen nunca de sí mismos para fundirse en los demás”[1]. Por tanto, la perspectiva sobre las cosas que Leonardo tenía le llevaba a mirar más allá de ellas, hacia el horizonte, en el que ya no queda propiamente mundo que percibir. Anticipaba así esa arriesgada manera de estar en el mundo de la que hizo gala Nietzsche cuando decía: “En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado”[2]. Posición, sin embargo, desde la que, si se es capaz de mantenerla sin caer en la locura, se hace obligatoria la creatividad, la constante invención de cosas que, una tras otra, se van dejando atrás, porque lo que se persigue está siempre más allá. Lo que Leonardo ahorraba en el trato con los hombres, lo invertía, pues, en creación.



[1] O y G: “La Gioconda”, O. C. Tº 1, p. 556.

[2] F. Nietzsche: “Más allá del bien y del mal”, Madrid, Alianza, 1980, p. 111


No hay comentarios:

Publicar un comentario