viernes, 28 de julio de 2023

LA VIRTUD ES UNA SUBLIMACIÓN DEL PECADO


“La creación de valores morales es, en definitiva, consecuencia de sentimientos y consideraciones inmorales” (F. Nietzsche[1]).

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“Rómpete para ser entero. Retuércete para ser recto” (Lao Tsé[2]).

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“Pues ¿qué haría, amigo Rubín, el principio del bien si no tuviera perennemente ante sí el fantasma del mal? Yo creo que la lubricidad está puesta en el mundo únicamente para dar ocasión a que algunos hombres severos sean castos. La tentación de la manzana paradisíaca es el embrión de la historia universal. La experiencia de la virtud sólo es posible por el vicio. Este es, a mi entender, el hondo sentido que orienta el dogma cristiano del pecado original” (Ortega y Gasset[3]).

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“Junto a la conciencia malvada ha crecido hasta ahora todo saber” (Friedrich Nietzsche[4]).

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“La auténtica bondad es como agua (…) Va directa a los bajos lugares repugnantes, y encuentra su camino” (Lao Tsé[5]).

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“¡Y se gana la luz desde el infierno!” (León Felipe[6]).



[1] F. Nietzsche: “La voluntad de poderío”, Madrid, Edaf, 1980, pág. 160

[2] Lao Tsé: “Tao te king”, Barcelona, Olañeta, 2005, pág. 39

[3] Ortega y Gasset: “Teoría del clasicismo”, O. C. Tº 1, p. 74.

[4] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, pág. 278

[5] Lao Tsé: “Tao te king”, Barcelona, Olañeta, 2005 pág. 23.

[6] León Felipe: “Obras Completas”, Buenos Aires, Losada, 1963, pág. 285

martes, 25 de julio de 2023

ORTEGA Y EL EXISTENCIALISMO

 

Hay una contraposición esencial entre los existencialistas y Ortega. Heidegger dice que el hombre es un “ser para la muerte”, que ese es, pues, el fatal destino de todo lo que hacemos. Consecuente con ello, Sartre y Camus vienen a concluir que la vida comienza al otro lado de la desesperación; en suma, que no hay nada que esperar… salvo la muerte; todo lo demás es provisional y con esa fecha de caducidad, si no antes.

Sin embargo, y en sentido contrario, Ortega pregunta: “¿Es posible –literal y formalmente– un humano vivir que no sea un esperar? ¿No es la función primaria y más esencial de la vida la expectativa y su más visceral órgano la esperanza?”[1]. Y asimismo, su discípula María Zambrano decía: “La esperanza es la substancia de nuestra vida, su último fondo; por ella somos hijos de nuestros sueños, de lo que no vemos ni podemos comprobar”[2]. Es decir, que suprimir la esperanza, como proponen los existencialistas, equivale, según Ortega y Zambrano, a suprimir la vida, que existiría en la medida en que transcurrimos hacia alguna meta… alguna meta diferente de la muerte, claro. No sólo es cuestión de filosofías, Ortega y Zambrano vienen a decir que es algo incrustado en el organismo humano: existe la vida, pues, en la medida en que hay un trayecto que recorrer hacia alguna meta que mejora lo que hay (vamos de lo peor hacia lo mejor, claro; si no, faltaría el estímulo para ir hacia ello… para vivir). La esperanza es no sólo un estado de ánimo, sino una condición biológica. Y la desesperación que, con unos u otros matices, los existencialistas proponen es una forma de anticipar la muerte.



[1] Ortega y Gasset: “El hombre y la gente”, O. C. Tº 7, Madrid, Alianza, 1983, pág. 112.

[2] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, pág. 94.

sábado, 22 de julio de 2023

LO CERCANO TIENE SENTIDO GRACIAS A LO LEJANO QUE LO ENVUELVE

 

“Sólo tras de haberse señalado un fin lejano aparecen las finalidades inmediatas. Esa lejana luz es claridad que recae sobre las circunstancias inmediatas y las ordena, las hace cobrar sentido” (María Zambrano[1]).

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“Para que el hombre pueda sentirse estando «aquí» necesita inevitablemente, en algún modo o en algún sentido, estar al mismo tiempo, a la vez, «allí». Por eso decía: la realidad no es que primero estemos en lo próximo e inmediato, de modo que esto sea lo que primero existe para nosotros, sino que lo próximo, el objeto que vemos en nuestra inmediatez, se nos presenta desde luego destacando sobre un fondo de otras cosas más distantes; esto es, sobre el fondo de un horizonte (…) Nuestra conciencia de estar «aquí» implica y requiere la conciencia previa de ese remoto horizonte y, por tanto, que, en verdad, estamos primero en la gran lejanía que es el mundo, en el «allí», y de ella venimos incesantemente a hacernos cargo de lo próximo y a sentirnos «aquí». La cosa es paradójica, pero es evidente: el hombre está primero «allí», en la lejanía, y solo por contraposición con el «allí» aparece el «aquí». (…)  Tal vez podemos decir: el hombre está preso en el «aquí» y desterrado del Universo, que es su más auténtica patria” (Ortega y Gasset[1]).





[1] María Zambrano: “Persona y democracia”, Madrid, Siruela, 1996, p. 44.

[2] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, O. C. Tº 9, 

miércoles, 19 de julio de 2023

COMPLEMENTARIAS APROXIMACIONES A LA CONDICIÓN FEMENINA por parte de Ortega

 

“La mujer vive en perpetuo azoramiento, porque vive en perpetuo encubrimiento de sí misma. Una muchacha de quince primaveras suele tener ya más cantidad de secretos que un viejo, y una mujer de treinta años guarda más arcanos que un jefe de Estado” (Ortega y Gasset(1)).

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 “Eso que llamamos el amor de un hombre a una mujer ha comenzado, y en sus rebrotes ha recomenzado siempre, no, como pudiera creerse, por el entusiasmo hacia la mujer próxima de la misma tribu o clase social, sino, al revés, por imaginar la mujer distante, distante en el espacio o en el rango. Una y otra vez la mujer ha inaugurado su carácter y condición de amada bajo el aspecto de princesse lointaine, y no es ninguna casualidad que, cuando las costumbres aproximan excesivamente hombre y mujer, el sentimiento amoroso se volatilice y sobrevengan esos extraños vacíos de amor que caracterizan ciertas épocas” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “Divagación ante el retrato de la marquesa de Santillana”, en “El Espectador” Vol. VIII, O. C. Tº 2, p. 690.

[2] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, O. C. Tº 9, Alianza, p. 19.

domingo, 16 de julio de 2023

¿RESULTARÁ QUE HOMBRES Y MUJERES SOMOS DIFERENTES?

 

“Si es algo la mujer en la vida de un hombre (…) es creadora de orden. Ordenar graciosamente la barbarie de los instintos, la selva del sentimiento, la contradicción de los anhelos” (María Zambrano(1)).
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“Donde la cotidiano gobierna es siempre un factor de primer orden la mujer, cuya alma es en un grado extremo cotidiana. El hombre tiende siempre más a lo extraordinario; por lo menos sueña con la aventura y el cambio, con situaciones tensas, difíciles, originales. La mujer, por el contrario, siente una fruición verdaderamente extraña por la cotidianeidad. Se arrellana en el hábito inveterado y, como pueda, hará de hoy un ayer (…) La mujer (…) tiende superlativamente a demorar en lo que está, a arraigar en el uso, en la idea, en la faena donde ha sido colocada; a hacer, en suma, de todo costumbre (…) Tanto es así que, con gran sorpresa por cierto, los etnógrafos nos muestran que el trabajo fue inventado por la mujer; el trabajo, es decir, la faena diaria y forzosa, frente a la empresa, el discontinuo esfuerzo deportivo y la aventura. Por eso es la mujer quien crea los oficios: es la primera agricultora, colectora y ceramista” (Ortega y Gasset (2)).

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“La mujer normalmente imagina, fantasea menos que el hombre, y a ello debe su más fácil adaptación al destino real que le es impuesto.” (Ortega y Gasset[3])

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“…Ese tú, el más distinto de mí, que es el que es ella(Ortega y Gasset[4]).



[1] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Barcelona, Planeta De Agostini, 2011, p. 157.

[2] Ortega y Gasset: “Estudios sobre el amor”, O. C. Tº 5, pp. 621.622.

[3] Ortega y Gasset: “Esquema de Salomé”, en “El Espectador”, Vol. IV, O. C. Tº 2, p. 361

[4] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p.390.