“Según (Aristóteles) consistiría (el conocimiento),
simplemente, en el uso o ejercicio de una facultad que el hombre tiene, como
mirar sería no más que usar de la visión (…) Pero nada de eso es conocimiento
(…) El conocer mismo no es una facultad, dote o mecanismo; es, por lo
contrario, una tarea que el hombre se impone (…) Si (el hombre) usa de sus
dotes intelectuales en largo y desesperado esfuerzo no es simplemente porque
las tiene, sino, al revés, porque se encuentra menesteroso de algo que le falta
y a fin de conseguirlo moviliza, claro está, los medios que posee (…) Sólo
Platón entrevió que la raíz del conocer, diríamos, su sustancia misma (…) está
en el hecho terrible de que el hombre «no sabe» (…) Esto es lo que conviene
analizar. ¿Por qué al hombre le duele su ignorancia, como podía dolerle un
miembro que nunca hubiese tenido?” (Ortega y Gasset[1])
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
sábado, 27 de diciembre de 2025
LA INTELIGENCIA ES UN ARMA VITAL
martes, 23 de diciembre de 2025
SINCRONICIDAD, FÍSICA CUÁNTICA y SERIALIDAD: lo que revelan sobre el orden profundo del Universo
¿Las coincidencias son simple azar o revelan un orden oculto
en la realidad? En este vídeo exploramos una de las preguntas más profundas de
la filosofía y la ciencia: si el mundo está gobernado por el azar, por la
causalidad estricta o también por un tipo de orden que aún no sabemos
describir. A partir de la teoría de la serialidad del biólogo Paul
Kammerer —la idea de que los acontecimientos tienden a agruparse en rachas sin
relación causal—, recorremos una tradición intelectual que va desde los
pitagóricos y la noción de armonía cósmica, pasando por Leibniz, Goethe, Freud
y Kepler, hasta llegar a la sincronicidad de Jung y Pauli y al enigma del
entrelazamiento cuántico.
¿Por qué las desgracias parecen venir en cadena? ¿Por qué
ciertos encuentros, ideas o acontecimientos se repiten en momentos clave de la
vida? ¿Es el azar una realidad última o simplemente el nombre que damos a un
orden que no comprendemos?
Entre causalidad, afinidades ocultas, ciclos vitales y correlaciones
acausales, este vídeo propone una reflexión filosófica sobre los límites de la
explicación moderna y la posibilidad de que el universo esté tejido por algo
más que mecanismos y probabilidades.
Tal vez la pregunta no sea si existe el azar o si todo está
previsto, sino qué formas de orden aún no sabemos reconocer.
jueves, 18 de diciembre de 2025
EL ESTUDIO COMO FORMA SUPERIOR DE VIDA
Para los grandes filósofos griegos —especialmente Platón y
Aristóteles— la mejor vida posible no es la más placentera ni la más exitosa,
sino la dedicada al conocimiento. Aristóteles llegó a decir que “la
vida contemplativa es la forma más alta de felicidad humana”[1].
No porque sea útil, sino porque realiza lo más propio del ser humano: el
entendimiento. Platón dice: “Una vida sin examen no merece ser vivida”[2].
El examen es investigación, diálogo, búsqueda de la verdad. Vivir bien equivale
a vivir interrogándose por la realidad y por uno mismo. El filósofo es quien se
vuelve hacia el mundo inteligible, contempla las Ideas, y sólo secundariamente
se ocupa de lo práctico. Sócrates sostiene que: el mayor bien es el cuidado del
alma, y ese cuidado se realiza mediante el diálogo, la reflexión y la búsqueda
de la verdad, incluso por encima de la riqueza, el honor o la supervivencia. Ya
en el pitagorismo aparece la distinción entre: los que viven para el lucro, los
que viven para la gloria y los que viven para contemplar el orden del cosmos. Estos
últimos —los filósofos— son los únicos verdaderamente libres.
miércoles, 10 de diciembre de 2025
EL SILENCIO COMO FORMA DE EXPRESIÓN
“En la cólera nada conviene más que el silencio” (frase
atribuida a Safo)
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“Vivimos en silencio para no herirnos los unos a los otros”
(fase atribuida a Haruki Murakami)
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“Cállate o di algo
mejor que el silencio” (frase a tribuida a Pitágoras)
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“Todo decir es incompleto, es fragmento de sí mismo y
tiene en la escena vital, donde nace, la mayor porción de su propio sentido (…)
Esto nos coloca de pronto ante una paradoja, como tal impertinente, pero que es
ineludible, a saber: que el decir se compone, sobre todo, de silencios, de
cosas que por sabidas se callan o que son por completo inefables y en las
cuales, sin embargo, se apoya, como en una tierra nutriz, lo que efectivamente
declaramos” (Ortega y Gasset[1]).
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“¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este
instante? (…) Así ríe un Dios. ¡Silencio!” (F. Nietzsche[2])
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“Los acontecimientos más grandes
no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[3]).
●●●●●●●●●
“Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un
gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio” (frase atribuida a Antonio Machado).
martes, 9 de diciembre de 2025
CÓMO SE PRODUCE LA DEGRADACIÓN MORAL DE LOS PUEBLOS
¿Por qué un gran
número de personas insisten en respaldar opciones políticas que han demostrado
sobrada y repetidamente que llevan a sus pueblos a la catástrofe social,
política, económica e incluso moral? En este vídeo analizaremos el modo en que
una minoría utiliza la política para camuflar un profundo resentimiento que es
previo a esa investidura política con la que lo recubre. Y analizaremos también
en profundidad el concepto de “banalidad del mal” del que habló Hanna Arendt y
que está en la base de la autodestructiva propensión a la obediencia que afecta
a una gran parte de la población y que acaba llevando a ésta a aceptar
sumisamente las propuestas de aquella minoría. Unos muy significativos
experimentos de psicología social que se realizaron hace unas décadas nos
ayudarán a entender los mecanismos psicológicos que están detrás de estos
comportamientos.
jueves, 4 de diciembre de 2025
SÓLO EL DESTERRADO ACCEDE A SU “YO”
“El
hombre «moderno» es solitario todo el tiempo, pues cada paso hacia una
consciencia más elevada y amplia le aleja de la originaria participation mystique, puramente animal, del rebaño, ese estado
de inmersión en una inconsciencia común. Cada paso adelante significa un
desprendimiento esforzado de ese seno materno omniabarcante de la inconsciencia
originaria, en la que permanece la gran parte de la masa del pueblo” (Carl
Gustav Jung[1]).
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“Sólo
el hombre en quien el alma se ha formado plenamente posee un centro aparte y
suyo, desde el cual vive sin coincidir con el cosmos (…) El mundo mostrenco,
igual para todos, se hace entonces «mi» mundo privado. Mas, por otra parte, cae
el hombre prisionero de su alma (…) Quiéralo o no, tengo que ser yo, y sólo yo.
Me siento desterrado del resto de las cosas y en una trágica secesión de la
existencia unánime del Universo (…) El hombre que siente la delicia de ser él
mismo, siente a la vez que con ello comete un pecado y recibe un castigo.
Diríase que esa porción de realidad que es su alma, y que ha acotado
irremediablemente para sí, la ha sustraído de modo fraudulento a la inmensa
publicidad de natura y espíritu” (Ortega y Gasset[2]).
[1]
Carl Gustav Jung: “El problema anímico del hombre moderno”, en “Civilización en
transición”, Obra Completa, vol. 10, Madrid, Trotta, 2001, p. 72.
[2]
Ortega y Gasset: “Vitalidad, alma, espíritu”, en “El Espoectador”, Vol. V, O.
C. Tº 2 pp. 469-470.
domingo, 30 de noviembre de 2025
UN VALLE DE LÁGRIMAS... Y ALGO MÁS
“La vida es pena, continuado penar (…) (Pero) es evidente que, si la
vida fuese solo eso, al llegar a ella la abandonaríamos (…) Si sigue el hombre
en la vida, es que acepta ese defecto, desventura, infelicidad y absoluto
riesgo que es. Y si lo acepta… ¡Ah!... Entonces convierte el defecto y la
desventura en tarea entusiasta; es decir: en aventura y empresa. De tal suerte,
que en mi doctrina de la vida transparece la unión indisoluble –nada
contradictoria, sino al revés– la mutua necesidad de venir a síntesis las dos
grandes verdades sobre la vida humana: la cristiana, para quien “vivir” es
estar en un valle de lágrimas; y la pagana, que convierte ese valle de lágrimas
en un stádion para el ejercicio deportivo” (Ortega
y Gasset[1]).
miércoles, 26 de noviembre de 2025
¿POR QUÉ TENEMOS MIEDO
“La
vida es drama –el carácter de su realidad no es como el de esta mesa, cuyo ser
consiste no más que en estar ahí, sino en tener que írsela cada cual haciendo
por sí, instante tras instante, en perpetua tensión de angustias y alborozos,
sin que nunca tenga la plena seguridad sobre sí misma” (Ortega y Gasset[1]).
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“Ninguna
‘prueba’ logrará calmar jamás a ese ‘niño que vive en nosotros’ y que tiene
miedo, un miedo terrible, al sinsentido” (Jean Grondin[2]).
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“La angustia no se tiene ante nada de lo que
existe en el mundo, ninguna circunstancia en él puede determinarla (…)
Entonces, ¿qué es lo que produce angustia? (…) La angustia la produce la nada,
que viene de ninguna parte, que es ilocalizable, impalpable, sin consistencia.
La nada no es, pues, ninguno de los objetos concretos del mundo exterior” (J.
J. López Ibor[3]).
[1]
Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”. Obras Completas, Tomo 5, p.31
[2]
Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona,
Herder, 2011, p. 145.
[3]
J. J. López Ibor: “La angustia vital”, Madrid, Paz Montalvo, pp. 114-115.
viernes, 21 de noviembre de 2025
DEL RENACIMIENTO AL CAOS ACTUAL: una trayectoria que los entrelaza (Ockham, Fromm, Ortega y Koestler)
Occidente alcanzó su máximo esplendor en el mismo momento en que empezó a incubar su propia ruina, y a partir de las mismas variables. Este vídeo explora el momento histórico en que nació el individuo moderno —con Guillermo de Ockham y el Renacimiento—, cuando el ser humano se liberó de los viejos órdenes colectivos que lo tenían anquilosado para convertirse en dueño de su destino. Pero esa liberación trajo consigo un vacío: la pérdida del sentido de pertenencia, el desarraigo y la soledad del hombre moderno. Desde Ockham hasta Koestler, pasando por Pico della Mirandola, Ortega, Fromm y Cioran, analizamos cómo Occidente se elevó y se fracturó al mismo tiempo. ¿Es posible una nueva síntesis entre libertad individual y totalidad? El concepto de “holon”, de Arthur Koestler (los individuos somos seres libres… a la que vez que fragmentos de totalidades que nos trascienden), nos ofrece una clave para reconstruir el equilibrio perdido.
domingo, 16 de noviembre de 2025
CÓMO CONVERTIR LOS DEFECTOS EN VIRTUDES
“La
historia humana es obra del descontento, que es una especie de amor sin amado y
un como dolor que sentimos en miembros que no tenemos. Esta emoción idealista,
haciéndonos percibir que somos imperfectos, nos hace rodar en busca de lo que
nos falta, y así vamos por la tierra y avanzamos por el tiempo y es nuestro
corazón una proa siempre en ruta al más allá. Decía Madame Staél: «Todo lo que
de grande y bello ha hecho el hombre lo ha hecho movido por el sentimiento
doloroso de lo incompleto de su destino»” (Ortega
y Gasset[1])
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“Cuando
se ayuda a un hombre a librarse de sus complejos se le está privando de su
fuente de ayuda más valiosa. Sólo puede ayudársele a percibirlos
suficientemente y a hacer que surja en él un conflicto consciente. De ese modo
el complejo se convierte en foco de la vida” (Carl G. Jung[2])
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“El
hombre necesita para sus mejores cosas de lo peor que hay en él” (Friedrich Nietzsche[3])
martes, 11 de noviembre de 2025
SINCONICIDAD ENTRE JUNG Y ORTEGA
Carl Jung y el
Premio Nobel de Física Wolfgang Pauli postularon una unión profunda entre la
materia y la mente, sugiriendo que ambas surgen de un único todo o una fuente
común, algo asimilable al Principio de Indeterminación de Heisenberg, según el
cual la materia y la energía proceden de una fuente común. Todo esto sugiere un
universo donde lo físico y lo psicológico no están separados por una gran
barrera.
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“Gira la vida en torno nuestro, presentando sucesivamente sus facetas
innumerables. De pronto una de éstas envía a nuestro ser no sabemos bien qué
reflejo alentador, y algo que, apenas sospechado, iba en nosotros, cobra
repentina robustez. El germen de una idea, un sentimiento indeciso crecen en
tal sazón rápidamente, hasta su completo desarrollo, afirmando e imponiendo su
fisonomía dentro de nuestro ánimo. Una lectura, una persona, un hecho sobrevenido
prestan de súbito tal misteriosa corroboración a nuestras íntimas
germinaciones. Dijérase que esa circunstancia exterior y esta posibilidad en mí
latente poseyeran una previa, radical fraternidad y una misma calidad de sangre
pulsara en ambas, de suerte que mutuamente potencian su energía sin modificar
lo más mínimo el sentido, la curvatura en que coinciden” (Ortega y Gasset(1)).
[1] Ortega y
Gasset: “Azorín, primores de lo vulgar”, en “El Espectador”, Vol. 2, O. C. Tº
2, p. 166.
jueves, 6 de noviembre de 2025
LA FILOSOFÍA BUSCA ALGO QUE NO SABE LO QUE ES
La realidad
de cada cosa no se reduce a estar en lo que de esa cosa nos es accesible y
evidente, lo que está, pues, al alcance de la ciencia; y es que siempre
quedarán preguntas por responder sobre las cosas, puesto que cada una nos
remite a todo el resto del Universo, con el cual está interconectada. Y para indagar en ese espacio que discurre entre cada cosa
y el resto del Universo es para lo que está dispuesta la filosofía.
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“El físico y el matemático conocen de antemano
la extensión y atributos esenciales de su objeto; por tanto, comienzan no con
un problema, sino con algo que dan o toman por sabido. Pero el Universo en cuya
pesquisa parte audaz el filósofo como un argonauta no se sabe lo que es.
Universo es (…) todo cuanto hay (…) Cuando pensamos el concepto «todo cuanto
hay» no sabemos qué sea eso que hay; lo único que pensamos es un concepto
negativo, a saber: la negación de lo que sólo sea parte, trozo, fragmento. El
filósofo, pues, a diferencia de todo otro científico, se embarca para lo
desconocido como tal. Lo más o menos conocido es partícula, porción, esquirla
de Universo (…) El Universo es lo que radicalmente no sabemos, lo que
absolutamente ignoramos en su contenido positivo” (Ortega y Gasset[1])
lunes, 3 de noviembre de 2025
¿EL UNIVERSO CAMINA HACIA SU DISOLUCIÓN O HACIA UNA MAYOR COMPLEJIDAD?
¿Es la vida sólo un
accidente condenado al desgaste, como sugiere el Segundo Principio de la
Termodinámica? ¿O existe una fuerza vital que se rebela contra el caos? En este
vídeo exploramos a través de diversos autores, desde Aristóteles o Leibniz
hasta Bergson o Rupert Seldrake, la idea de que la vida podría ser la expresión
del propio universo intentando organizarse y alcanzar su plenitud. Hablamos de
conceptos como la entelequia de Aristóteles, la Gestaltung de Goethe o el élan
vital de Bergson, que comparten la idea de que las partes son anticipo de un
todo que desde el futuro o desde la finalidad tira de ellas hacia delante, y de
cómo esa idea se opone al mecanicismo que reduce el mundo a piezas separadas. Un
viaje filosófico accesible y estimulante sobre el sentido de la existencia, el
impulso creador que anima a todos los seres vivos y la pregunta que nos
acompaña desde siempre: ¿tó pa ná… o la vida tiene sentido?
jueves, 30 de octubre de 2025
EL ABURRIMIENTO Y SUS ANTÍDOTOS
Dice Julián Marías que “el aburrimiento es el máximo
enemigo del hombre de nuestra época”[1],
¿En qué consiste? ¿Por qué ocurre? El aburrimiento es consecuencia de no tener nada que hacer. Y es que, por
el contrario, y como dice Ortega: “La vida es quehacer (…) La vida es lo
que hay que hacer. Quien intente eludir esta condición sustancial de la vida,
recibe de ella el más horrible castigo: al querer no hacer nada se aburre” [2].
¿Y por qué el aburrimiento afecta especialmente a nuestro tiempo? El mismo
Marías nos pone en la pista de la respuesta: “Hoy (…) nos encontramos
envueltos en una presión singular, una presión distinta de la presión en que se
ha sentido el hombre desde la prehistoria, que es la presión de las facilidades”[3].Como
consecuencia indeseable del aumento del nivel histórico, acontece que, en gran
medida, el hombre ha perdido la conciencia de la realidad como dificultad y
limitación. Y puesto que los proyectos de vida se construyen como modo de
enfrentarse a la dificultad y a la limitación que el entorno opone a nuestro
deseo de alcanzar nuestros ideales, hoy los proyectos de vida han entrado, en
esa misma medida, en crisis. Los hombres víctimas del tedio no saben a qué
dedicar sus vidas, aparte de aquello a lo que se ven obligados a hacer.
[1] Julián
Marías: “Cansancio de la vida como crisis de los proyectos”, en la obra
colectiva “El cansancio de la vida”, Madrid, Karpos, 1975, p. 171.
[2] Ortega y
Gasset: “Para el ‘Archivo de la Palabra’”, O. C. Tº 4, p. 366.
[3] Julián
Marías: “Cansancio de la vida como crisis de los proyectos”, en la obra
colectiva “El cansancio de la vida”, Madrid, Karpos, 1975, p. 161.
sábado, 25 de octubre de 2025
LO QUE NOS DIFERENCIA DE LOS ANIMALES: LA FANTASÍA
El hito más importante en la evolución del hombre lo marcó aquel momento en que en él apareció “un
grado mayor de hiperfunción mental —cuyo resultado fue que el hombre se llenó
de imágenes, de fantasías— en que, como es sabido, aun los animales superiores
son tan pobres; es decir, que se encontró dentro con todo un mundo imaginario,
por tanto, con un mundo interior de que el animal carece, un mundo interior
frente, aparte y contra el mundo exterior”.“Y he aquí que, desde entonces, esa última bestia que es
el primer hombre tiene que vivir, a la vez, en dos mundos —el de dentro y el de
fuera—, por tanto, irremediablemente y para siempre, inadaptado,
desequilibrado; esta es su gloria, esta es su angustia. El hombre es el animal
fantástico; nació de la fantasía, es hijo de «la loca de la casa». (…) (Lo que
caracteriza) efectivamente la vida humana (es) que ningún contorno ni cambio de
contorno puede por sí mismo ser calificado de obstáculo, dificultad y reto para
el hombre, sino que siempre (…) la dificultad es relativa a los proyectos que
el hombre crea en su fantasía, a lo que suele llamarse sus ideales; en suma, a
lo que el hombre quiera ser.” (Ortega y Gasset[1]).
VENIMOS DEL FUTURO
“Nuestro yo de hace un
instante, ese que fuimos, ni es ya ni es yo. Es una mera cosa que ha pasado a nuestro yo de ahora y cuyo efecto sobre nuestro único y auténtico yo, que es el presente, resuena en éste como
un eco próximo (…) El yo, he dicho,
es siempre presente. Mas lo que se presenta en ese presente es un futuro —un
radical sentir que necesitamos ser en el instante inmediato y además ser en él
de una manera determinada. El yo está
volcado sobre el porvenir, va delante de todo lo que ya es, delante, pues, de
nuestro presente, del cual constantemente se dispara hacia lo que aún no es. De
suerte que el modo de estar en el presente nuestro yo es un constante estar viniendo a él desde el futuro” (Ortega y Gasset[1]).
EXISTIMOS, LUEGO PENSAMOS
En algo tiene
razón Aristóteles: heredamos una constitución biológica preparada para hacer
funcionar la inteligencia, igual que heredamos ojos para ver o tacto para
percibir el lado tangible de las cosas. Se ve, diría Ortega, que el esfuerzo
acumulado de nuestros antepasados ha cristalizado fisiológicamente, a través de
la evolución, en esas capacidades. Pero no por ello deja de ser aquella
inteligencia una función de lo que hagamos con ella: la inteligencia está ahí
para resolver problemas, y si renunciáramos a los problemas o desaparecieran de
nuestro horizonte estaríamos renegando de esa función y haciendo algo así como
dar órdenes a nuestra base biológica para que desactivara esa función. “Yo soy
yo y mi circunstancia” quiere decir en este caso que la cantidad de “yo” que
tengamos dependerá de la cantidad de “circunstancia” que afrontemos. Depende
del horizonte que aceptemos como marco para nuestra vida el que nuestras
potencialidades se activen en una u otra forma, en una u otra medida. Siempre
teniendo en cuenta, claro está, las limitaciones que nos impone la
circunstancia, incluida, por ejemplo, la circunstancia biológica.
miércoles, 15 de octubre de 2025
CÓMO VAMOS CAMBIANDO
“(La
juventud) es la etapa formidablemente egoísta de la vida. El hombre joven vive
para sí. No crea cosas, no se preocupa de lo colectivo. Juega a crear cosas
(…), juega a preocuparse de lo colectivo (…) Mas, en verdad, todo ello es
pretexto para ocuparse de sí mismo y para que se ocupen de él. Le falta aún la
necesidad sustancial (…) de poner su vida en serio y hasta la raíz a algo
trascendente de él, aunque sea sólo a la humilde obra de sostener con la de uno
la vida de una familia.”
martes, 7 de octubre de 2025
A LA VERDAD SE ACCEDE DE UNO EN UNO
“De la misma manera que hicieron los griegos del ser
lo único y de la belleza una norma o modelo general, va a encontrar Kant la
bondad, la perfección moral en un imperativo genérico y abstracto. No, no; el
deber no es único y genérico. Cada cual traemos el nuestro inalienable y
exclusivo. Para regir mi conducta Kant me ofrece un criterio: que quiera
siempre lo que otro cualquiera puede querer. Pero esto vacía el ideal, lo
convierte en un mascarón jurídico y en una careta de facciones mostrencas. Yo
no puedo querer plenamente sino lo que en mí brota como apetencia de toda mi
individual persona” (Ortega y Gasset(1)).
jueves, 2 de octubre de 2025
¿EXISTE LA IDENTIDAD O TODO ES CAMBIANTE?
El núcleo más íntimo del pensamiento, en el cual se decide la manera de
entender la vida es la idea que se tenga de lo que es la realidad. ¿Qué
es lo que hay, qué es lo que encontramos en nuestro derredor? –se
pregunta Ortega, y se contesta:– Cosas
y cambios, cambios y cosas; tan real lo uno como lo otro. ¿Pero esas dos
realidades tienen el mismo valor? (…) Porque nos encontramos con que esas dos
formas de realidad tienen rasgos opuestos: las cosas son siempre, nos parecen
siempre, a una visión pronta e inmediata, lo igual a sí mismo, lo idéntico; en
cambio, las mudanzas, los movimientos, son lo no idéntico, lo siempre distinto
a sí mismo. Por tanto, esas dos formas primarias de realidad se nos presentan
con caracteres opuestos”[1].
De la piedra casi podríamos afirmar taxativamente que es lo que es. Pero el
río, como supo ver Heráclito, o la vida
humana son y no son, son hoy una cosa y mañana otra. Unamuno dio con la clave de cómo
conjugar nuestra necesidad de identidad con la contrapuesta evidencia de los cambios:
“Cada cual defiende su personalidad, y sólo acepta un cambio en su modo
de pensar o de sentir en cuanto este cambio pueda entrar en la unidad de su
espíritu y engarzar en la continuidad de él”[2].
miércoles, 1 de octubre de 2025
La Sombra es el arquetipo junguiano que se forma con todo
aquello que de la fuerza vital espontánea con la que originariamente venimos al
mundo –el “ello” de Freud–, nuestro entorno moral y cultural nos va exigiendo
que lo reprimamos. Vamos construyendo así una personalidad, un “yo” (Freud)
adaptado a las exigencias de ese entorno, un “personaje” (Jung), pero allá en
las mazmorras del alma sobrevive clandestinamente nuestra Sombra en forma
amenazadora, porque, como Nietzsche decía: “todas las verdades silenciadas se
vuelven venenosas”. Y así lo fueron comprobando personajes creados por la
literatura: el Dr. Jekyll de Stevenson, el Raskólnikov de Dostoievski o el
Fausto de Goethe. ¿Qué hacer para desactivar el poder maligno de la Sombra? A
ello dedicamos también la reflexión que llevamos a cabo en este vídeo.
LA VERDAD NO DEPENDE DE MÍ
“Lo característico de la ciencia,
de la moral y del arte es que sus contenidos no son patrimonio individual. Dos
y dos son cuatro, no para mí sólo sino para toda criatura inteligente. Cada uno
de nosotros tiene sus caprichos, sus amores y odios personales, sus apetitos
propios. Mas a la vera de ese mundo sólo nuestro, ese yo individual y
caprichoso, hay otro yo que piensa la verdad común a todos, la bondad general,
la universal belleza” (Ortega y Gasset[1]),
domingo, 21 de septiembre de 2025
¿EXISTE LA VERDAD O CADA CUAL TIENE LA SUYA?
Nietzsche
dice que no existe la verdad, que lo que hacemos es investir lo que parece ser verdad,
realidad, con atributos que sólo están en nuestra mente: “No hay hechos, solo interpretaciones” (1), dice. De esa forma, cuando afirmamos que el calor expande los
metales, estaríamos añadiendo una relación causal al fenómeno “calor” (causa) con
el fenómeno “expansión de los metales” (efecto) que sólo existe en nuestra
mente… ¡Pues no es verdad! (nunca mejor dicho). Esa relación causal la aportará
nuestra mente, ¡pero está ahí afuera, en el calor y en los metales! La realidad,
los hechos, existen e imponen límites y exigencias a nuestra interpretación.
Así que acierta Ortega al decir: “Casi siempre acontece lo mismo con las
grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como
deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible
descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en
nuestro fondo íntimo”(2). En suma: descubrimos lo que
hay fuera gracias a las prefiguraciones que guardamos dentro. Pero no solo
existe el dentro: también existen las cosas, la realidad. Por eso recomendaba
Ortega: “Salvémonos en las cosas[3].
martes, 16 de septiembre de 2025
JUNG Y ORTEGA HABLAN DE LA CRISIS QUE VIVIMOS
Veamos qué dicen mis dos principales autores de referencia,
Ortega y Gasset y Carl Gustav Jung, sobre los tiempos de crisis que vivimos.
Dice Jung:
“En el individuo, el período de disociación es un período de
enfermedad; lo mismo ocurre en la vida de los pueblos. Sería difícil negar que
los tiempos actuales no son también una de estas épocas de disociación y
enfermedad. La situación política y social, la dispersión filosófica y
religiosa, el arte y la psicología modernas: todo confirma esta opinión (…) Con
toda sinceridad, es preciso incluso confesar que nadie se siente a gusto en
este mundo contemporáneo; el malestar, por otra parte, es creciente. ‘Crisis’
es un término médico que designa siempre un momento peligroso de la enfermedad”
(Carl G. Jung[1]).
Y Ortega y Gasset dice por su parte:
“El hombre al ser
puro y continuo hacer, estar haciendo, es puro movimiento que va atraído por
una meta. Y (…) acontece que esa entidad hombre, cuya única realidad consiste
en ir hacia un blanco, de pronto, se queda sin blanco, y sin embargo, teniendo
que ir, que ir siempre. ¿Dónde? ¿Dónde ir cuando no se sabe dónde? ¿Qué vía tomará
el desviado? ¿Qué dirección el perdido? (Hoy el hombre) tiene la conciencia de
un atroz perdimiento (…) No se sabe qué hacer en política, pero tampoco sabe el
físico qué está haciendo con su física ni el matemático con su matemática ni el
lógico con su lógica ni el poeta con su poesía ni el músico con su música, ni
el pintor con su pintura, ni el capitalista con su capital, ni el obrero con su
obrería, ni el padre de familia con su familia, y cómo está en crisis y se ha
vuelto problemática la relación entre el hombre y la mujer (…) Sin instancias
últimas no hay orientación y hemos perdido todas las instancias últimas que
pudieran dirigir nuestra vida” (Ortega y
Gasset(2)).
“No sabemos lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos
pasa, no saber lo que nos pasa: el hombre de hoy empieza a estar desorientado
con respecto a sí mismo, dépaysé, está fuera de su país, arrojado a una
circunstancia nueva que es como una tierra incógnita. Tal es siempre la sensación vital que se apodera del hombre en
las crisis históricas” (Ortega y Gasset(3)).
[1]
Carl G. Jung: “Los complejos y el inconsciente”, Madrid, Alianza, 1970, p. 53.
[2]
Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, pp. 316-317.
[3]
Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, pág. 93
viernes, 12 de septiembre de 2025
LA VERDAD, A MENUDO, NECESITA DE SU CONTRARIO
“Quizá
todos los descubrimientos nazcan cuando se ven simultáneamente dos imágenes
distintas de la misma realidad” (María Zambrano[1])
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“Toda
contradicción se resuelve penetrando en el subsuelo, donde las raíces se
entrecruzan y confunden” (María Zambrano[2])
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“Las gentes suelen mostrarse demasiado
presurosas en decidirse por lo mejor: olvidan que cada acto de preferencia
abre, a la vez, una oquedad en nuestra alma. No, no prefiramos; mejor dicho,
prefiramos no preferir. No renunciemos de buen ánimo a gozar de lo uno y de lo otro; religión y ciencia,
virtud y placer, cielo y tierra… Cierto que hasta ahora no se han resuelto las
antítesis; pero cada hombre debe pensar que es él el llamado a resolverlas” (Ortega y Gasset[3])