martes, 23 de diciembre de 2025

SINCRONICIDAD, FÍSICA CUÁNTICA y SERIALIDAD: lo que revelan sobre el orden profundo del Universo

¿Las coincidencias son simple azar o revelan un orden oculto en la realidad? En este vídeo exploramos una de las preguntas más profundas de la filosofía y la ciencia: si el mundo está gobernado por el azar, por la causalidad estricta o también por un tipo de orden que aún no sabemos describir. A partir de la teoría de la serialidad del biólogo Paul Kammerer —la idea de que los acontecimientos tienden a agruparse en rachas sin relación causal—, recorremos una tradición intelectual que va desde los pitagóricos y la noción de armonía cósmica, pasando por Leibniz, Goethe, Freud y Kepler, hasta llegar a la sincronicidad de Jung y Pauli y al enigma del entrelazamiento cuántico.

¿Por qué las desgracias parecen venir en cadena? ¿Por qué ciertos encuentros, ideas o acontecimientos se repiten en momentos clave de la vida? ¿Es el azar una realidad última o simplemente el nombre que damos a un orden que no comprendemos?

Entre causalidad, afinidades ocultas, ciclos vitales y correlaciones acausales, este vídeo propone una reflexión filosófica sobre los límites de la explicación moderna y la posibilidad de que el universo esté tejido por algo más que mecanismos y probabilidades.

Tal vez la pregunta no sea si existe el azar o si todo está previsto, sino qué formas de orden aún no sabemos reconocer.

jueves, 18 de diciembre de 2025

EL ESTUDIO COMO FORMA SUPERIOR DE VIDA

Para los grandes filósofos griegos —especialmente Platón y Aristóteles— la mejor vida posible no es la más placentera ni la más exitosa, sino la dedicada al conocimiento. Aristóteles llegó a decir que “la vida contemplativa es la forma más alta de felicidad humana”[1]. No porque sea útil, sino porque realiza lo más propio del ser humano: el entendimiento. Platón dice: “Una vida sin examen no merece ser vivida”[2]. El examen es investigación, diálogo, búsqueda de la verdad. Vivir bien equivale a vivir interrogándose por la realidad y por uno mismo. El filósofo es quien se vuelve hacia el mundo inteligible, contempla las Ideas, y sólo secundariamente se ocupa de lo práctico. Sócrates sostiene que: el mayor bien es el cuidado del alma, y ese cuidado se realiza mediante el diálogo, la reflexión y la búsqueda de la verdad, incluso por encima de la riqueza, el honor o la supervivencia. Ya en el pitagorismo aparece la distinción entre: los que viven para el lucro, los que viven para la gloria y los que viven para contemplar el orden del cosmos. Estos últimos —los filósofos— son los únicos verdaderamente libres.



[1] Aristóteles: “Ética a Nicómaco (libro X)”

[2] Platón: “Apología de Sócrates”

miércoles, 10 de diciembre de 2025

EL SILENCIO COMO FORMA DE EXPRESIÓN

“En la cólera nada conviene más que el silencio” (frase atribuida a Safo)

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“Vivimos en silencio para no herirnos los unos a los otros” (fase atribuida a Haruki Murakami)

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“Cállate o di algo mejor que el silencio” (frase a tribuida a Pitágoras)

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“Todo decir es incompleto, es fragmento de sí mismo y tiene en la escena vital, donde nace, la mayor porción de su propio sentido (…) Esto nos coloca de pronto ante una paradoja, como tal impertinente, pero que es ineludible, a saber: que el decir se compone, sobre todo, de silencios, de cosas que por sabidas se callan o que son por completo inefables y en las cuales, sin embargo, se apoya, como en una tierra nutriz, lo que efectivamente declaramos(Ortega y Gasset[1]).

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“¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este instante? (…) Así ríe un Dios. ¡Silencio!” (F. Nietzsche[2])

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 “Los acontecimientos más grandes no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[3]).

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“Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio”  (frase atribuida a Antonio Machado).



[1] Ortega y Gasset: “Misión del bibliotecario”, O. C. Tº 5, pp. 233-234.

[2] F. Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, pp. 369-370

[3] Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, pág. 194

martes, 9 de diciembre de 2025

CÓMO SE PRODUCE LA DEGRADACIÓN MORAL DE LOS PUEBLOS

¿Por qué un gran número de personas insisten en respaldar opciones políticas que han demostrado sobrada y repetidamente que llevan a sus pueblos a la catástrofe social, política, económica e incluso moral? En este vídeo analizaremos el modo en que una minoría utiliza la política para camuflar un profundo resentimiento que es previo a esa investidura política con la que lo recubre. Y analizaremos también en profundidad el concepto de “banalidad del mal” del que habló Hanna Arendt y que está en la base de la autodestructiva propensión a la obediencia que afecta a una gran parte de la población y que acaba llevando a ésta a aceptar sumisamente las propuestas de aquella minoría. Unos muy significativos experimentos de psicología social que se realizaron hace unas décadas nos ayudarán a entender los mecanismos psicológicos que están detrás de estos comportamientos.

jueves, 4 de diciembre de 2025

SÓLO EL DESTERRADO ACCEDE A SU “YO”

“El hombre «moderno» es solitario todo el tiempo, pues cada paso hacia una consciencia más elevada y amplia le aleja de la originaria participation mystique, puramente animal, del rebaño, ese estado de inmersión en una inconsciencia común. Cada paso adelante significa un desprendimiento esforzado de ese seno materno omniabarcante de la inconsciencia originaria, en la que permanece la gran parte de la masa del pueblo” (Carl Gustav Jung[1]).

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“Sólo el hombre en quien el alma se ha formado plenamente posee un centro aparte y suyo, desde el cual vive sin coincidir con el cosmos (…) El mundo mostrenco, igual para todos, se hace entonces «mi» mundo privado. Mas, por otra parte, cae el hombre prisionero de su alma (…) Quiéralo o no, tengo que ser yo, y sólo yo. Me siento desterrado del resto de las cosas y en una trágica secesión de la existencia unánime del Universo (…) El hombre que siente la delicia de ser él mismo, siente a la vez que con ello comete un pecado y recibe un castigo. Diríase que esa porción de realidad que es su alma, y que ha acotado irremediablemente para sí, la ha sustraído de modo fraudulento a la inmensa publicidad de natura y espíritu” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Carl Gustav Jung: “El problema anímico del hombre moderno”, en “Civilización en transición”, Obra Completa, vol. 10, Madrid, Trotta, 2001, p. 72.

[2] Ortega y Gasset: “Vitalidad, alma, espíritu”, en “El Espoectador”, Vol. V, O. C. Tº 2 pp. 469-470.

 

domingo, 30 de noviembre de 2025

UN VALLE DE LÁGRIMAS... Y ALGO MÁS

 

“La vida es pena, continuado penar (…) (Pero) es evidente que, si la vida fuese solo eso, al llegar a ella la abandonaríamos (…) Si sigue el hombre en la vida, es que acepta ese defecto, desventura, infelicidad y absoluto riesgo que es. Y si lo acepta… ¡Ah!... Entonces convierte el defecto y la desventura en tarea entusiasta; es decir: en aventura y empresa. De tal suerte, que en mi doctrina de la vida transparece la unión indisoluble –nada contradictoria, sino al revés– la mutua necesidad de venir a síntesis las dos grandes verdades sobre la vida humana: la cristiana, para quien “vivir” es estar en un valle de lágrimas; y la pagana, que convierte ese valle de lágrimas en un stádion para el ejercicio deportivo” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, pp. 218-219.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

¿POR QUÉ TENEMOS MIEDO

“La vida es drama –el carácter de su realidad no es como el de esta mesa, cuyo ser consiste no más que en estar ahí, sino en tener que írsela cada cual haciendo por sí, instante tras instante, en perpetua tensión de angustias y alborozos, sin que nunca tenga la plena seguridad sobre sí misma” (Ortega y Gasset[1]).

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“Ninguna ‘prueba’ logrará calmar jamás a ese ‘niño que vive en nosotros’ y que tiene miedo, un miedo terrible, al sinsentido” (Jean Grondin[2]).

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 “La angustia no se tiene ante nada de lo que existe en el mundo, ninguna circunstancia en él puede determinarla (…) Entonces, ¿qué es lo que produce angustia? (…) La angustia la produce la nada, que viene de ninguna parte, que es ilocalizable, impalpable, sin consistencia. La nada no es, pues, ninguno de los objetos concretos del mundo exterior” (J. J. López Ibor[3]).



[1] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”. Obras Completas, Tomo 5, p.31

[2] Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona, Herder, 2011, p. 145.

[3] J. J. López Ibor: “La angustia vital”, Madrid, Paz Montalvo, pp. 114-115.

 

viernes, 21 de noviembre de 2025

DEL RENACIMIENTO AL CAOS ACTUAL: una trayectoria que los entrelaza (Ockham, Fromm, Ortega y Koestler)



Occidente alcanzó su máximo esplendor en el mismo momento en que empezó a incubar su propia ruina, y a partir de las mismas variables. Este vídeo explora el momento histórico en que nació el individuo moderno —con Guillermo de Ockham y el Renacimiento—, cuando el ser humano se liberó de los viejos órdenes colectivos que lo tenían anquilosado para convertirse en dueño de su destino. Pero esa liberación trajo consigo un vacío: la pérdida del sentido de pertenencia, el desarraigo y la soledad del hombre moderno. Desde Ockham hasta Koestler, pasando por Pico della Mirandola, Ortega, Fromm y Cioran, analizamos cómo Occidente se elevó y se fracturó al mismo tiempo. ¿Es posible una nueva síntesis entre libertad individual y totalidad? El concepto de “holon”, de Arthur Koestler (los individuos somos seres libres… a la que vez que fragmentos de totalidades que nos trascienden), nos ofrece una clave para reconstruir el equilibrio perdido. 

domingo, 16 de noviembre de 2025

CÓMO CONVERTIR LOS DEFECTOS EN VIRTUDES

“La historia humana es obra del descontento, que es una especie de amor sin amado y un como dolor que sentimos en miembros que no tenemos. Esta emoción idealista, haciéndonos percibir que somos imperfectos, nos hace rodar en busca de lo que nos falta, y así vamos por la tierra y avanzamos por el tiempo y es nuestro corazón una proa siempre en ruta al más allá. Decía Madame Staél: «Todo lo que de grande y bello ha hecho el hombre lo ha hecho movido por el sentimiento doloroso de lo incompleto de su destino»” (Ortega y Gasset[1])

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“Cuando se ayuda a un hombre a librarse de sus complejos se le está privando de su fuente de ayuda más valiosa. Sólo puede ayudársele a percibirlos suficientemente y a hacer que surja en él un conflicto consciente. De ese modo el complejo se convierte en foco de la vida” (Carl G. Jung[2])

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“El hombre necesita para sus mejores cosas de lo peor que hay en él” (Friedrich Nietzsche[3])



[1] Ortega y Gasset: “Meditación del pueblo joven”, O. C. Tº 8, pp. 370-371.

[2] Carl G. Jung: “La lucha con la sombra”, en “Civilización en transición”, Obra Completa, vol. 10, Madrid, Trotta, 2001, p. 216

[3] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, p. 301

martes, 11 de noviembre de 2025

SINCONICIDAD ENTRE JUNG Y ORTEGA

Carl Jung y el Premio Nobel de Física Wolfgang Pauli postularon una unión profunda entre la materia y la mente, sugiriendo que ambas surgen de un único todo o una fuente común, algo asimilable al Principio de Indeterminación de Heisenberg, según el cual la materia y la energía proceden de una fuente común. Todo esto sugiere un universo donde lo físico y lo psicológico no están separados por una gran barrera.

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“Gira la vida en torno nuestro, presentando sucesivamente sus facetas innumerables. De pronto una de éstas envía a nuestro ser no sabemos bien qué reflejo alentador, y algo que, apenas sospechado, iba en nosotros, cobra repentina robustez. El germen de una idea, un sentimiento indeciso crecen en tal sazón rápidamente, hasta su completo desarrollo, afirmando e imponiendo su fisonomía dentro de nuestro ánimo. Una lectura, una persona, un hecho sobrevenido prestan de súbito tal misteriosa corroboración a nuestras íntimas germinaciones. Dijérase que esa circunstancia exterior y esta posibilidad en mí latente poseyeran una previa, radical fraternidad y una misma calidad de sangre pulsara en ambas, de suerte que mutuamente potencian su energía sin modificar lo más mínimo el sentido, la curvatura en que coinciden” (Ortega y Gasset(1)).



[1] Ortega y Gasset: “Azorín, primores de lo vulgar”, en “El Espectador”, Vol. 2, O. C. Tº 2, p. 166.

jueves, 6 de noviembre de 2025

LA FILOSOFÍA BUSCA ALGO QUE NO SABE LO QUE ES

La realidad de cada cosa no se reduce a estar en lo que de esa cosa nos es accesible y evidente, lo que está, pues, al alcance de la ciencia; y es que siempre quedarán preguntas por responder sobre las cosas, puesto que cada una nos remite a todo el resto del Universo, con el cual está interconectada. Y para indagar en ese espacio que discurre entre cada cosa y el resto del Universo es para lo que está dispuesta la filosofía.

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 “El físico y el matemático conocen de antemano la extensión y atributos esenciales de su objeto; por tanto, comienzan no con un problema, sino con algo que dan o toman por sabido. Pero el Universo en cuya pesquisa parte audaz el filósofo como un argonauta no se sabe lo que es. Universo es (…) todo cuanto hay (…) Cuando pensamos el concepto «todo cuanto hay» no sabemos qué sea eso que hay; lo único que pensamos es un concepto negativo, a saber: la negación de lo que sólo sea parte, trozo, fragmento. El filósofo, pues, a diferencia de todo otro científico, se embarca para lo desconocido como tal. Lo más o menos conocido es partícula, porción, esquirla de Universo (…) El Universo es lo que radicalmente no sabemos, lo que absolutamente ignoramos en su contenido positivo” (Ortega y Gasset[1])



[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?, O. C. Tº 7, pp. 308-309.

 

lunes, 3 de noviembre de 2025

¿EL UNIVERSO CAMINA HACIA SU DISOLUCIÓN O HACIA UNA MAYOR COMPLEJIDAD?

¿Es la vida sólo un accidente condenado al desgaste, como sugiere el Segundo Principio de la Termodinámica? ¿O existe una fuerza vital que se rebela contra el caos? En este vídeo exploramos a través de diversos autores, desde Aristóteles o Leibniz hasta Bergson o Rupert Seldrake, la idea de que la vida podría ser la expresión del propio universo intentando organizarse y alcanzar su plenitud. Hablamos de conceptos como la entelequia de Aristóteles, la Gestaltung de Goethe o el élan vital de Bergson, que comparten la idea de que las partes son anticipo de un todo que desde el futuro o desde la finalidad tira de ellas hacia delante, y de cómo esa idea se opone al mecanicismo que reduce el mundo a piezas separadas. Un viaje filosófico accesible y estimulante sobre el sentido de la existencia, el impulso creador que anima a todos los seres vivos y la pregunta que nos acompaña desde siempre: ¿tó pa ná… o la vida tiene sentido?

 

jueves, 30 de octubre de 2025

EL ABURRIMIENTO Y SUS ANTÍDOTOS

Dice Julián Marías que “el aburrimiento es el máximo enemigo del hombre de nuestra época”[1], ¿En qué consiste? ¿Por qué ocurre? El aburrimiento es consecuencia de no tener nada que hacer. Y es que, por el contrario, y como dice Ortega: “La vida es quehacer (…) La vida es lo que hay que hacer. Quien intente eludir esta condición sustancial de la vida, recibe de ella el más horrible castigo: al querer no hacer nada se aburre” [2]. ¿Y por qué el aburrimiento afecta especialmente a nuestro tiempo? El mismo Marías nos pone en la pista de la respuesta: “Hoy (…) nos encontramos envueltos en una presión singular, una presión distinta de la presión en que se ha sentido el hombre desde la prehistoria, que es la presión de las facilidades”[3].Como consecuencia indeseable del aumento del nivel histórico, acontece que, en gran medida, el hombre ha perdido la conciencia de la realidad como dificultad y limitación. Y puesto que los proyectos de vida se construyen como modo de enfrentarse a la dificultad y a la limitación que el entorno opone a nuestro deseo de alcanzar nuestros ideales, hoy los proyectos de vida han entrado, en esa misma medida, en crisis. Los hombres víctimas del tedio no saben a qué dedicar sus vidas, aparte de aquello a lo que se ven obligados a hacer.



[1] Julián Marías: “Cansancio de la vida como crisis de los proyectos”, en la obra colectiva “El cansancio de la vida”, Madrid, Karpos, 1975, p. 171.

[2] Ortega y Gasset: “Para el ‘Archivo de la Palabra’”, O. C. Tº 4, p. 366.

[3] Julián Marías: “Cansancio de la vida como crisis de los proyectos”, en la obra colectiva “El cansancio de la vida”, Madrid, Karpos, 1975, p. 161.

sábado, 25 de octubre de 2025

LO QUE NOS DIFERENCIA DE LOS ANIMALES: LA FANTASÍA

El hito más importante en la evolución del hombre lo marcó aquel momento en que en él apareció “un grado mayor de hiperfunción mental —cuyo resultado fue que el hombre se llenó de imágenes, de fantasías— en que, como es sabido, aun los animales superiores son tan pobres; es decir, que se encontró dentro con todo un mundo imaginario, por tanto, con un mundo interior de que el animal carece, un mundo interior frente, aparte y contra el mundo exterior”.
“Y he aquí que, desde entonces, esa última bestia que es el primer hombre tiene que vivir, a la vez, en dos mundos —el de dentro y el de fuera—, por tanto, irremediablemente y para siempre, inadaptado, desequilibrado; esta es su gloria, esta es su angustia. El hombre es el animal fantástico; nació de la fantasía, es hijo de «la loca de la casa». (…) (Lo que caracteriza) efectivamente la vida humana (es) que ningún contorno ni cambio de contorno puede por sí mismo ser calificado de obstáculo, dificultad y reto para el hombre, sino que siempre (…) la dificultad es relativa a los proyectos que el hombre crea en su fantasía, a lo que suele llamarse sus ideales; en suma, a lo que el hombre quiera ser.” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, O. C. Tº 9, pp. 189-190.

VENIMOS DEL FUTURO

“Nuestro yo de hace un instante, ese que fuimos, ni es ya ni es yo. Es una mera cosa que ha pasado a nuestro yo de ahora y cuyo efecto sobre nuestro único y auténtico yo, que es el presente, resuena en éste como un eco próximo (…) El yo, he dicho, es siempre presente. Mas lo que se presenta en ese presente es un futuro —un radical sentir que necesitamos ser en el instante inmediato y además ser en él de una manera determinada. El yo está volcado sobre el porvenir, va delante de todo lo que ya es, delante, pues, de nuestro presente, del cual constantemente se dispara hacia lo que aún no es. De suerte que el modo de estar en el presente nuestro yo es un constante estar viniendo a él desde el futuro” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Goya”, O. C. Tº 7, p. 551.

EXISTIMOS, LUEGO PENSAMOS

En algo tiene razón Aristóteles: heredamos una constitución biológica preparada para hacer funcionar la inteligencia, igual que heredamos ojos para ver o tacto para percibir el lado tangible de las cosas. Se ve, diría Ortega, que el esfuerzo acumulado de nuestros antepasados ha cristalizado fisiológicamente, a través de la evolución, en esas capacidades. Pero no por ello deja de ser aquella inteligencia una función de lo que hagamos con ella: la inteligencia está ahí para resolver problemas, y si renunciáramos a los problemas o desaparecieran de nuestro horizonte estaríamos renegando de esa función y haciendo algo así como dar órdenes a nuestra base biológica para que desactivara esa función. “Yo soy yo y mi circunstancia” quiere decir en este caso que la cantidad de “yo” que tengamos dependerá de la cantidad de “circunstancia” que afrontemos. Depende del horizonte que aceptemos como marco para nuestra vida el que nuestras potencialidades se activen en una u otra forma, en una u otra medida. Siempre teniendo en cuenta, claro está, las limitaciones que nos impone la circunstancia, incluida, por ejemplo, la circunstancia biológica.

miércoles, 15 de octubre de 2025

CÓMO VAMOS CAMBIANDO

“(La juventud) es la etapa formidablemente egoísta de la vida. El hombre joven vive para sí. No crea cosas, no se preocupa de lo colectivo. Juega a crear cosas (…), juega a preocuparse de lo colectivo (…) Mas, en verdad, todo ello es pretexto para ocuparse de sí mismo y para que se ocupen de él. Le falta aún la necesidad sustancial (…) de poner su vida en serio y hasta la raíz a algo trascendente de él, aunque sea sólo a la humilde obra de sostener con la de uno la vida de una familia.”

“En cuanto a los mayores de sesenta años, ¿es que no tienen ya papel en esa realidad histórica? Sí que lo tienen, pero sumamente sutil. (…) Su intervención en la historia (es) excepcional (…) es, por esencia, un superviviente y actúa, cuando actúa, como tal superviviente. Una veces porque es un caso insólito de espiritual frescor que le permite seguir creando nuevas ideas o eficaz defensa de las ya establecidas. Otras, las normales, se recurre (a él) precisamente porque ya no vive en esta vida, está fuera de hecho, ajeno a sus luchas y pasiones. Es superviviente de una vida que murió hace quince años” (Ortega y Gasset[1]).


[1] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, p. 47 a 50.

martes, 7 de octubre de 2025

A LA VERDAD SE ACCEDE DE UNO EN UNO

“De la misma manera que hicieron los griegos del ser lo único y de la belleza una norma o modelo general, va a encontrar Kant la bondad, la perfección moral en un imperativo genérico y abstracto. No, no; el deber no es único y genérico. Cada cual traemos el nuestro inalienable y exclusivo. Para regir mi conducta Kant me ofrece un criterio: que quiera siempre lo que otro cualquiera puede querer. Pero esto vacía el ideal, lo convierte en un mascarón jurídico y en una careta de facciones mostrencas. Yo no puedo querer plenamente sino lo que en mí brota como apetencia de toda mi individual persona” (Ortega y Gasset(1)).



[1] Ortega y Gasset: “Estética en el tranvía”, O. C. Tº 1, p. 38.

jueves, 2 de octubre de 2025

¿EXISTE LA IDENTIDAD O TODO ES CAMBIANTE?

El núcleo más íntimo del pensamiento, en el cual se decide la manera de entender la vida es la idea que se tenga de lo que es la realidad. ¿Qué es lo que hay, qué es lo que encontramos en nuestro derredor? –se pregunta Ortega, y se contesta:– Cosas y cambios, cambios y cosas; tan real lo uno como lo otro. ¿Pero esas dos realidades tienen el mismo valor? (…) Porque nos encontramos con que esas dos formas de realidad tienen rasgos opuestos: las cosas son siempre, nos parecen siempre, a una visión pronta e inmediata, lo igual a sí mismo, lo idéntico; en cambio, las mudanzas, los movimientos, son lo no idéntico, lo siempre distinto a sí mismo. Por tanto, esas dos formas primarias de realidad se nos presentan con caracteres opuestos”[1]. De la piedra casi podríamos afirmar taxativamente que es lo que es. Pero el río, como supo ver Heráclito, o la vida humana son y no son, son hoy una cosa y mañana otra. Unamuno dio con la clave de cómo conjugar nuestra necesidad de identidad con la contrapuesta evidencia de los cambios: “Cada cual defiende su personalidad, y sólo acepta un cambio en su modo de pensar o de sentir en cuanto este cambio pueda entrar en la unidad de su espíritu y engarzar en la continuidad de él”[2].



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, Madrid, Alianza, 1983, p.222.

[2] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”, Espasa Calpe, pág. 15.

miércoles, 1 de octubre de 2025

La Sombra es el arquetipo junguiano que se forma con todo aquello que de la fuerza vital espontánea con la que originariamente venimos al mundo –el “ello” de Freud–, nuestro entorno moral y cultural nos va exigiendo que lo reprimamos. Vamos construyendo así una personalidad, un “yo” (Freud) adaptado a las exigencias de ese entorno, un “personaje” (Jung), pero allá en las mazmorras del alma sobrevive clandestinamente nuestra Sombra en forma amenazadora, porque, como Nietzsche decía: “todas las verdades silenciadas se vuelven venenosas”. Y así lo fueron comprobando personajes creados por la literatura: el Dr. Jekyll de Stevenson, el Raskólnikov de Dostoievski o el Fausto de Goethe. ¿Qué hacer para desactivar el poder maligno de la Sombra? A ello dedicamos también la reflexión que llevamos a cabo en este vídeo.

LA VERDAD NO DEPENDE DE MÍ

 


“Lo característico de la ciencia, de la moral y del arte es que sus contenidos no son patrimonio individual. Dos y dos son cuatro, no para mí sólo sino para toda criatura inteligente. Cada uno de nosotros tiene sus caprichos, sus amores y odios personales, sus apetitos propios. Mas a la vera de ese mundo sólo nuestro, ese yo individual y caprichoso, hay otro yo que piensa la verdad común a todos, la bondad general, la universal belleza” (Ortega y Gasset[1]),



[1] Ortega y Gasset: “La pedagogía social como programa político”, O. C. Tº 1, p. 512.


domingo, 21 de septiembre de 2025

¿EXISTE LA VERDAD O CADA CUAL TIENE LA SUYA?

Nietzsche dice que no existe la verdad, que lo que hacemos es investir lo que parece ser verdad, realidad, con atributos que sólo están en nuestra mente: “No hay hechos, solo interpretaciones” (1), dice. De esa forma, cuando afirmamos que el calor expande los metales, estaríamos añadiendo una relación causal al fenómeno “calor” (causa) con el fenómeno “expansión de los metales” (efecto) que sólo existe en nuestra mente… ¡Pues no es verdad! (nunca mejor dicho). Esa relación causal la aportará nuestra mente, ¡pero está ahí afuera, en el calor y en los metales! La realidad, los hechos, existen e imponen límites y exigencias a nuestra interpretación. Así que acierta Ortega al decir: “Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo”(2). En suma: descubrimos lo que hay fuera gracias a las prefiguraciones que guardamos dentro. Pero no solo existe el dentro: también existen las cosas, la realidad. Por eso recomendaba Ortega: “Salvémonos en las cosas[3].



[1] Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Vol. 4, Madrid, Tecnos, 2008, p. 222.

[2] Ortega y Gasset: “La interpretación bélica de la historia, en “El Espectador”, Vol. VI, O. C. Tº 2, pág. 526.

[3] Ortega y Gasset: “Unamuno y Europa. Fábula”, O. C. Tº 1, 131

martes, 16 de septiembre de 2025

JUNG Y ORTEGA HABLAN DE LA CRISIS QUE VIVIMOS

 

Veamos qué dicen mis dos principales autores de referencia, Ortega y Gasset y Carl Gustav Jung, sobre los tiempos de crisis que vivimos. Dice Jung:

“En el individuo, el período de disociación es un período de enfermedad; lo mismo ocurre en la vida de los pueblos. Sería difícil negar que los tiempos actuales no son también una de estas épocas de disociación y enfermedad. La situación política y social, la dispersión filosófica y religiosa, el arte y la psicología modernas: todo confirma esta opinión (…) Con toda sinceridad, es preciso incluso confesar que nadie se siente a gusto en este mundo contemporáneo; el malestar, por otra parte, es creciente. ‘Crisis’ es un término médico que designa siempre un momento peligroso de la enfermedad” (Carl G. Jung[1]).

Y Ortega y Gasset dice por su parte:

“El hombre al ser puro y continuo hacer, estar haciendo, es puro movimiento que va atraído por una meta. Y (…) acontece que esa entidad hombre, cuya única realidad consiste en ir hacia un blanco, de pronto, se queda sin blanco, y sin embargo, teniendo que ir, que ir siempre. ¿Dónde? ¿Dónde ir cuando no se sabe dónde? ¿Qué vía tomará el desviado? ¿Qué dirección el perdido? (Hoy el hombre) tiene la conciencia de un atroz perdimiento (…) No se sabe qué hacer en política, pero tampoco sabe el físico qué está haciendo con su física ni el matemático con su matemática ni el lógico con su lógica ni el poeta con su poesía ni el músico con su música, ni el pintor con su pintura, ni el capitalista con su capital, ni el obrero con su obrería, ni el padre de familia con su familia, y cómo está en crisis y se ha vuelto problemática la relación entre el hombre y la mujer (…) Sin instancias últimas no hay orientación y hemos perdido todas las instancias últimas que pudieran dirigir nuestra vida” (Ortega y Gasset(2)).

“No sabemos lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos pasa, no saber lo que nos pasa: el hombre de hoy empieza a estar desorientado con respecto a sí mismo, dépaysé, está fuera de su país, arrojado a una circunstancia nueva que es como una tierra incógnita. Tal es siempre la sensación vital que se apodera del hombre en las crisis históricas” (Ortega y Gasset(3)).



[1] Carl G. Jung: “Los complejos y el inconsciente”, Madrid, Alianza, 1970, p. 53.

[2] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, pp. 316-317.

[3] Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”, O. C. Tº 5, pág. 93


viernes, 12 de septiembre de 2025

LA VERDAD, A MENUDO, NECESITA DE SU CONTRARIO

“Quizá todos los descubrimientos nazcan cuando se ven simultáneamente dos imágenes distintas de la misma realidad” (María Zambrano[1])

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“Toda contradicción se resuelve penetrando en el subsuelo, donde las raíces se entrecruzan y confunden” (María Zambrano[2])

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“Las gentes suelen mostrarse demasiado presurosas en decidirse por lo mejor: olvidan que cada acto de preferencia abre, a la vez, una oquedad en nuestra alma. No, no prefiramos; mejor dicho, prefiramos no preferir. No renunciemos de buen ánimo a gozar de lo uno y de lo otro; religión y ciencia, virtud y placer, cielo y tierra… Cierto que hasta ahora no se han resuelto las antítesis; pero cada hombre debe pensar que es él el llamado a resolverlas” (Ortega y Gasset[3])



[1] María Zambrano: “Algunos lugares de la pintura”, Madrid, Acanto, 1989, pág 58

[2] María Zambrano: “Nuevo liberalismo”, Madrid, Morata, 1930, pág. 62

[3] Ortega y Gasset: “Notas de andar y ver. Viajes, gentes, países”, Madrid, Alianza, 1988, p. 38