jueves, 14 de julio de 2022

LA VIDA HUMANA NECESARIAMENTE DISCURRE HACIA UNA META

Rob Gonsalves

 

   “El investigador de la naturaleza, el hombre de entendimiento productivo, en sentido propio, ya sea un experimentador como Faraday, ya un teórico como Galileo, ya un calculador como Newton, encuentra en su mundo siempre cantidades, nunca direcciones, y las mide, las experimenta, las ordena. La cantidad es lo único que se acomoda a la concepción por números, a la definición por causa y efecto, a la explicación por conceptos, fórmulas y leyes. Aquí acaban las posibilidades de todo conocimiento naturalista puro. Todas las leyes son conexiones cuantitativas, o, como el físico dice, todos los procesos físicos transcurren en el espacio (…) Pero las impresiones o aspectos históricos son irreductibles a la cantidad. Su órgano es otro (…) En efecto, hay un conocimiento de la naturaleza y un conocimiento de los hombres. Hay la experiencia científica y la experiencia de la vida” (Oswald Spengler[1]).

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    “La vida del alma humana está determinada por un objetivo. Ningún hombre puede pensar, sentir, desear ni soñar sin que todo esto esté determinado, condicionado, limitado, seleccionado, dirigido por un objetivo” (Alfred Adler[2]).

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   “El hombre (es) formalmente puro movimiento y movimiento que va atraído por una meta” (Ortega y Gasset[3]).


[1] Oswald Spengler: “La decadencia de Occidente”. 2 Ts. Madrid, Espasa Calpe, 1976, Tº 1ª, p. 145.

[2] Alfred Adler: “Conocimiento del hombre”, Madrid, Espasa Calpe, 1975, p. 23.

[3] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, p. 151.

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