En este nuevo vídeo de mi canal de Youtube hablamos sobre la
eventual e hipotética relación existente entre el empirismo y la locura en la
cultura occidental, centrándonos en la transición desde el Renacimiento hasta
la época posmoderna. Se recoge la idea ya expuesta en otros vídeos de que fue
sobre todo Guillermo de Ockham, en el siglo XIV, el que inauguró esta nueva
forma de mirar la realidad cuando argumentó que solo existen seres individuales
y que los conceptos son abstracciones mentales que no existen en la realidad.
Esta perspectiva dio origen al empirismo, que, en la parte positiva de su
legado, promueve la observación de hechos concretos sin los prejuicios que
añaden las mentes desde su subjetividad. Sin embargo, el empirismo, al
enfocarse en hechos individuales desechando la conexión que entre ellos
realizan los conceptos, puede llevar a la sensación de caos y falta de
estructura en la realidad. El empirista David Hume llegó incluso a negar la
existencia del “yo”, la instancia encargada de poner orden en nuestras
experiencias. El triunfo, en fin, de la cosmovisión empirista supone que
nuestra cultura está metida en un grave atolladero.
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
lunes, 9 de octubre de 2023
Las inquietantes sintonías entre EL EMPIRISMO Y LA LOCURA (y su traducción en nuestra cultura)
viernes, 6 de octubre de 2023
QUEDA DESVELADA LA META DE LA VIDA
“Todo
querer es constitutivamente un querer hacer lo mejor que en cada situación
puede hacerse, una aceptación de la norma objetiva del bien. Unos pensarán que
esta norma objetiva de la voluntad, este bien sumo, es el servicio de Dios;
otros supondrán que lo óptimo consiste en un cuidadoso egoísmo o, por el
contrario, en el máximo beneficio del mayor número de semejantes. Pero, con uno
u otro contenido, cuando se quiere algo, se quiere por creerlo lo mejor, y sólo
estamos satisfechos con nosotros mismos, sólo hemos querido plenamente y sin
reservas, cuando nos parece habernos adaptado a una norma de la voluntad que
existe independientemente de nosotros, más allá de nuestra individualidad”
(Ortega y Gasset[1]).
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“Tácita
o paladinamente, la vida de cada ser es un ensayo de apoteosis. De lo que en
nosotros hayamos mejor, quisiéramos hacer lo óptimo del universo” (Ortega y
Gasset[2]).
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“Esta
capacidad de entusiasmarse con lo óptimo, de dejarse arrebatar por una
perfección transeúnte de ser dócil a un arquetipo o forma ejemplar, es la
función psíquica que el hombre añade al animal y que dota de progresividad a nuestra
especie frente a la estabilidad relativa de los demás seres vivos” (Ortega y
Gasset[3]).
martes, 3 de octubre de 2023
SOMOS LO QUE HEMOS SIDO
“El hombre es lo que le ha pasado, lo que ha hecho (…) Lo que
efectivamente le ha pasado y ha hecho constituye una inexorable trayectoria de
experiencias que lleva a su espalda, como el vagabundo el hatillo de su haber.
Ese peregrino del ser, ese sustancial emigrante, es el hombre. Por eso carece
de sentido poner límites a lo que el hombre es capaz de ser. En esa ilimitación
principal de sus posibilidades, propia de quien no tiene una naturaleza, solo
hay una línea fija, preestablecida y dada, que pueda orientarnos; solo hay un
límite: el pasado. Las experiencias de vida hechas estrechan el futuro del
hombre. Si no sabemos lo que va a ser, sabemos lo que no va a ser. Se vive en
vista del pasado (…) En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene…
historia (…) “Dios cuya naturaleza es lo que ha hecho”, dice San Agustín. Tampoco
el hombre tiene otra «naturaleza» que lo que ha hecho” (Ortega y Gasset[1]).
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“Hay épocas en las cuales el pensamiento se considera a sí mismo como desarrollo de ideas germinadas anteriormente, y épocas que sienten el inmediato pasado como algo que es urgente reformar desde su raíz. Aquéllas son épocas de filosofía pacífica; éstas son épocas de filosofía beligerante, que aspira a destruir el pasado mediante su radical superación. Nuestra época es de este último tipo, si se entiende por «nuestra época» no la que acaba ahora, sino la que ahora empieza” (Ortega y Gasset[2]).
sábado, 30 de septiembre de 2023
LA CIENCIA NO (SÓLO) CONSISTE EN LA OBSERVACIÓN DE HECHOS
“La ciencia es, en efecto, interpretación de los hechos. Por sí mismos
no nos dan la realidad, al contrario, la ocultan, esto es, nos plantean el
problema de la realidad” (Ortega y Gasset[1]).
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“Los hechos no son nunca ciencia, sino empiria. La ciencia es teoría, y
ésta consiste precisamente en una famosa guerra contra los hechos, en un
esfuerzo para lograr que los hechos dejen de ser simples hechos, encerrados
cada uno dentro de sí mismo, aislado de los demás, abrupto. El hecho es lo
irracional, lo ininteligible. La mente siente una extraña angustia y como
asfixia ante el mero hecho que la obliga a reaccionar movilizando sus funciones
conectivas” (Ortega y Gasset[2]).
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“La realidad no es dato, algo dado, regalado –sino que es construcción
que el hombre hace con el material dado” (Ortega y Gasset[3]).
[1]
Ortega y Gasset: “En torno a Galileo”. Obras Completas, Tomo 5, Alianza,
Madrid, 1983, p. 15
[2] Ortega y
Gasset: “Prólogo a la “Introducción a las Ciencias del Espíritu” por Wilhelm Dilthey”,
O. C. Tº 7, p. 67.
[3] Ortega y
Gasset: “En torno a Galileo”. Obras Completas, Tomo 5, Alianza, Madrid, 1983,
p. 16
miércoles, 27 de septiembre de 2023
NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA
“En la vida humana la buena suerte es una divinidad
peligrosa, más peligrosa que la mala. Mientras esta aniquila desde fuera y
visiblemente, aquella destruye, corrompe desde dentro sin que ello se advierta
desde el exterior” (Ortega y Gasset[1]).
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“En vez de derramar llanto sobre nuestras
limitaciones, debemos utilizarlas como saltos de agua para nuestro beneficio.
La cultura ha sido siempre aprovechamiento de inconvenientes” (Ortega y Gasset[2]).
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“Todo problema profana un misterio; a su vez el problema es profanado
por su solución” (E. M. Cioran[3]).
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“La enfermedad fue sin
duda el fondo de todo impulso creativo; creando podía sanar, creando recobré la
salud” (Soren Kierkegaard(4)).