jueves, 17 de marzo de 2022

CÓMO FUNCIONA LA INTELIGENCIA

 


“El inteligente no está nunca seguro de serlo, ni de poder contar con esa inteligencia que impropiamente se dice suya (…) La idea feliz aparece de súbito en la claridad de nuestra mente, como el pájaro despavorido se entra en primavera por nuestra ventana. Por eso el hombre inteligente, lejos de sentir seguridad en sus ocurrencias se ve siempre rodeado por la amenaza innumerable de las asneiras o tonterías que se le pueden ocurrir, y esto –precisamente esto– el sentirse en perpetuo peligro de ser estúpido es lo inteligente en el inteligente, lo que le hace vivir en ese incesante y agudo alerta que le permite evitar las necedades, sortearlas, de suerte que avanza entre las probables asneiras, como el ciclista de circo corre en su bicicleta sorteando garrafas para evitar derribarlas. El parvo o necio, en cambio es el hombre seguro de sí, que no prevé su eventual estolidez y por lo mismo se sumerge a fondo y sin reservas en el océano de las necedades (…) (En el) intelectual (…) su inteligencia (…) no es suya, es un suceso incontrolable, de que no se siente autor ni responsable, algo que él ni tiene ni por sí hace, sino que en él acontece y en él pasa, como le pasa a la pobre tierra dar en el estío el oro cereal de sus cosechas, como en el vientre de la nube negra figura de pronto el rayo” (Ortega y Gasset[1]).


[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, pp. 243-244.


miércoles, 9 de marzo de 2022

LO QUE CUESTA LLEGAR A UNA META INALCANZABLE

 


    “Cuando la piedra empieza a existir, existe ya todo lo que constituye el ser o esencia o consistencia de la piedra. La piedra, pues, no existe nunca como mera aspiración de llegar a ser piedra, sino que es completamente piedra tan pronto como empieza a existir. Lo que del hombre, en cambio, existe ahora es tener que ser tal o cual luego. Cada uno de ustedes es el que tiene que escuchar mi próxima palabra; y esto porque mañana tiene que hacer tal otra cosa, y así sucesivamente en vista de todo el programa de su vida, de la figura de ser humano que ha resuelto y trazado ser. De modo que el hombre comienza por ser “el que aún no es como tal”. Es la existencia de una inexistencia” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, p. 215.


La depresión y los trastornos psíquicos en general: su razón de ser-Segunda parte.

 


Los trastornos psíquicos vendrían a resultar de una especie de fracaso mayor o menor en la tarea en que consiste la vida: conducirnos desde la insignificancia con la que vinimos al mundo hasta el logro de una vida significativa, lo cual sería el objetivo hacia el que se habría de enfocar un sano proyecto de vida. Y puesto que esa tarea ha de discurrir hacia el futuro, es precisamente en la distorsión en el trato con esa dimensión temporal en donde se muestra de forma clara la existencia de un trastorno.

domingo, 6 de marzo de 2022

POR QUÉ HEMOS DE ESTAR AGRADECIDOS A NUESTROS DEFECTOS

 


Resumamos el último vídeo de mi canal y mi anterior publicación: gracias a nuestras insuficiencias, debilidades, vulnerabilidad, insignificancia… despertamos en nosotros el resorte que nos lleva a contrarrestarlas; gracias a que todo eso nos duele, nos apremia la necesidad de superarlo. ¿Cuál es, en última instancia, ese resorte que nos pone en marcha? Ortega lo dice así: “La vida es en (el hombre) –a diferencia de lo que es en el animal– un instinto frenético hacia lo óptimo”[1]. No, por tanto, primariamente al menos, hacia competir con el prójimo, sino contra uno mismo para ser mejor. Y viene a confirmar Ortega que esa propensión hacia lo mejor de nosotros mismos enraíza en nuestras deficiencias cuando dice: “En vez de derramar llanto sobre nuestras limitaciones, debemos utilizarlas como saltos de agua para nuestro beneficio. La cultura ha sido siempre aprovechamiento de inconvenientes[2]. O como dice Nietzsche: “El hombre necesita para sus mejores cosas de lo peor que hay en él”[3]. En suma, se trata de aprovechar incluso nuestros sufrimientos… aunque no por sí mismos, como parecería que recomiendan algunos santos, sino como plataformas (o “saltos de agua”) para elevarse por encima de ellos. Eso nos permitiría entender esto otro que también dice Carl Gustav Jung: “Cuando se ayuda a un hombre a librarse de sus complejos se le está privando de su fuente de ayuda más valiosa. Sólo puede ayudársele a percibirlos suficientemente y a hacer que surja en él un conflicto consciente. De ese modo el complejo se convierte en foco de la vida”[4].


[1] Ortega y Gasset: “La ‘Filosofía de la Historia’ de Hegel y la historiología”, O. C. Tº IV, Madrid, Alianza, 1983, p. 522

[2] Ortega y Gasset: “El hombre y la gente”, O. C. Tº 7, p. 231.

[3] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, p. 301

[4] Carl G. Jung: “La lucha con la sombra”, en “Civilización en transición”, Obra Completa, vol. 10, Madrid, Trotta, 2001, p. 216


sábado, 5 de marzo de 2022

LA VIDA, O CÓMO CONVERTIR LA ANGUSTIA EN ESFUERZO DEPORTIVO

 


    “La vida es pena, continuado penar (…) (Pero) es evidente que, si la vida fuese solo eso, al llegar a ella la abandonaríamos (…) Si sigue el hombre en la vida, es que acepta ese defecto, desventura, infelicidad y absoluto riesgo que es. Y si lo acepta… ¡Ah!... Entonces convierte el defecto y la desventura en tarea entusiasta; es decir: en aventura y empresa. De tal suerte, que en mi doctrina de la vida transparece la unión indisoluble –nada contradictoria, sino al revés– la mutua necesidad de venir a síntesis las dos grandes verdades sobre la vida humana: la cristiana, para quien “vivir” es estar en un valle de lágrimas; y la pagana, que convierte ese valle de lágrimas en un stádion para el ejercicio deportivo.

“¿La vida como angustia, señor Heidegger? ¡Muy bien! Pero… además: la vida como empresa”(Ortega y Gasset[ 1]).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, pp. 218-219.