lunes, 9 de enero de 2023

LAS CONSECUENCIAS DE QUE EL MUNDO SE HAYA VUELTO PARADÓJICO

 

Escher: "Día y noche"

“No hay hechos, solo interpretaciones” (Friedrich Nietzsche[1])

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“El hombre no tiene naturaleza—nada en él es invariable. En vez de naturaleza, tiene historia, que es lo que no tiene ninguna otra criatura. La historia es el modo de ser propio a una Realidad, cuya sustancia es, precisamente, la variación; por lo tanto, lo contrario de toda sustancia. El hombre es insustancial” (Ortega y Gasset[2]).

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“Los que son más jóvenes que yo, verán en los tiempos que llegan si puede traer sin cuidado al hombre vivir, convivir sin instancias últimas a que recurrir. Porque esa amenaza de que la Lógica se volatilice y resulte ser una utopía más del hombre, una vacía ilusión que ha durado veinticinco siglos –la Lógica fue descubierta hacia el año 480 antes de Cristo– significa ni más ni menos que la noción misma de “verdad” periclita, y, por tanto, que estrictamente hablando, si esa amenaza se cumple y no se le hallase remedio, dejaría de haber cosas que son verdaderas y cosas que son falsas, es decir, que nada habría con su propio y preciso ser, por tanto, que esa luz en la oscuridad primaria del vivir que es la verdad se apagaría y todo sería profunda tiniebla” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Vol. 4, Madrid, Tecnos, 2008, p. 222.

[2] Ortega y Gasset: “Vives”, O. C. Tº 5, Madrid, Alianza, 1983, p. 495.

[3] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C,, Tº 12,, p. 290.

sábado, 7 de enero de 2023

POR QUÉ LA OBRA FILOSÓFICA DE ORTEGA Y GASSET ES TAN IMPORTANTE


 

Vivimos determinados por una forma de entender la realidad que tiene sus últimos fundamentos en la perspectiva que nos legaron los filósofos griegos. El primero que marcó la trayectoria de lo que iba a ser esa manera de instalarse en lo real fue Parménides, que, en singular combate con Heráclito, entendió que el “ser”, “lo real” coincidía con nuestro pensamiento, que desecha los cambios y se decide por lo estable, lógico y no contradictorio. “Ser” y “ser pensado” era lo mismo. Heráclito, que, por el contrario, afirmó que “todo fluye”, que todo cambia, en suma que las cosas, contradiciendo las conclusiones de la lógica”, de la razón, son “A” y “no A”, dejó su pensamiento soterrado hasta que en nuestro tiempo ha sido recuperado y reinterpretado por filosofías como la de Ortega o por descubrimientos científicos como los que ha hecho la física cuántica, la teoría de la relatividad o Heisenberg con su principio de incertidumbre. Estamos asistiendo, pues, al cambio más trascendental en la manera de entender el mundo y la vida habido desde los tiempos de Grecia.

jueves, 5 de enero de 2023

PARA CONVENCER HAY QUE SEDUCIR

 

Antoine Watteau: La gama del amor



“La claridad es la cortesía del filósofo, y, además, esta disciplina nuestra pone su honor hoy más que nunca en estar abierta y porosa a todas las mentes (…) Pienso que el filósofo tiene que extremar para sí propio el rigor metódico cuando investiga y persigue sus verdades, pero que al emitirlas y enunciarlas debe huir del cínico uso con que algunos hombres de ciencia se complacen, como Hércules de feria, en ostentar ante el público los bíceps de su tecnicismo” (Ortega y Gasset[1]).

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“Nunca, jamás, ha venido nada creador, importante y nuevo a la Filosofía en un libro o discurso que tenga el estilo del Manual, Vademecum o de una lección soporífera dada a colegiales” (Ortega y Gasset[2]).

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“He aquí (…) para qué están ahí los intelectuales, qué es lo que han venido a hacer sobre la tierra: oponerse y seducir” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía”, O. C. Tº 7, Madridd, Alianza, 1983, p. 280.

[2] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, p. 275, nota.

[3] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, p. 272.

martes, 3 de enero de 2023

SER O NO SER: HE AHÍ LA CUESTIÓN

 SIGAMOS INTENTADO DILUCIDAR EN QUÉ CONSISTE ESA (IMPOSIBLE) ENTIDAD INTERMEDIA ENTRE EL SER Y LOS CAMBIOS QUE LLAMAMOS “YO”

 Ignacio Nazábal-“Redescubriendo el cielo”

“Durante la segunda mitad del siglo XIX era sólito pensar que el carácter de la persona se iba formando de fuera a dentro. Las experiencias de la vida, los hábitos que engendran, los influjos del contorno, las vicisitudes de la suerte, los estados fisiológicos irían decantando, como un poso, eso que llamamos carácter. No habría, por lo tanto, un ser radical de la persona, no habría una estructura íntima previa a los sucesos de la existencia e independiente de ellos. (…) (Pero) parece más exacto decir que vivimos de dentro a fuera. Antes de que sobrevengan las contingencias externas, nuestro personaje interior está ya en lo esencial formado, y aunque los casos de la existencia influyan algo sobre él, es mucho mayor el influjo que él ejerce sobre éstos. Solemos ser increíblemente impermeables a lo que cae sobre nosotros cuando no es afín con ese «personaje» nato que en última instancia somos (…) Yo diría que el carácter cambia, si por este cambio se entiende propiamente una evolución. Y esta evolución, como la de todo organismo, es provocada y dirigida por razones internas, connaturales al ser mismo, innatas como su carácter” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “La elección en amor”, O. C. Tº 5, pp. 608-609.



[1] Ortega y Gasset: “La elección en amor”, O. C. Tº 5, pp. 608-609.


domingo, 1 de enero de 2023

LA VIDA CONSISTE EN CONJUGAR PARADOJAS

 

El núcleo más íntimo del pensamiento, en el cual se decide la manera de entender la vida es la idea que se tenga de lo que es la realidad. ¿Qué es lo que hay, qué es lo que encontramos en nuestro derredor? –se pregunta Ortega, y se contesta:–  Cosas y cambios, cambios y cosas; tan real lo uno como lo otro. ¿Pero esas dos realidades tienen el mismo valor? (…) Porque nos encontramos con que esas dos formas de realidad tienen rasgos opuestos: las cosas son siempre, nos parecen siempre, a una visión pronta e inmediata, lo igual a sí mismo, lo idéntico; en cambio, las mudanzas, los movimientos, son lo no idéntico, lo siempre distinto a sí mismo. Por tanto, esas dos formas primarias de realidad se nos presentan con caracteres opuestos”[1]. De la piedra casi podríamos afirmar taxativamente que es lo que es; solo a base de acumular eones acabaríamos viendo que también ella está sujeta a cambios. Pero el río, como supo ver Heráclito, o la vida humana son y no son, son hoy una cosa y mañana otra, son A y no A. La filosofía lleva veintiséis siglos siguiendo la pauta que inauguró Parménides cuando dijo: “Lo que es, es, y no puede ser de otra manera” (2). Es la vía de la lógica, la que sigue nuestra forma de pensar, que lo hace a través de conceptos, esto es, de identidades: ningún concepto asume la contradicción, es decir, que lo que es no sea. Pero es que esto quiere decir también que una de nuestras partes constitutivas es la necesidad de identidad, por ejemplo, de sentir que somos alguien, un “yo” que de alguna forma permanece. Después del de la cuadratura del círculo, este va a ser el problema más complejo a resolver.



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, Madrid, Alianza, 1983, p.222.

(2) "De Tales a Demócrito. Fragmentos presocráticos", Madrid, Alianza, 2001.