domingo, 27 de febrero de 2022

EN LATÍN: “PRIMUM EST VIVERE; DEINDE PHILOSOPHARI”. EN CRISTIANO: “VIVIR ES PRIMERO; FILOSOFAR ES DESPUÉS”

 


   Este filosófico debate que imaginó Cervantes entre BABIECA, el caballo de El Cid y ROCINANTE, el de Don Quijote, viene a servir como alegoría del hecho de que el pensamiento no es lo primario en el hombre, no es cierta la jerarquía que establecen Descartes y todo el pensamiento moderno y posmoderno que le han seguido cuando enunció: "Pienso, luego existo". Antes que el pensamiento, y como fenómeno causal que hace que este aparezca, está el hecho pre-intelectual en el hombre de sentirse perdido, desorientado, náufrago. Esa impresión, entonces, la convierte en problema, es decir, se ve obligado a pensar. Si Rocinante hubiera convertido en problema su hambre, efectivamente, se habría hecho metafísico.

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   “Descartes se resuelve a filosofar (a dudar metódicamente) porque, por lo visto, necesitaba hacer algo para existir y subsistir, y porque ese algo era ‘hacer teoría’ (…) Antes, pues, del hombre que duda metódicamente –esto es, que teoriza– hay un hombre no teorizador, que se resuelve, por algo, a teorizar. Pero esta resolución, a su vez, nace y se nutre de que Descartes antes, en un cierto instante anterior, se encontraba existiendo entre las cosas sin saber a qué atenerse respecto a ellas (…) Detrás y antes, pues, que la duda metódica y teórica (…) encontramos no al pensamiento de Descartes, sino al hombre Descartes, que se encuentra existiendo en un medio del que no sabe lo que es, en un elemento de tinieblas y oscuridad (…) (y es que) no se puede vivir sin filosofar y, más en general, sin teorizar, sin construirse una orientación sobre (…) el mundo en el cual se vive (…) La verdadera significación del viejo y chabacano latinajo es esta: ‘Se filosofa porque se vive’ (…) Vida, sin una u otra filosofía, es invivible. No que deba ser así, sino que, absolutamente, es así. Y quien no lo advierte es que ignora la torpe, la tosca, la irresponsable filosofía que le sostiene, que le orienta y en que va envuelto” (Ortega y Gasset[1]).

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En suma, la realidad radical no es, como decía Descartes, el pensamiento, sino la vida. Se piensa porque (¡antes!) uno se siente perdido y necesita saber a qué atenerse.



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, Madrid, Alianza, 1983, pp. 190-191.

sábado, 26 de febrero de 2022

¿EXISTE LA REALIDAD? QUÉ DICE ORTEGA Y GASSET


 Por qué Ortega con su "yo soy yo y mi circunstancia" deja atrás toda la filosofía moderna y posmoderna

jueves, 24 de febrero de 2022

SI NO TENEMOS METAS, NOS QUEDAREMOS TAMBIÉN SIN CAMINOS

 


    “El hombre tiene el alma dinámica de una flecha que hubiera en el aire olvidado su blanco. En efecto; sí, el hombre (es) formalmente puro movimiento y movimiento que va atraído por una meta. Y, en virtud de esenciales razones, esa entidad hombre cuya única realidad consiste en ir hacia un blanco, de pronto –tal vez, en última instancia, siempre– se queda sin blanco y, sin embargo, teniendo que ir, que ir siempre… ¿Dónde? ¿Dónde ir cuando no se sabe dónde? ¿Qué vía tomará el desviado? ¿Qué dirección el perdido? Desde hace treinta años se tiene la conciencia de vivir bajo la zozobra de un atroz perdimiento. Todas son formas de no saber, en verdad, qué hacer”[Ortega y Gasset(1)].

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   “Vivir, al menos humanamente, es transitar, estarse yendo hacia… siempre más allá” (María Zambrano(2)).



[1] Ortega y Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C. Tº 12, p. 151.

[2] María Zambrano: “Persona y democracia”, Madrid, Siruela, 1996, p. 62.


sábado, 19 de febrero de 2022

¿CUÁL ES EL ÓRGANO ENCARGADO DE DESCUBRIR LO QUE NO ES EVIDENTE?




     “Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset[1]). Se hace necesario conjugar esta idea con otra, también de Ortega… y de Heráclito, según la cual la verdad se esconde, nunca es del todo evidente: es aquello de que el bosque (su verdad) nunca lo llegamos a ver, solo está a nuestro alcance la primera fila de árboles. Lo manifiesto, pues, es solo anuncio, anticipo de lo que auténticamente es, y que se mantiene como latencia. ¿Cómo se puede entonces “descubrir fuera una verdad”, una verdad no evidente, escarbando en “nuestro fondo íntimo”? La parte ausente de las cosas, lo que estas ocultamente son, necesita de nuestra fe, de nuestro Deseo de más, para tener virtualidad. Es ese Deseo –lo que en nosotros echamos en falta– el encargado de indagar en el misterio o latencia de las cosas –lo que a ellas les falta. Ese Deseo es el amor. Y en suma, “no basta la agudeza intelectual para descubrir una cosa nueva. Hace falta entusiasmo, amor previo por esa cosa (...) Sólo se encuentra lo que se busca y el entendimiento encuentra gracias a que el amor busca” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Vol. VI, O. C. Tº 2, pág. 526.

[2] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C., Tº 7, pp. 383-384.

viernes, 18 de febrero de 2022

LAS VERDADES IMPORTANTES HABITAN A LA VEZ EN LO INTERIOR Y EN EL EXTERIOR

 

   “Casi siempre acontece lo mismo con las grandes ideas: las vemos a un tiempo fuera y dentro, como verdades y como deseos, como leyes del cosmos y confesiones del espíritu. Tal vez es imposible descubrir fuera una verdad que no esté preformada, como delirio magnífico, en nuestro fondo íntimo” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “El Espectador”, Tº VI, O. C. Tº 2, p. 526.