jueves, 27 de mayo de 2021

LA FILOSOFÍA BUSCA ALGO QUE NO SABE LO QUE ES

Diógenes con su farol


    La realidad de cada cosa no se reduce a estar en lo que de esa cosa nos es accesible y evidente, lo que está, pues, al alcance de la ciencia; y es que siempre quedarán preguntas por responder sobre las cosas, puesto que cada una nos remite a todo el resto del Universo, con el cual está interconectada. Y para indagar en ese espacio que discurre entre cada cosa y el resto del Universo es para lo que está dispuesta la filosofía.

●●●●●●●●●

    “El filósofo no se coloca ante su objeto —el Universo— como el físico ante el suyo, que es la materia. El físico comienza por definir el perfil de ésta y sólo después comienza su labor e intenta conocer su estructura íntima. Lo mismo el matemático define el número y la extensión, es decir, que todas las ciencias particulares empiezan por acotar un trozo del Universo, por limitar su problema, que al ser limitado deja en parte de ser problema. Dicho de otra forma: el físico y el matemático conocen de antemano la extensión y atributos esenciales de su objeto; por tanto, comienzan no con un problema, sino con algo que dan o toman por sabido. Pero el Universo en cuya pesquisa parte audaz el filósofo como un argonauta no se sabe lo que es. Universo es el vocablo enorme y monolítico que como una vasta y vaga gesticulación oculta más bien que enuncia este concepto rigoroso: todo cuanto hay. Eso es, por lo pronto, el Universo. Eso, nótenlo bien, nada más que eso, porque cuando pensamos el concepto «todo cuanto hay» no sabemos qué sea eso que hay; lo único que pensamos es un concepto negativo, a saber: la negación de lo que sólo sea parte, trozo, fragmento. El filósofo, pues, a diferencia de todo otro científico, se embarca para lo desconocido como tal. Lo más o menos conocido es partícula, porción, esquirla de Universo. El filósofo se sitúa ante su objeto en actitud distinta de todo otro conocedor; el filósofo ignora cuál es su objeto y de él sabe sólo: primero, que no es ninguno de los demás objetos; segundo, que es un objeto integral, que es el auténtico todo, el que no deja nada fuera y, por lo mismo, el único que se basta. Pero precisamente ninguno de los objetos conocidos o sospechados posee esta condición. Por tanto, el Universo es lo que radicalmente no sabemos, lo que absolutamente ignoramos en su contenido positivo. En otro giro podíamos decir: a las demás ciencias les es dada su objeto, pero el objeto de la filosofía como tal es precisamente el que no puede ser dado; porque es todo, y porque no es dado tendrá que ser en un sentido muy esencial el buscado, el perennemente buscado” (Ortega y Gasset) (1)

________________

(1) Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?, O. C. Tº 7, pp. 308-309.


martes, 25 de mayo de 2021

EL AISLAMIENTO COMO HERALDO DE LA LOCURA

 

“Desnudo femenino de rodillas”-Edward Munch

   “¿La soledad no es, sin embargo, un terreno propicio para la locura?” (Cioran)[1].

●●●●●●●●●

     Cuenta Minkowski lo que le decía uno de sus pacientes que padecía esquizofrenia: “Para mí mi enfermedad reside en el hecho de que soy incapaz de establecer un contacto duradero, permanente, normal, con el mundo exterior. Estoy al costado de la vida. Lo que me rodea no llega a penetrarme, a tocarme”(2).

●●●●●●●●●

     Minkowski cita también a Eugen Bleuler, un pionero entre los psiquiatras: “Los esquizofrénicos más avanzados que ya no tienen relación alguna con el ambiente, viven en un mundo que es solo suyo (…) Llamamos autismo a esa desvinculación de la realidad, acompañada de un predominio relativo o absoluto de la vida interior”[3].

●●●●●●●●●

 Mary MacLane, una escritora esquizofrénica, describe en un libro suyo, “Memorias de la introversión”, esa escisión que estaba sufriendo desde su niñez entre el mundo externo y su mundo interior: “Lo menos importante en mi vida es lo tangible –dice, refiriéndose, claro está, a lo que atañe al mundo externo–. Lo único que tiene una real importancia son las cosas que ocurren dentro de mí. Si hago algo cruel y no siento crueldad en mi Alma, no importa. Si siento crueldad en mi Alma, aunque no haga nada cruel, me siento culpable de una especie de carnicería y mis manos espirituales están manchadas de sangre. Las aventuras de mi espíritu son más reales que las cosas exteriores que me ocurren”[4].

●●●●●●●●●

    La esquizoidia es una estructura caracterial que, sin llegar a ser esquizofrenia, participa en algún grado de los rasgos de carácter que, exacerbados, llegarían a identificarse con ella. Minkowski describe así al esquizoide: “El esquizoide (…) en cada circunstancia lleva la antítesis ‘yo y el mundo’ hasta sus límites extremos (…) vive, por ese hecho, en una atmósfera de conflicto constante con el ambiente (…) El esquizoide casi siempre es insociable (…) Se repliega sobre sí mismo, prefiriendo su mundo interior, su ensueño, a una actividad exterior”[5].

●●●●●●●●●

    “No es posible vivir indefinidamente en estado de salud mental si uno trata de ser un hombre desconectado de todos los demás y desacoplado inclusive de gran parte del propio ser” (Ronald D. Laing, psiquiatra[6]).

●●●●●●●●●

  En sentido contrario, dice Ortega: “Naturalmente y en plena salud, la atención iría siempre hacia lo de fuera, hacia el contorno vital más allá del organismo”[7].



[1] E. M. Cioran: “En las cimas de la desesperación”, Barcelona, Tusquets, pág. 67

[2] Eugène Minkowski: “La esquizofrenia”, Buenos Aires, Paidós, 1980, p. 131.

[3] Cit. en Eugène Minkowski: “La esquizofrenia”, Buenos Aires, Paidós, 1980, p. 96.

[4] Citado en Louis A. Sass: “Locura y Modernismo”, Madrid, Dykinson, 2014, p. 137.

[5] Eugène Minkowski: “La esquizofrenia”, Buenos Aires, Paidós, 1980, p. 28.

[6] Ronald D. Laing: “El yo dividido”, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1975, p. 135.

[7] José Ortega y Gasset: “El Espectador”, Tº V, O. C. Tº 2, Madrid, Alianza, 1983, p. 458

domingo, 23 de mayo de 2021

EXPLICACIÓN DE LA PARADOJA QUE UNE AL PASADO Y AL PORVENIR

 

 “Expulsión de Adán y Eva del Paraíso”-Gustavo Doré


     Unamuno conocía el danés, así que tuvo la oportunidad de leer a Kierkegaard en su idioma, y enseguida sintonizó plenamente con él. Un concepto clave en la filosofía de Kierkegaard es el de la “repetición”. Decía: “La nueva filosofía enseñará que toda la vida es una repetición”[1]. Y también: “He aquí la repetición. Ahora comprendo todas las cosas y la vida me parece más bella que nunca[2]. También Freud hablaba de que existe la “pulsión de repetición”. ¿Y en qué consiste esa tendencia o aspiración a la repetición? Pues en el intento de reencontrarnos con aquello que perdimos y que echamos de menos, en tratar de regresar al punto de partida de nuestras nostalgias, volver, diríamos en términos míticos, al paraíso perdido que, ante todo, es el útero materno, lo que dejamos atrás al nacer. Pero recuperar eso, evidentemente, es imposible, así que convertimos la vida, la vida que camina hacia el futuro, en un medio de recuperación de aquella paz originaria que añoramos, en un intento de reconstruir aquel paraíso que perdimos. “Repetir”, en términos de Unamuno y de Kierkegaard es volver al imposible paraíso perdido. Así se pueden entender estas otras palabras de Kierkegaard: “Job fue bendecido. Todo le fue devuelto por partida doble. Y esto es lo que se llama la repetición… ¿Cuándo se produce la repetición? (…) Cuando todas las certidumbres y todas las probabilidades humanamente pensables demuestran su imposibilidad”[3]. Y también estos versos de Unamuno:

“Vuelve hacia atrás la vista, caminante,

verás lo que te queda de camino;

desde el oriente de tu cuna el sino

ilumina tu marcha hacia delante.

 

Es del pasado el porvenir semblante,

como se irá la vida así se vino;

cabe volver las riendas del destino

como se vuelve del revés un guante”[4]

Y también podremos entender a Novalis, que decía: “El amor es una repetición sin final”[5]. Y, en fin, a Ortega: “El pasado engendra la fuerte resaca de una bajamar, y hay que agarrarse bien al presente para que no nos arrastre y absorba. Porque es el pasado voluptuosa sirena”[6].



[1] Sören Kierkegaard: “La repetición”, Madrid, Guadarrama, 1975, p. 130.

[2] Sören Kierkegaard: “La repetición”, Madrid, Guadarrama, 1975, p. 273.

[3] citado por Léon Chestov en “Kierkegaard y la filosofía existencial”, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1965, pág. 23

[4] Unamuno: “De Fuerteventura a París”, Bilbao, El Sitio, p. 98

[5] Novalis citado en Antonio Pau: “Novalis. La nostalgia de lo invisible”, Madrid, Trotta, 2010, p. 173.

[6] Ortega y Gasset: “Prólogo a ‘Veinte años de caza mayor’, del conde de Yebes, O. C. Tº 6, p. 478.

viernes, 21 de mayo de 2021

LO QUE DA SENTIDO A NUESTRA VIDA ESTÁ POR VENIR

 

"Mañana en Cape Cod"-Edward Hopper

     

●●●●●●●●●

  “Nada tiene sentido para el hombre sino en función del porvenir” (Ortega y Gasset[1]).   

                                             ●●●●●●●●●

“Es el porvenir quien debe imperar sobre el pretérito, y de él recibimos la orden para nuestra conducta frente a cuanto fue” (Ortega y Gasset[2]).

   ●●●●●●●●●

     “Todo lo que se hace se hace por algo, en vista de algo. Pero nosotros sabemos ya lo que es ese algo, en vista del cual hacemos todo: es nuestro futuro, porque el pasado y el presente no nos puede importar por sí. Lo que nos importa es ser, existir mañana —vivir es pervivir—; lo demás es haber vivido” (Ortega y Gasset[3]).

●●●●●●●●●

     Y sin embargo, Unamuno opinaba que: “Se vive en el recuerdo y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es, en el fondo, sino el esfuerzo de nuestro recuerdo por perseverar, por hacerse esperanza, el esfuerzo de nuestro pasado por hacerse porvenir” (Miguel de Unamuno[4]).

                       ●●●●●●●●●

"La vida viene del futuro, es futuro abriéndose paso" (María Zambrano (5).

                       ●●●●●●●●●

     “Todos estamos anhelando alcanzar un objetivo en el futuro mediante cuyos logros nos sentiremos fuertes, superiores y completos (…) Como quiera que se la llame, siempre encontraremos en los seres humanos esta gran línea de actividad: la lucha por ascender de una posición inferior a una posición superior, de la derrota a la victoria, del abajo al arriba. Comienza en nuestra primera niñez; continúa hasta el final de nuestra vida” (Alfred Adler[6]).



[1] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, Madrid, Alianza, 1983, p.162.

[2] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C., Tº 4, Madrid, Alianza, 1983, pág. 91.

[3] Ortega y Gasset: “En el centenario de una Universidad”, O. C. Tº 5, p. 464.

[4] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”, Madrid, Espasa-Calpe, 1967,  p. 15.

(5) María Zambrano: “Persona y democracia”, Madrid, Siruela, 1996, p. 146.

[6] Alfred Adler: “El sentido de la vida”, Madrid, Espasa Calpe, 1975, p.160.


miércoles, 19 de mayo de 2021

MILES DE MARROQUÍES HAN ASALTADO ESTOS DÍAS LA FRONTERA CON ESPAÑA: ¿TAMBIÉN DE ESTO SE OCUPA LA FILOSOFÍA?

 

 ●●●●●●●●●

Edward Gibbon (1737-1794): “Corresponde a un filósofo (…) conceptuar la Europa a fuer de una gran república, cuyos varios moradores han venido a encumbrarse al mismo nivel de instrucción y de cultura (…) Las naciones montaraces del globo son enemigas comunes de la sociedad civil; y podemos inquirir ansiosamente si está todavía amagando a Europa una repetición de aquellas desventuras que aniquilaron las armas e instituciones de Roma. Quizás las mismas reflexiones ilustrarán la ruina de aquel imperio poderoso, y explicarán las causas probables de nuestra seguridad presente. Ignoraban los romanos lo sumo de su peligro, y el número de sus enemigos. Allende el Rin y el Danubio, hervía el norte de Europa y Asia con tribus innumerables de cazadores y vaqueros, pobrísimos, voraces y desaforados; denodados en la guerra (…) Esta seguridad aparente (en la actualidad) no debe ocultarnos que pueden brotar nuevos enemigos con peligros desconocidos, por parte de algún pueblo arrinconado, apenas perceptible en el mapa del mundo. Los árabes y sarracenos, que fueron explayando sus conquistas desde la India hasta España, vivieron en el desamparo y menosprecio hasta que Mahoma alentó sobre aquellos cuerpos salvajes el alma del entusiasmo” (Edward Gibbon[1]).

●●●●●●●●●

“Los que ignoran de qué ingredientes están hechas las «ideas» creen que es fácil su transferencia de un pueblo a otro y de una a otra época (…) Estos ingredientes invisibles, recónditos, son, a veces, vivencias de un pueblo formadas durante milenios. Este fondo latente de las «ideas» que las sostiene, llena y nutre, no se puede transferir, como nada que sea vida humana auténtica (…) Queda en la tierra de origen lo vivaz de las «ideas», que es su raíz. La planta humana es mucho menos desplazable que la vegetal. Esta es una limitación terrible, pero inexorable, trágica.” (Ortega y Gasset (2)).



[1] Edward Gibbon: “Historia de la decadencia y caída del Imperio romano”, 4 vols., Madrid, Turner, 2006, Tº II, “Observaciones generales sobre la ruina del Imperio romano en Occidente”.

[2] Ortega y Gasset: “Prólogo a ‘El collar de la paloma’, de Ibn Hazm de Córdoba”, O. C. Tº 7, pp. 47-48.