viernes, 18 de septiembre de 2026

LA VIDA ESPERA FUERA

“No hay medio de capturar nuestro «yo mismo» en la intimidad. En vez de ponernos a contemplar nuestro interior, salgamos fuera. La vida es precisamente un inexorable ¡afuera!, un incesante salir de sí al Universo. Si yo pudiese vivir dentro de mí, faltaría a lo que llamamos vida su atributo esencial: tener que sostenerse' en un elemento antagónico, en el contorno, en las circunstancias. El hombre es un dentro que tiene que convertirse en un fuera. En este sentido, la vida es constitutivamente acción y quehacer. El dentro, el «sí mismo» no es una cosa espiritual frente a las cosas corporales del contorno (…) (Mi yo) no es una cosa, sino un programa de quehaceres, una norma y perfil de conducta. En el choque enérgico con el fuera brota clara la voz del dentro como programa de conducta. Un programa que se realiza es un dentro que se hace un fuera” (Ortega y Gasset[1]).

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“Este mundo sólo está vacío para quien no sabe orientar su libido hacia los objetos, otorgándoles vida y embelleciéndolos” (Carl Gustav Jung(2)).



[1] Ortega y Gasset: “Goethe desde dentro”, O. C. Tº 4, p. 426.

[2] Carl Gustav Jung: “Símbolos de transformación”, Buenos Aires, Paidós, 1977, p. 186.

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

¿Y SI TU CRISIS ES EN REALIDAD TU CURA? EL SENTIDO DEL SUFRIMIENTO

 

Vivimos convencidos de que todo sufrimiento psicológico es un error antinatural que debe eliminarse cuanto antes. Pero ¿y si algunas crisis fueran, precisamente, el intento de nuestra propia vida por corregir el rumbo insuficiente o equivocado que llevábamos?

Pero ¿y si algunas crisis fueran, precisamente, el intento de nuestra propia vida por corregir el rumbo insuficiente o equivocado que llevábamos?

En este vídeo recorremos el pensamiento de algunos de los grandes autores que se atrevieron a defender una idea profundamente contraria a la intuición común que empuja a evitar el sufrimiento a toda costa: Carl Gustav Jung, Viktor Frankl, Nietzsche, Kierkegaard, Kazimierz Dąbrowski, Thomas Moore, Dostoievski y Ortega y Gasset. Todos ellos, desde perspectivas muy distintas, coinciden en señalar que determinadas crisis, neurosis, angustias o fracasos pueden convertirse en el comienzo de una positiva transformación personal. No porque el sufrimiento sea bueno en sí mismo, sino porque, en ocasiones, constituye el lenguaje mediante el cual nuestra propia vida nos obliga a cambiar.

¿Y si aquello que más queremos eliminar fuera precisamente lo que intenta salvarnos?


miércoles, 19 de agosto de 2026

NUESTRA MANERA DE AFRONTAR LA VIDA DETERMINA NUESTRAS IDEAS

“La vida de un pintor es la gramática y el diccionario que nos permitiría, si la conociésemos, leer inequívocamente su obra” (Ortega y Gasset[1])

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“Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve, se transforma en teoría. Es el hombre que logra cristalizar su angustia en el diamante puro, geométrico, transparente, el que resuelve sus pasiones ‘more geométrico’. La biografía de un filósofo es su sistema” (María Zambrano(2))

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“La íntima biografía de los filósofos, de los hombres que filosofaron, ocupa un lugar secundario. Y es ella, sin embargo, esa íntima biografía, la que más cosas nos explica” (Miguel de Unamuno[3])

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“Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o de no comprender el mundo y la vida brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma” (Miguel de Unamuno[4])



[1] Ortega y Gasset: “Goya”-O. C. Tº 7, Madrid, Alianza, 1983, pág. 516.

[2] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, pp. 159-160

[3] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”

[4] Miguel de Unamuno: “Del sentimiento trágico de la vida”

jueves, 13 de agosto de 2026

¿DÓNDE ESTÁ NUESTRO LUGAR EN EL MUNDO?

“No hay lugar bajo el sol que me retenga ni sombra que me resguarde, porque el espacio se vuelve vaporoso en el ímpetu errante y en la fuga ansiosa. Para quedarse en algún sitio, para encontrar tu ‘lugar’ en el mundo tienes que cumplir el milagro de hallarte en algún punto del espacio, sin andar encorvado bajo el peso de las amarguras (…) Si no hay un solo sitio en el que no hayas sufrido, ¿qué otro motivo puedes invocar en apoyo de una vida errante?” (E. M. Cioran[1])

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“Dios (…) no es sino nuestra incapacidad de detenernos en algún lugar” (E. M. Cioran[2])

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«Hemos de buscar a nuestra circunstancia, tal y como ella es, precisamente en lo que tiene de limitación, de peculiaridad, el lugar acertado en la inmensa perspectiva del mundo. […] En suma: la reabsorción de la circunstancia es el destino concreto del hombre» (Ortega y Gasset[3])

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«Estar arraigado es quizá la necesidad más importante y menos reconocida del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz por su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertas expectativas de futuro» (Simone Weil[4]).

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“Un árbol cuyas raíces están casi totalmente carcomidas cae al primer golpe” (Simone Weil[5]).



[1] E. M. Cioran: “El ocaso del pensamiento”, Barcelona, Tusquets, 2000, pp. 34-35

[2] E. M. Cioran: “El ocaso del pensamiento”, Barcelona, Tusquets, 2000, p. 185

[3] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijte”, O. C. Tº 1, Alianza Editorial.

[4] Simone Weil: “Echar raíces”, Madrid, Ed. Trotta.

[5] Simone Weil: “Echar raíces”, Madrid, Ed. Trotta.

 

sábado, 8 de agosto de 2026

EL DOBLE ROSTRO DEL SILENCIO

“Los acontecimientos más grandes no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[1])

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 “¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este instante? (…) Así ríe un Dios. ¡Silencio!” (Nietzsche(2))

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«Nada se parece tanto a Dios como el silencio.» (Meister Eckhart[3])

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“Todas las verdades silenciadas se vuelven venenosas” (Nietzsche(4))

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«Toda la desgracia de los hombres proviene de una sola cosa: no saber permanecer tranquilos en una habitación» (Pascal[5])

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«El silencio es la fuente de la gran fuerza» (Lao Tse[6])

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«El silencio es profundo como la eternidad; el habla es superficial como el tiempo.» (Carl G. Jung[7])



[1] Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Alianza, pág. 194

[2] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, 1981, pp. 369-370

[3] Meister Eckhart: Internet

[4] Friedrich Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Capítulo “De la superación de sí mismo”, Madrid, Alianza, 1981.

[5] Blaise Pascal: “Pensamientos”, Barcelona, Orbis,

[6] Lao Tsé: “Tao te king”

[7] Carl G. Jung: “Libro Rojo”

NO HAY CONCIENCIA SIN SUFRIMIENTO

 “No curamos la neurosis, sino que ella nos cura. El hombre está enfermo, pero la enfermedad es el intento de la naturaleza de curarle. Así pues, de la enfermedad misma podemos aprender muchas cosas para sanar, y en aquello que al neurótico le parece absolutamente despreciable está el verdadero oro que no hemos hallado en ningún otro sitio” (CARL G. JUNG(1)).

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«La neurosis es siempre un sustituto del sufrimiento legítimo» (CARL G. JUNG[2])

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«No curamos la neurosis; ella nos cura.» (CARL G. JUNG[3])



[1] Carl G. Jung: “Acerca de la situación actual de la psicoterapia”, en “Civilización en transición”, Obra Completa, vol. 10, Madrid, Trotta, 2001, p. 166.

[2] Carl Gustav Jung, Psicología y alquimia, Trotta, Obras Completas, volumen 12, § 26.

[3] Carl Gustav Jung: La práctica de la psicoterapia, Trotta, Obras Completas, volumen 16.

viernes, 24 de julio de 2026

QUEDA DESVELADA LA META DE LA VIDA

“Todo querer es constitutivamente un querer hacer lo mejor que en cada situación puede hacerse, una aceptación de la norma objetiva del bien. Unos pensarán que esta norma objetiva de la voluntad, este bien sumo, es el servicio de Dios; otros supondrán que lo óptimo consiste en un cuidadoso egoísmo o, por el contrario, en el máximo beneficio del mayor número de semejantes. Pero, con uno u otro contenido, cuando se quiere algo, se quiere por creerlo lo mejor, y sólo estamos satisfechos con nosotros mismos, sólo hemos querido plenamente y sin reservas, cuando nos parece habernos adaptado a una norma de la voluntad que existe independientemente de nosotros, más allá de nuestra individualidad” (Ortega y Gasset[1]).

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“Tácita o paladinamente, la vida de cada ser es un ensayo de apoteosis. De lo que en nosotros hayamos mejor, quisiéramos hacer lo óptimo del universo” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “El tema de nuestro tiempo”, O. C. Tº 3, p. 165. 

[2] Ortega y Gasset: “Kant. Reflexiones de un centenario”, O. C. vol. 4, Madrid, Alianza, 1983, pág. 42.

 

sábado, 18 de julio de 2026

EL PODER DE LAS PALABRAS PARA SANARTE O ENFERMARTE

¿Y si las palabras con las que describes tu vida estuvieran condicionando la forma en que la vives? Decimos que llevamos "un peso encima", que estamos "vacíos por dentro", que tenemos "heridas" o que nos sentimos "rotos". Solemos pensar que son simples maneras de hablar. Pero ¿y si esas metáforas fueran mucho más que expresiones del lenguaje? En este vídeo analizamos por qué Ortega y Gasset consideraba la metáfora "la potencia más fértil que posee el hombre", cómo Nietzsche, Bergson y otros filósofos entendieron que todo conocimiento nace de las analogías, y por qué una metáfora puede ampliar —o limitar— nuestra manera de percibir la realidad. Veremos también cómo una imagen puede cambiar el rumbo de una civilización, desde la concepción mecanicista de Descartes hasta la razón vital de Ortega, y por qué Carl Gustav Jung dio un paso más al distinguir entre la metáfora consciente y el símbolo como lenguaje del inconsciente. Apuntamos, pues, hacia el hecho de que la pregunta decisiva que has de hacerte no sería qué piensas, sino desde qué metáfora estás viviendo.

sábado, 11 de julio de 2026

LA MODERNIDAD ESTÁ DESTROZANDO NUESTRA IDENTIDAD

¿Por qué hoy tantas personas sienten que han perdido su identidad? ¿Es sólo un problema psicológico, individual, o refleja algo mucho más profundo? En este vídeo exploramos una idea que nos ayudará a entender lo que pasa: constatamos que desde nuestras células hasta las leyes de la naturaleza, todo parece empujar hacia la unidad, mientras que nuestra cultura exalta cada vez más la fragmentación. A través de las reflexiones de Ortega y Gasset, David Hume, Spinoza, Hegel, Newton, Octavio Paz y Lipovetsky, analizaremos si la pérdida del "yo" constituye no sólo la base de problemas personales, sino también una de las grandes enfermedades espirituales de nuestro tiempo y por qué recuperar el sentido de unidad puede ser una de las tareas más importantes de nuestra época.

miércoles, 8 de julio de 2026

YA QUE NO SABEMOS DE DÓNDE VENIMOS

“La desilusión sobre una supuesta finalidad del devenir es la causa del nihilismo” (Friedrich Nietzsche[1]).

“El devenir: una agonía sin desenlace” (E. M. Cioran[2]).

“La imaginación es el laboratorio en el que el sujeto ensaya su actuación en la realidad por venir” (Carlos Castilla Del Pino[3]).



[1] F. Nietzsche: “La voluntad de poderío”, Madrid, Edaf, 1980, pág. 28.

[2] E. M. Cioran: “Silogismos de la amargura”, Barcelona, Tusquets, 1997, p. 56.

[3] Carlos Castilla Del Pino: “El delirio, un error necesario”, Oviedo, Nobel, 1998, p. 47.

 

viernes, 3 de julio de 2026

¿POR QUÉ SENTIMOS QUE EL MUNDO SE DESMORONA?

¿Por qué nuestra época vive sumida en la incertidumbre, la ansiedad y la sensación de falta de sentido? En este vídeo analizaremos una de las grandes contradicciones que forman parte de la civilización occidental: por un lado, heredamos de Grecia la idea de que existe una realidad estable, racional y permanente; por otro, la modernidad y la posmodernidad han terminado imponiendo una visión en la que todo parece estar sujeto al cambio, depender de la voluntad, y de la interpretación subjetiva. Desde la idea de naturaleza de los antiguos filósofos griegos hasta la física moderna y el arte conceptual, desde el Derecho romano hasta la falta de identidad en el mundo contemporáneo, Occidente parece debatirse entre dos maneras incompatibles de entender el mundo: una basada en el ser y otra basada en la voluntad. A través de autores como Ortega y Gasset, María Zambrano, Parménides, Heráclito o Bauman, intentaremos comprender por qué el hombre contemporáneo siente que ha perdido sus puntos de referencia… y si todavía es posible encontrar algún equilibrio entre estabilidad y cambio.

 

miércoles, 24 de junio de 2026

TODO BUSCA CON QUÉ CONJUNTARSE

En el vértice superior de la Creación mora la Unidad, el Orden supremo, el Espíritu decía Hegel. En la base hierve y se agita de manera caótica lo múltiple y disperso. Esa muchedumbre que habita en lo inferior no deja de sentir la atracción, el empuje hacia lo unitario, allí donde todo pasa a ser previsible y a estar en armonía con lo que le rodea. Todo nace de la Unidad y vuelve a ella. Y así, cuando un árbol retoña en primavera y muestra su exuberante pulsión hacia lo múltiple, que se ramifica y pulula, no deja que cada hoja, cada átomo de su dispersión, olvide la unidad arbórea que los sostiene y alimenta. Lo múltiple no es, pues, sino la capa exterior de lo unitario, o su primera manifestación. Y si esto observamos en el espacio, no es sustancialmente diferente lo que ocurre cuando, asomados al tiempo, vemos desenvolverse el devenir: la base de la pirámide sería ahora el caos bullicioso y multitudinario de los fenómenos simples, azarosos, imprevisibles, aparentemente desasistidos del afán ordenador del Espíritu. Pero, latente, la Unidad, el Orden, eso que nuestra mente racional es capaz de descubrir y anticipar, tutela desde la sombra lo que acontece. La Historia no es conducida por el capricho: desde el vértice superior de la pirámide, todo es atraído hacia la complejidad, la regulación, la ley (Hegel decía “la libertad”)… hacia el punto en el que la pródiga y desparramada profusión de aconteceres individuales (de átomos de realidad temporal) de que es capaz la Creación recuerde la soterrada Unidad que está esperándoles en el futuro.

sábado, 20 de junio de 2026

LA LEJANÍA DA SENTIDO A LAS COSAS

“Sólo tras de haberse señalado un fin lejano aparecen las finalidades inmediatas. Esa lejana luz es claridad que recae sobre las circunstancias inmediatas y las ordena, las hace cobrar sentido” (María Zambrano[1]).

“Cuando era estudiante leí un libro acerca de la literatura española contemporánea que recogía la anécdota de un campesino que, al subirse a un vagón de tercera y descargar el inmenso bulto que llevaba encima, exclama: ‘¡Qué lejos está todo!’. Me impresionó tanto esa frase, que con ella titulé un capítulo de mi primer libro en rumano” (Emil M. Cioran(2)).



[1] María Zambrano: “Persona y democracia”, Madrid, Siruela, 1996, pág. 44.

[2] Emil M. Cioran: “Conversaciones”. Tusquets. Barcelona. 1996, p. 94.

miércoles, 17 de junio de 2026

LA VERDAD ESTÁ TANTO DENTRO COMO FUERA

 


“Salvémonos en las cosas”, le gusta recomendar a Ortega[1]. Solo que es preciso ir más allá, o más al fondo, de lo que en ellas es evidente. “La verdadera naturaleza gusta de ocultarse”, decía Heráclito[2], y solo se revela a quien se esfuerza por conquistarla. “La verdad es cosa a querer –afirmaba María Zambrano–, algo a lo que hay que entregar totalmente la vida, algo implacablemente, infatigablemente buscado”[3]. O el mismo Ortega: “Una verdad no es verdad porque se la desea; pero una verdad no es descubierta si no se la desea y porque se la desea se la busca”[4].



[1] Ortega y Gasset: “Unamuno y Europa, fábula”, O. C. Tº 1, p. 131.

[2] VVAA.: “De Tales a Demócrito. Fragmentos presocráticos”. Madrid, Alianza, 2001, Fragmento nº 8.

[3] María Zambrano: “Hacia un saber sobre el alma”, Madrid, Alianza, 1987, p. 170.

[4] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C., Tº 7, p. 392.

jueves, 11 de junio de 2026

CÓMO LLEGÓ LA FRAGMENTACIÓN DEL MUNDO

Guillermo de Ockham (1285-1347) llegó diciendo que solo existían los individuos, no los géneros; solo los árboles concretos, no el bosque. Los conceptos, las generalidades, eran solo “flatus vocis”, soplos de voz, no realidades. Preparó así el camino al empirismo. Tuvo que llegar Ortega, entre otros, para advertir de que, además de las realidades concretas, tangibles, existía el sentido. Los bosques, pues, han vuelto a ser rehabilitados:

“Diríase que hay en cada (cosa) una cierta secreta potencialidad de ser mucho más, la cual se liberta y expansiona cuando otra u otras entran en relación con ella. Diríase que cada cosa es fecundada por las demás” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Meditaciones del Quijote”, O. C. Tº 1, p. 350.

lunes, 8 de junio de 2026

INCLUSO EL SUFRIMIENTO PUEDE TENER SENTIDO

 “Lo que importa no es tanto que la vida de una persona esté llena de dolor o de placer, sino que esté llena de sentido” (Viktor E. Frankl[1]).

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"Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo" (Friedrich Nietzsche[2]).

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"El hombre necesita dificultades; son necesarias para la salud" (Carl Gustav Jung[3])

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"La vida conserva su sentido bajo cualquier circunstancia, incluso la más miserable" (Viktor Frankl[4])

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“La división más radical que cabe hacer en la humanidad es ésta, en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre si mismas dificultades y deberes y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva” (Ortega y Gasset[5])



[1] Viktor E. Frankl: “Ante el vacío existencial. Hacia una humanización de la psicoterapia”, Barcelona, Herder, 1980, p. 107.

[2] Friedrich Nietzsche: “Crepúsculo de los ídolos”

[3] Carl Gustav Jung en una entrevista realizada por Miguel Serrano en 1959.

[4] Viktor Frankl: “El hombre en busca de sentido”.

[5] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 146.

viernes, 29 de mayo de 2026

TODO FUE CREADO DE LA NADA

 “El cielo, la tierra y las diez mil cosas

nacen de ser.

Ser nace de nada”  

 (Lao Tsé[1])

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“Oíd: yo comienzo en la nada. La Nada es lo mismo que la Plenitud. En la infinitud hay tanto lleno como vacío. La Nada es vacía y llena” (Carl Gustav Jung[2]).

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“La personalidad creadora en su grado máximo linda también con el no-ser” (María Zambrano[3]).

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 “Lo que ahora hay era nada antes de ser creado, y de la nada de hoy pueden salir nuevos seres” (María Zambrano[4]).

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 “La nada:

El Infinito encarcelado

en el cero vacío y absoluto”

(León Felipe[5])

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“Nada” procede de “cosa nada”, latín: “res nata”, “cosa nacida” (Joan Corominas[6])



[1] Lao Tsé: “Tao te king”, Barcelona, Debate, p. 62.

[2] Carl Gustav Jung: “VII Sermones ad mortuos”, en “Recuerdos, sueños, pensamientos”, Barcelona, Seix Barral, 1981, p. 390.

[3] María Zambrano: “Algunos lugares de la pintura” Madrid, Acanto, 1989, pág. 152.

[4] María Zambrano: “Senderos”, Barcelona, Anthropos, 1986, p. 142.

[5] León Felipe: “Obras Completas”, Buenos Aires, Losada, 1963, pág. 383.

[6] Joan Corominas: “Breve Diccionario Etimológico”, Madrid, Gredos, 1987 p. 410.

 

viernes, 22 de mayo de 2026

LA INTELIGENCIA: UNA FUNCIÓN INÚTIL

“El organismo humano, al producir ciencia, se impone un esfuerzo hercúleo sin utilidad previsible. La física del ferrocarril y el automóvil surgió del cálculo infinitesimal que era, aun dentro de la abstracción matemática, lo que parecía más remoto de toda realidad. En la última centuria unos cuantos genios de la superfluidad dieron en preocuparse de otros espacios más ricos en dimensiones o de dimensiones extravagantes, los cuales ni siquiera eran imaginables. Pues bien: gracias a ello ha sido posible hoy instaurar una física de superior exactitud, a la cual, podemos estar seguros, no tardará en seguir una técnica prodigiosa, una receta de fantástico beneficio. Como ya dijo Leonardo da Vinci: “La teoría es el capitán y la práctica son los soldados. Quien no sienta la soberana fruición de ver lo real, sin necesidad de más; quien no se sienta arrastrado por ese entusiasmo visual —Platón llama a los hombres científicos «filoceamones», los amigos de mirar—, que no ejerza profesión pro piamente intelectual. De aquí que nada perturbe tanto la obra de la inteligencia como introducir en ella propósitos de utilidad, lo mismo individuales que colectivos” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “Goethe desde dentro”, en O. C., Alianza, Tº 4, p. 496.

lunes, 18 de mayo de 2026

BARBARIE O CIVILIZACIÓN: LA GUERRA ESTÁ EN TU CEREBRO

¿Qué separa realmente a la civilización de la barbarie? ¿La educación, la moral, la religión… o algo mucho más profundo relacionado con el funcionamiento mismo del cerebro humano? En este vídeo exploraremos cómo la lucha entre nuestros impulsos inmediatos y nuestra capacidad de autocontrol puede ayudarnos a comprender no sólo el comportamiento individual, sino también el propio proceso de civilización. A partir de las investigaciones de neurocientíficos como David Eagleman, psicólogos como Daniel Kahneman y sociólogos como Norbert Elias, analizaremos cómo la corteza prefrontal (también los procesos históricos) participa en el dominio de los impulsos, en la capacidad de aplazar recompensas y en el desarrollo de comportamientos compatibles con la convivencia civilizada. Desde la crisis de las hipotecas subprime hasta el mito de Ulises y las sirenas, veremos cómo el ser humano parece debatirse constantemente entre la gratificación inmediata y la construcción del futuro. ¿Es la civilización, en el fondo, un gigantesco mecanismo de autocontrol? ¿Hasta qué punto somos realmente libres? ¿Y qué ocurre cuando los mecanismos internos de contención fallan y sólo queda la coacción externa?

jueves, 14 de mayo de 2026

¿ESTAMOS VOLVIÉNDONOS ESQUIZOFRÉNICOS?

 


Vivimos en una época extraña: sabemos cada vez más cosas sueltas, pero cada vez entendemos menos el conjunto. La ciencia se especializa, el conocimiento se divide en disciplinas cada vez más estrechas, la información nos llega en fragmentos dispersos y cedemos al hecho de prestar atención a estímulos dispersos y discontinuos. En este vídeo exploramos una idea profunda: pensar, al contrario de lo que parece favorecer nuestra cultura, consiste en reunir en unidad lo que aparece disperso. Desde la psicología y la filosofía, veremos cómo la mente humana tiende naturalmente a ordenar el caos de la realidad simplificándola mediante conceptos y categorías. Ortega y Gasset, Nietzsche o María Zambrano reflexionaron sobre esta necesidad de dar forma y sentido a la multiplicidad del mundo. Sin embargo, muchos personajes del siglo XX abrieron la puerta de un fenómeno inquietante: el que significa que la cultura moderna parezca haber entrado en una “época de fragmentos”, como expresamente lo decía Marcel Duchamp. Lo cual plantea una pregunta importante: ¿puede el ser humano vivir psicológicamente sano en una cultura donde todo aparece disperso y sin unidad?