sábado, 28 de mayo de 2022

VUELTA DE TUERCA A LAS RELACIONES ENTRE LA LOCURA Y LA GENIALIDAD

 



    Concentrándonos en uno de los síntomas principales, la locura vendría a ser una especie de delirio desafortunado, demasiado excéntrico e improductivo, mientras que la genialidad sería resultado de un delirio que, rebajado de grado, pasa a ser solo metáfora. Pero en los dos procesos, los que respectivamente dan lugar a la locura y a la genialidad, hay un desajuste de partida, una inadaptación profunda a la realidad. Con menor gravedad la sufrimos todos los mortales. Decía Eugéne Minkowski, psicólogo existencial: “La locura no es nada más que la exageración del carácter habitual”[1]. Algo así como una metáfora que se toma literalmente. Todos, para empezar, somos unos inadaptados, y eso quiere decir que habilitamos en nuestra imaginación un mundo alternativo al que efectivamente encontramos ante nosotros. Por eso decía también Minkowski: “El hombre no se limita a adaptarse; él crea y, en ese incesante esfuerzo creador, arrastra consigo al universo entero y lo hace progresar constantemente”[2]. Esa “creación” no siempre es realmente productiva: a menudo es una simple ensoñación, y siguiendo por ese camino se puede llegar al desbarre, esto es, al delirio; es el caso en que, por ejemplo, se llega a confundir molinos de viento con gigantes. Pero si ese delirio tiene un enlace posible con la efectiva realidad… por ahí es por donde se discurre hacia la genialidad. Puede así construirse un lenguaje nuevo, una perspectiva inédita sobre las cosas, encontrar claves ocultas debajo de lo que parecía normal…

     Así que podríamos concluir que el genio discurre sobre el filo de la navaja de una manera de mirar que hacia un lado da al delirio y hacia el otro, a la metáfora; por ejemplo la que Einstein imaginó pensando en la energía “como si” fuera una masa en movimiento (E=mc2). A veces (bastantes veces, como intento demostrar en la lista de mi canal dedicada a este asunto), el mismo individuo bascula alternativamente hacia la genialidad poética y hacia el delirio.



[1] Eugène Minkowski: “La esquizofrenia”, Buenos Aires, Paidós, 1980. P. 16.

[2] Eugène Minkowski: “La esquizofrenia”, Buenos Aires, Paidós, 1980, p. 37.


5 comentarios: