martes, 30 de abril de 2024

PASADO, PRESENTE Y FUTURO A LA VEZ

“Es vida esa paradójica realidad que consiste en decidir lo que vamos a ser —por tanto, en ser lo que aún no somos, en empezar por ser futuro. Al contrario que el ser cósmico, el viviente comienza por lo de luego, por después. «Nuestra vida» está alojada, anclada en el instante presente. Pero ¿qué es mi vida en este instante? No es decir lo que estoy diciendo; lo que vivo en este instante no es mover los labios; eso es mecánico, está fuera de mi vida, pertenece al ser cósmico. Es, por el contrario, estar yo pensando lo que voy a decir; en este instante me estoy anticipando, me proyecto en un futuro. Pero para decirlo necesito emplear ciertos medios —palabras— y esto me lo proporciona mi pasado. Mi futuro, pues, hace descubrir mi pasado para realizarse. El pasado es ahora real porque lo revivo, y cuando encuentro en mi pasado los medios para realizar mi futuro es cuando descubro mi presente” (Ortega y Gasset[1]).



[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, pp. 432-433

sábado, 27 de abril de 2024

EL RENACIMIENTO: LA GRAN REVOLUCIÓN QUE SUPUSO


 

Es de suma importancia conocer el significado del Renacimiento, porque de él surgieron los caracteres que hicieron que Occidente superara ya definitivamente a las demás civilizaciones con las que por entonces coexistía y hoy sigue coexistiendo. El factor principal que puso en marcha la revolución renacentista fue que hizo eclosión el sentimiento de libertad: los individuos dejaron de sentirse encajados en moldes preestablecidos que decidían por ellos lo que iba a ser su vida, y empezaron a hacerse dueños de su destino. Ninguna otra civilización ha llegado tan lejos en este sentido. Con esa libertad y con esa irrupción del individuo en la historia dejaron de estar vigentes las verdades preestablecidas y se promovió la experiencia como recurso alternativo para comprender la realidad. Sin embargo, la libertad llevaba consigo un complemente paradójico y no deseable: la pérdida de referencias y la paulatina desaparición de las fuentes de identidad. Y eso ha traído consigo también un enorme incremento de la angustia y el desasosiego en las almas, que ha alcanzado en nuestro tiempo su grado más alto.

miércoles, 24 de abril de 2024

CÓMO DOMESTICAR A NUESTRO SALVAJE INTERIOR

“Lo superior, para realizarse en la historia, tiene que esperar a que lo inferior le ofrezca holgura y ocasión. Es decir, que lo inferior es el encargado de realizar lo superior —le presta su fuerza ciega pero incomparable. Por esto la razón no debe ser orgullosa y debe atender, cuidar las potencias irracionales. La idea no puede luchar frente a frente con el instinto; tiene, poco a poco, insinuándose, que domesticarlo, conquistarlo, encantarlo, no como Hércules, con los puños —que no tiene—, sino con una irreal música, como Orfeo seducía a las fieras. La idea es... femenina y usa la táctica inmortal de la feminidad, que no busca imponerse por derechura, como el hombre, sino pasivamente, atmosféricamente. La mujer actúa con un dulce y aparente no actuar, soportando, cediendo; como Hebbel decía: «En ella el hacer es padecer». Así, la idea. Los griegos sufrieron radicalmente el error de creer que la idea, de puro ser clara y sólo por serlo, se imponía, se realizaba, que el Logos, que el verbo por sí mismo y sin más se hacía carne. Fuera de la religión, esto es una creencia mágica, y la realidad histórica —por desgracia, por ventura— no es magia” (Ortega y Gasset[1])


[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, pp. 346-347.

lunes, 22 de abril de 2024

UN PODEROSO SALVAJE NOS HABITA

“Siempre el hambre y sed de comer y beber será psicológicamente más fuerte, tendrá más energía bruta psíquica que el hambre y sed de justicia. Cuanto más elevada es una actividad en un organismo es menos vigorosa, menos estable y eficiente. Las funciones vegetativas fallan menos que las sensitivas, y éstas, menos que las voluntarias y reflexivas. Como dicen los biólogos, las funciones últimamente adquiridas, que son las más complejas y superiores, son las que primero y más fácilmente son perdidas por una especie. En otros términos: lo que vale más es lo que está siempre en mayor peligro. En un caso de conflicto, de depresión, de apasionamiento siempre estamos prontos a dejar de ser inteligentes. Diríase que llevamos la inteligencia prendida con un alfiler. O dicho de otra forma: el más inteligente lo es... a ratos. Y lo mismo podríamos decir del sentido moral y del gusto estético. Siempre en el hombre, por su esencia misma, lo superior es menos eficaz que lo inferior, menos firme, menos impositivo” (Ortega y Gasset)[1].



[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía?”, O. C. Tº 7, p. 346.

sábado, 20 de abril de 2024

LO QUE EL SILENCIO PROCLAMA


“¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este instante? (…) Así ríe un Dios. ¡Silencio!” (F. Nietzsche[1])

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“Los acontecimientos más grandes no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[2]).

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“Los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía” (Haruki Murakami[3])

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“Todo decir es incompleto, es fragmento de sí mismo y tiene en la escena vital, donde nace, la mayor porción de su propio sentido (…) Esto nos coloca de pronto ante una paradoja, como tal impertinente, pero que es ineludible, a saber: que el decir se compone, sobre todo, de silencios, de cosas que por sabidas se callan o que son por completo inefables y en las cuales, sin embargo, se apoya, como en una tierra nutriz, lo que efectivamente declaramos(Ortega y Gasset[4]).

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“Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio”   (Antonio Machado[5]).



[1] F. Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, pp. 369-370

[2] Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, pág. 194

[3] Haruki Murakami: “Los años de peregrinación del chico sin color”, Barcelona, Tusquets, 2014.

[4] Ortega y Gasset: “Misión del bibliotecario”, O. C. Tº 5, pp. 233-234.

[5] Antonio Machado: “Nuevas canciones”, publicado en 1924.