En este
vídeo analizamos cómo el arte moderno y posmoderno ha acabado convirtiéndose no
en una forma de expresión, sino, como dice Jung, de “encubrimiento”, en donde
llega incluso a prescindirse del espectador. Además de pinturas como las de
Picasso, que vienen a ser la apoteosis de la fealdad, y que, de la mano de Carl
Jung, analizaremos específicamente, hacemos un repaso que va desde 4’33”, la
composición musical sin música de John
Cage, hasta la famosa “Mierda de artista” de Piero Manzoni, pasando por el “Cuadrado
blanco sobre fondo blanco” de Malevich, la escultura del vacío de Chillida, los
tajos de Fontana, el borrado de la creación de Rauschenberg y los “ready-made”
de Duchamp. Trazamos así un recorrido por la progresiva deshumanización del
arte. Carl Gustav Jung y Ortega y Gasset nos sirven de guía para entender cómo
el arte ha pasado de ser una traducción del mundo interior al exterior a una
desconstrucción absoluta de la realidad. ¿Es esto arte o su desaparición bajo
el peso de la ironía, el vacío y el absurdo?
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
martes, 15 de abril de 2025
¿ESTAMOS ANTE EL FIN DEL ARTE? QUÉ OPINAN JUNG Y ORTEGA DEL ARTE MODERNO
sábado, 12 de abril de 2025
QUÉ ES LA FILOSOFÍA
“Las gentes suelen necesitar que el filósofo se presente mal vestido y
con caspa sobre los hombros y que hable o escriba en un estilo de Manual, Handbuch o Vademecum: otra cosa defrauda su estereotipada expectativa (…) Es preciso decir
que nunca jamás ha venido nada creador, importante en un libro o discurso que
tenga el estilo del Manual, estilo hacia el cual siento sólo robusto desdén, o
de una lección soporífera dada a colegiales” (Ortega
y Gasset[1]).
“La filosofía, si es algo de verdad, no por simple convención y ganas
de hablar, si es algo no puede ser una gris y nula cosa que pasa en las
cátedras sino algo que pasa en cada uno de nosotros, que es cada uno de
nosotros” (Ortega y Gasset[2]).
“Es la filosofía el único conocimiento que para ser lo que tiene que
ser no necesita lograr la solución de sus problemas (…) No se funda en el
acierto de sus soluciones sino en la inevitabilidad de sus problemas” (Ortega y Gasset[3]).
miércoles, 9 de abril de 2025
LOS PELIGROS DE LA FILOSOFÍA DE SPINOZA (a pesar de Einstein)
domingo, 6 de abril de 2025
EL DILEMA QUE NOS CONSTITUYE: IDENTIFICARNOS O VIVIR
Sólo lo
firme, seguro, reconocible, habitual garantiza la identidad, la confianza en
que mañana seguirán con nosotros las referencias que garantizan que seguimos
siendo el que éramos. Sin embargo, eso que nos define también nos encarcela, no
nos deja aspirar a ser algo más… inmoviliza la vida. Lo que es susceptible de cambiar,
por el contrario, nos abre hacia nuevas posibilidades, nos permite progresar,
aspirar a alcanzar cosas que nos faltan… pero a cambio pone en peligro nuestra
identidad, y eso produce vértigo, angustia. A los antiguos los cambios les aterraban,
y por eso buscaban reconocerse en lo
inanimado; el artista de esas épocas desvitaliza sus motivos artísticos, porque
así evita la vida y sus caprichos e imprevisiones, trata de encontrar detrás de
tanta mudanza como en ella acontece un terreno firme, invariable, ordenado. De
ahí el estilo geométrico, que aporta hieratismo y homogeneiza las infinitas
formas que la vida trae consigo. Dice Ortega: “Privando a lo vivo de sus formas
orgánicas, lo eleva a una regularidad inorgánica superior, lo aísla del
desorden y de la condicionalidad, lo hace absoluto, necesario”(1).
Y Cioran: “El desapego a la vida engendra un gusto por la rigidez. Comenzamos a
ver un mundo de formas rígidas, líneas precisas, contornos muertos”[2].
jueves, 3 de abril de 2025
CUANDO TODO EMPEZÓ A ESTAR "MÁS ALLÁ" (La lejanía y sus peligros)
La lejanía ha producido al hombre un vértigo inhibitorio a
lo largo de casi toda su historia; el ojo y la mente casi siempre han estado
exclusivamente adaptados a lo inmediato. La lejanía es un descubrimiento de los
tiempos modernos. Petrarca, reconocido como el primer hombre del Renacimiento,
dice Oswald Spengler que “volvía la mirada hacia los mundos lejanos,
anhelaba toda lontananza –fue el primero que emprendió la ascensión a una
montaña alpina”[1]. Y su intención al subir
al Mont Ventoux, en Provenza, fue precisamente observar la lejanía. Esa actitud
de interesada expectativa hacia lo lejano fue la que permitió los grandes
viajes de descubrimiento y exploración de Colón o Elcano. Y también las
indagaciones astronómicas de Galileo. O la aparición de la idea de progreso. Sin
embargo, todavía Giordano Bruno fue llevado a la hoguera por traer a la
consideración de los hombres la dimensión del infinito, porque volcarse hacia
lo lejano e inhabitual empezó a amenazar con la pérdida de las referencias que
sustentan el sentimiento de identidad.