jueves, 13 de octubre de 2022

LA NECESIDAD DE TENER UN LUGAR AL QUE REGRESAR


“La vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido” (Ortega[1]).

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“Un ansia infinita de permanencia trasciende de lo más adentrado de nosotros” (Ortega y Gasset[2]).

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“Que nos (hayamos) creado algo estable (…) eso es (…) el verdadero sentido del mundo” (Ortega y Gasset[3]).

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“Por lo que me escribes y por lo que siento, concibo buenas esperanzas, ya que no andas vagando y no te afanas en cambiar de lugar. Estas mutaciones son de alma enferma; yo creo que una de las primeras manifestaciones con que un alma bien ordenada revela serlo es su capacidad de poder fijarse en un lugar y de morar consigo misma (…) Quien está en todo lugar no está en parte alguna” (Séneca[4]).

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 “La vida, señores, es constitutivamente inseguridad (…) Estamos inseguros incluso de si mañana cada uno de nosotros va a existir; pero mucho más inseguros de lo que va a pasar con los contenidos particulares de nuestra vida: salud, fortuna, acierto, amor, dolor, placer... Por lo mismo necesita el hombre asegurar alguna dimensión en su vida, saber siquiera en ella a qué atenerse, para desde ella afrontar con brío el problemático resto” (Ortega y Gasset(5)).



[1] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 254.

[2] Ortega y Gasset; “Moralejas”, O. C. Tº 1, p. 54.

[3] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la Historia Universal”, O. C. Tº 9, p. 229.

[4] Séneca: “Cartas morales a Lucilio”, 2 vols., Barcelona, Orbis, 1984, Vol. I, pp. 16 a 18.

[5] Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, O. C. Tº 9, p. 220.


domingo, 9 de octubre de 2022

LOS INCONVENIENTES DE LA FELICIDAD (¿SERÁN NECESARIAS LAS CATÁSTROFES?)


 

“Si en algún momento he sido feliz por un medio distinto de la literatura y lo que estaba relacionado con ella… precisamente entonces era incapaz de escribir” (Franz Kafka[1]).

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“Mis problemas son parte de mí y por lo tanto de mi arte. Ellos son indistinguibles de mí, y su tratamiento destruiría mi arte. Quiero mantener esos sufrimientos”. (Edvard Munch[2]).

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“Donde no hay problema no hay angustia, pero donde no hay angustia no hay vida humana” (Ortega y Gasset[3]).

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“Las catástrofes pertenecen a la normalidad de la historia, son una pieza necesaria en el funcionamiento del destino humano. Una humanidad sin catástrofes caería en la indolencia, perdería todo su poder creador” (Ortega y Gasset[4]).



[1] Citado en Philippe Brenot: “El genio y la locura”, Madrid, Biblioteca de Bolsillo, 2000, pág. 108.

[2] Citado  en Marcelo Miranda y otros: “Edvard Munch: enfermedad y genialidad en el gran artista noruego”-    https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v141n6/art12.pdf

[3] Ortega y Gasset: “En el centenario de Hegel”, O. C. Tº 5, p. 422.

[4] Ortega y Gasset: “Meditación de Europa”, O. C. Tº 9, p. 252.

viernes, 7 de octubre de 2022

EN DEFENSA (RELATIVA) DEL ESTRÉS (Y DEL VIKTOR FRANKL DE LA ANTERIOR PUBLICACIÓN)

 

Lo que hace el estrés es provocar reacciones psíquicas y fisiológicas que o bien te llegan a poner por encima de la situación… o te acabas hundiendo si no consigues hacerlo. Ejemplo: en el campo de batalla, si no te paraliza el miedo, la adrenalina interrumpe la función no solo del miedo, sino también del dolor. Se ha dado el caso de soldados heridos de bala que no se han dado cuenta de que lo estaban hasta después de la batalla, cuando la vuelta a la normalidad (llamémosla así) les relaja; dejan de segregar adrenalina y aparece el dolor.

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“El mismo stress que provoca en una persona un estado de enfermedad puede ser un factor vigorizante para otra” (Hans Selye, médico y fisiólogo creador del concepto “estrés”[1]).

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“Durante muchos siglos existió la creencia de que la enfermedad era causada por espíritus malignos o demonios. En consecuencia (…) era tratada con encantamientos y bailes o con drogas fuertes, cataplasmas y vendajes dolorosos, los cuales eran aplicados por hechiceros o sacerdotes, que inspiraban terror a los asustados pacientes, con el fin de expulsar a los demonios. La sangría fue en otro tiempo un remedio muy apreciado para un buen número de enfermedades (Las azotainas proporcionadas a los insanos constituyeron durante la antigüedad y la Edad Media un procedimiento común para expulsar al demonio o al mal de la gente que sufría variados trastornos mentales. Paracelso (…) durante el siglo XVI, en su tratado sobre “Las enfermedades que privan al hombre de la razón, establecía que la mejor cura, que raramente fallaba, consistía en sumergir a tales personas en agua fría (…) Parecía como si el paciente fuera, de algún modo, “sustraído a su enfermedad”, tanto como a un niño puede interrumpírsele su pataleta, si se le arroja el agua de un vaso en la cara (…) Estos tratamientos (…) fueron exitosos a menudo en estados que de otra manera no habrían podido ser tratados (…) Todos causan stress” (Hans Selye[2]).



[1] Hans Selye: “La tensión en la vida (el stress), Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, 1960, p. 11.

[2] Hans Selye: “La tensión en la vida (el stress), Buenos Aires, Compañía General Fabril Editora, 1960, pp. 20 a 22.

miércoles, 5 de octubre de 2022

YA QUE NO A LA FELICIDAD, ¿A QUÉ PODEMOS ASPIRAR?

 


“Kant dijo con razón que si no podemos apuntar a nuestra propia felicidad, podemos a lo sumo hacernos ‘dignos de ser felices’ si buscamos justamente la felicidad del otro” (Jean Grondin[1]).

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“El hecho de que en los conflictos y sueños haya una carga y una tensión, es decir, un ‘stress’ en el sentido de Selye, es solo un motivo más para precaverse, ahora y siempre, del difundido error en virtud del cual se actúa como si solamente la carga fuera patógena y no lo fuera también –y más aún– la descarga, o lo que es lo mismo, que la carga, en cuanto un estar cargado y en tensión frente a una tarea es ‘antipatógena’. Apenas ha habido un lugar en el mundo donde haya habido más ‘stress’ que en Auschwitz, y justo aquí desaparecieron prácticamente las enfermedades psicosomáticas que tan a menudo se consideran como condicionadas por el ‘stress’ ” (Viktor E. Frankl[2]).

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“Simmel —siguiendo a Nietzsche— ha dicho que la esencia de la vida consiste precisamente en anhelar más vida. Vivir es más vivir, afán de aumentar los propios latidos. Cuando no es así, la vida está enferma y, en su medida, no es vida. La aptitud para interesarse en una cosa por lo que ella sea en sí misma y no en vista del provecho que nos rinda es el magnífico don de generosidad que florece sólo en las cimas de mayor altitud vital” (Ortega y Gasset[3]).

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“Toda vida aspira a la supervivencia, ciertamente a mantenerse en vida, pero también aspira a una sobre-vida, a un ser-mejor, a un ‘ser-más’ en el que la vida tenga ‘más’ sentido” (Jean Grondin[4]).



[1] Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona, Herder, 2011, pp. 100-101)

[2] Viktor E. Frankl: “Ante el vacío existencial. Hacia una humanización de la psicoterapia”, Barcelona, Herder, 1980, pp. 48-49.

[3] Ortega y Gasset: “Para una psicología del hombre interesante”, O. C. Tº 4, Madrid, Alianza, 1983, p. 477.

[4] Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona, Herder, 2011, p. 77)


martes, 4 de octubre de 2022

JEAN-PAUL SARTRE o la realidad como sucedáneo de LA NADA


 El hombre, salvo si actúa de “mala fe”, se inventa a sí mismo, dice Jean-Paul Sartre. No hay nada previo en lo que pueda sustentarse, en lo que se pueda apoyar para hacerse a sí mismo. Antes de autoinventarse no es nada. Y la realidad tampoco transmite ningún signo sobre el que apoyarse, nada que comprometa a ser hoy lo mismo que fue ayer. Sartre, pues, un actor principal a la hora de trasladar a la filosofía el nihilismo que sobre nuestra cultura ha ido depositando el espíritu de los tiempos, y que otros se han ocupado de trasladar a la literatura, al arte, a la música… y a la manera de entender la vida en general. Sartre ha sido, quizás, el filósofo más venerado de nuestro tiempo, y sus libros se han vendido por millones de ejemplares. Para quienes advertimos el peligro que de la mano del nihilismo amenaza a nuestra cultura, comprender el pensamiento de personajes como Sartre, así como la forma en que ese pensamiento se tradujo, para empezar, en su propia vida, es una tarea ineludible si se quiere dar la batalla cultural en la que tanto nos estamos jugando.