“El organismo humano, al producir ciencia, se impone un esfuerzo hercúleo
sin utilidad previsible. La física del ferrocarril y el automóvil surgió del
cálculo infinitesimal que era, aun dentro de la abstracción matemática, lo que
parecía más remoto de toda realidad. En la última centuria unos cuantos genios
de la superfluidad dieron en preocuparse de otros espacios más ricos en
dimensiones o de dimensiones extravagantes, los cuales ni siquiera eran
imaginables. Pues bien: gracias a ello ha sido posible hoy instaurar una física
de superior exactitud, a la cual, podemos estar seguros, no tardará en seguir
una técnica prodigiosa, una receta de fantástico beneficio. Como ya dijo
Leonardo da Vinci: “La teoría es el capitán y la práctica son los soldados. Quien
no sienta la soberana fruición de ver lo real, sin necesidad de más; quien no
se sienta arrastrado por ese entusiasmo visual —Platón llama a los hombres
científicos «filoceamones», los amigos de mirar—, que no ejerza profesión pro
piamente intelectual. De aquí que nada perturbe tanto la obra de la
inteligencia como introducir en ella propósitos de utilidad, lo mismo
individuales que colectivos” (Ortega y Gasset[1]).
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
viernes, 22 de mayo de 2026
LA INTELIGENCIA: UNA FUNCIÓN INÚTIL
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