lunes, 26 de febrero de 2024

POR QUÉ LA VIDA ES QUEHACER (y por qué Baudelaire se aburría tanto)

“¿Dónde preferirías vivir?”, le preguntaron a Baudelaire. “En cualquier parte, con tal de que sea fuera del mundo”, contestó desdeñoso el dandi. Desplazaba así hacia el ensueño el irrevocable impulso que todos tenemos a hacer que nuestra vida sea un quehacer, una actividad. Esa vocación hacia la actividad nos es intrínseca; pero hemos de conseguir traducirla en alguna de las formas que el mundo nos oferta, hemos de añadir a nuestro intrínseco impulso hacia el quehacer una finalidad, y esa finalidad sólo es posible planteársela dentro del mundo, a través de un proyecto de vida ilusionante. En el ensueño no es posible hacer nada.

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