miércoles, 10 de agosto de 2022

FRENTE A LA MODERNIDAD Y LA POSMODERNIDAD (ES DECIR, FRENTE A DESCARTES), “YO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA” O “¡SALVÉMONOS EN LAS COSAS!”


 

     “El dato radical (…) es una coexistencia de mí con las cosas (…) El carácter estático, yacente, del existir y del ser, de estos dos viejos conceptos, falsifica lo que queremos expresar (…) El ser estático queda declarado cesante (…) y ha de ser sustituido por un ser actuante. El ser del mundo ante mí es —diríamos— un funcionar sobre mí, y, parejamente, el mío sobre él. Pero esto —una realidad que consiste en que un yo vea un mundo, lo piense, lo toque, lo ame o deteste, le entusiasme o le acongoje, lo transforme y aguante y sufra, es lo que desde siempre se llama «vivir», «mi vida», «nuestra vida», la de cada cual (…) Lo primario que hay en el Universo es «mi vivir» y todo lo demás lo hay, o no lo hay, en mi vida, dentro de ella. Ahora no resulta inconveniente decir que las cosas, que el Universo, que Dios mismo son contenidos de mi vida —porque «mi vida» no soy yo solo, yo sujeto, sino que vivir es también mundo (…) Nos hemos evadido de la reclusión hacia dentro en que vivíamos como modernos, reclusión tenebrosa, sin luz, sin luz de mundo y sin espacios donde holgar las alas del afán y el apetito. Estamos fuera del confinado recinto yoísta, cuarto hermético de enfermo (…) El mundo de nuevo es horizonte vital que, como la línea del mar, encorva en torno nuestro su magnífica comba de ballesta y hace que nuestro corazón sienta afanes de flecha, él que ya por sí mismo cruento, es siempre herida de dolor o de delicia. Salvémonos en el mundo -—«salvémonos en las cosas».” (Ortega y Gasset[1]).

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    “¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!” (Ortega y Gasset[2]).



[1] Ortega y Gasset: “¿Qué es filosofía”, O. C. Tº 7, p. 410-411.

[2] Ortega y Gasset: “Meditación del pueblo joven”, O. C. Tº 8, p. 390.

lunes, 8 de agosto de 2022

“LLEGA A SER EL QUE ERES” (PÍNDARO)

 

     “La vida es quehacer y la verdad de la vida, es decir, la vida auténtica de cada cual consistirá en hacer lo que hay que hacer y evitar el hacer cualquier cosa. Para mí un hombre vale en la medida que la serie de sus actos sea necesaria y no caprichosa” (Ortega y Gasset[1]).

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     “Esa tarea, que es para cada cual su vida, no es arbitraria. Nos es impuesta. Todos sentimos en cada instante, allá en el secreto fondo de nuestra conciencia, quién es el que tenemos que ser (…) No se confunda lo que sentimos ‘tener que ser’ con lo que ‘debemos ser’. Esto último pertenece a la dimensión de la vida que llamamos ética y que es secundaria y superficial” (Ortega y Gasset[2]).

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    “El hombre no puede tener más que una vida auténtica, la reclamada por su vocación. Cuando su libertad le hace negar su yo irrevocable y sustituirlo por otro arbitrario —arbitrario, aunque esté fundado en las «razones» más respetables—, arrastra una vida sin saturación, espectral” (Ortega y Gasset[3]).



[1] Ortega y Gasset: “Para el ‘Archivo de la Palabra’”, O. C. Tº 4, p. 366.

[2] Ortega y Gasset: “Sobre un Goethe bicentenario”, O. C. Tomo 9, Alianza, Madrid, 1983, pág. 557.

[3] Ortega y Gasset: “Goethe desde dentro”, O. C. Tº 4, p. 414.

sábado, 6 de agosto de 2022

EN EL FONDO ÚLTIMO DE NUESTRO SER NOS ENCONTRAMOS SOLOS


 

     No atendemos lo que vemos, sino que vemos solo lo que atendemos. “No somos, pues, en última instancia, conocimiento, puesto que este depende de un sistema de preferencias que más profundo y anterior existe en nosotros (…) Cada raza y cada época y cada individuo ponen su modulación particular del preferir, y esto es lo que nos separa, nos diferencia y nos individualiza, lo que hace que sea imposible al individuo comunicar enteramente con otro. Solo coincidimos en lo más externo y trivial; conforme se trata de más finas materias, de las más nuestras, que más nos importan, la incomprensión crece, de suerte que las zonas más delicadas y más últimas de nuestro ser permanecen fatalmente herméticas para el prójimo. A veces, como la fiera prisionera, damos saltos en nuestra prisión —que es nuestro ser mismo, con ansia de evadirnos y transmigrar al alma amiga o al alma amada—; pero un destino, tal vez inquebrantable, nos lo impide. Las almas, como astros mudos, ruedan las unas sobre las otras, pero siempre las unas fuera de las otras condenadas a perpetua soledad radical. Al menos, poco puede estimarse a la persona que no ha descendido alguna vez a ese fondo último de sí misma, donde se encuentra irremediablemente sola” (Ortega y Gasset[1]).


[1] Ortega y Gasset: “Teoría de Andalucía y otros ensayos”, O. C. Tº 6, p. 152.

jueves, 4 de agosto de 2022

POR QUÉ Y PARA QUÉ VENIMOS AL MUNDO LLORANDO


    “La vida psíquica, señores, la vida de nuestra conciencia es movimiento, es pasar de una sensación a otra, de una idea a otra, de un acto a otro. Ese movimiento supone un motor. En nuestra conciencia tiene que haber alguna porción de su contenido encargada de poner en movimiento el resto. A esos contenidos de nuestra psique, que funcionan como motores, llaman los psicólogos emociones. Tal la amargura” (Ortega y Gasset[1]).

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   “Para ungir de emoción a las palabras hace falta haber sufrido. Sé de un amigo mío que era mozo, feliz y literato, y pensaba esto que yo ahora pienso: sabía que cultivar su espíritu para el arte no era sólo leer y anotar; que era preciso el Dolor que nos hace tan humanos” (Ortega y Gasset[2]).

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   “Al esforzarme en ser, al querer ser, lo que busco es ser feliz (…) Pero como la circunstancia nos es negativa, el yo que somos no se realiza nunca suficientemente, el hombre que consiste en tener que ser feliz, al mismo tiempo y siempre es, más o menos, infeliz. Por eso la vida es pena, continuo penar (…) Si sigue el hombre en la vida, es que acepta ese defecto, desventura, infelicidad y absoluto riesgo que es. Y si lo acepta… ¡Ah!... Entonces convierte el defecto y la desventura en tarea entusiasta; es decir: en aventura y empresa” (Ortega y Gasset[3]).



[1] O y G: “La pedagogía social como programa político”, en O. C. Tº 1, p. 505.

[2] José Ortega y Gasset: “Artículos”, O. C. Tº 1º, Madrid, Alianza, 1983, p. 26.

martes, 2 de agosto de 2022

LA VIDA ES UN PROCESO QUE TRANSCURRE DE MENOS A MÁS

 

   “La vida del hombre comienza siempre con un sentimiento de inferioridad más o menos profundo. Este sentimiento es la fuerza impulsora de la que parten todos los afanes del niño, y que le impone una meta u objetivo del que espera toda seguridad y tranquilidad para el futuro, obligándole a emprender la trayectoria que le parezca más adecuada para su logro” (Alfred Adler[1]).

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    “Todo lo que somos positivamente lo somos gracias a alguna limitación. Y este ser limitados, este ser mancos, es lo que se llama destino, vida. Lo que nos falta y nos oprime es lo que nos constituye y nos sostiene.” (Ortega y Gasset[2]).

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     “Todos estamos anhelando alcanzar un objetivo en el futuro mediante cuyos logros nos sentiremos fuertes, superiores y completos (…) Como quiera que se la llame, siempre encontraremos en los seres humanos esta gran línea de actividad: la lucha por ascender de una posición inferior a una posición superior, de la derrota a la victoria, del abajo al arriba. Comienza en nuestra primera niñez; continúa hasta el final de nuestra vida” (Alfred Adler[3]).

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    “El hombre es, tenga de ello ganas o no, un ser constitutivamente forzado a buscar una instancia superior. Si logra por sí mismo encontrarla, es que es un hombre excelente; si no, es que es un hombre-masa y necesita recibirla de aquél” (Ortega y Gasset[4]).



[1] Alfred Adler: “Conocimiento del hombre”, Madrid, Espasa Calpe, 1975, p. 65.

[2] Ortega y Gasset: “Vicisitudes en las ciencias”, O. C. Tº 4, p. 68.

[3] Alfred Adler: “El sentido de la vida”, Madrid, Espasa Calpe, 1975, p.160.

[4] Ortega y Gasset: “La rebelión de las masas”, O. C. Tº 4, p. 117.