La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
lunes, 30 de marzo de 2026
MENOS MAL QUE LA CIRCUNSTANCIA NOS LIMITA
martes, 24 de marzo de 2026
Introducción a "EN TORNO A GALILEO", de Ortega y Gasset-2ª-La crisis que Ortega predijo
En este vídeo seguimos explorando una de las obras más
importantes de José Ortega y Gasset, “En torno a Galileo”. Ortega sostiene que
la crisis cultural que vivimos hoy se parece mucho a la gran crisis que
atravesó Europa entre finales de la Edad Media y el nacimiento de la ciencia
moderna. Durante dos siglos —entre aproximadamente 1350 y 1550— el hombre
europeo se sintió perdido. Las convicciones que habían sostenido la cultura
medieval se habían derrumbado, y el individuo quedó sin suelo firme bajo los pies.
Sin embargo, de esa crisis surgió algo decisivo: la nueva razón científica.
Figuras como Galileo Galilei y René Descartes construyeron un nuevo modo de
entender la realidad basado en la razón matemática y el método científico. Ese
cambio permitió superar el caos y el desasosiego del Renacimiento y dio origen
a la Modernidad. Pero Ortega advierte algo inquietante: la misma razón que
permitió superar aquella crisis es también la que, siglos después, ha terminado
mostrando sus propias limitaciones y abocando a una nueva crisis. Por eso —dice
Ortega— nuestra época vuelve a encontrarse ante la necesidad de un nuevo giro
histórico. Comprender cómo se superó la crisis del Renacimiento puede ayudarnos
a entender la crisis cultural que vivimos hoy. Y tal vez también a intuir qué
camino podría abrirse en el futuro.
viernes, 20 de marzo de 2026
¿SOMOS O NO SOMOS
DICE ORTEGA:
“El hombre (…) es puro
movimiento y movimiento que va atraído por una meta”[1].
“El hombre es primariamente
el que no es aún lo que es”[2].
“El hombre es incapaz,
mientras no esté enfermo, de parar”[3]
“Ser hombre es un perenne
superarse a sí mismo”[4]
“El hombre es primaria y
fundamentalmente acción”[5].
Y, POR EL CONTRARIO, DICE TAMBIÉN
“El hombre no tiene más remedio que aprender a (…) sentirse a la par
mudable y eterno”[6].
“En español ser, viene de sedere = estar sentado”[7].
[1] Ortega y
Gasset: “La razón histórica”, O. C., Tº 12, pág. 316
[2] Ortega y
Gasset: “Sobre la razón histórica”, O. C., Tº 12, pág. 216
[3] Ortega y
Gasset: “Una interpretación de la historia universal”, pág. 37.
[4] Ortega y
Gasset: “La estética de “El enano Gregorio el Botero”, O. C., Tº 1, pág. 544.
[5] Ortega y
Gasset: “El hombre y la gente”, Tº 1º, pág. 47.
[6] Ortega y
Gasset: “El Espectador”, Tº VIII, O. C., Tº 2, pág. 728
[7] Ortega y
Gasset: “Pasado y porvenir para el hombre actual”, O. C., Tº 9, pág. 641
jueves, 12 de marzo de 2026
LAS EDADES DEL HOMBRE
“Una fábula de Esopo nos habla de cuatro edades: «Quiso Dios que el
hombre y el animal tuviesen el mismo tiempo, treinta años. Pero los animales
notaron que era para ellos demasiado tiempo, mientras al hombre le parecía muy
poco. Entonces vinieron a un acuerdo, y el asno, el perro y el mono entregan
una porción de los suyos que son acumulados al hombre. De este modo consigue la
criatura humana vivir setenta años. Los treinta primeros los pasa bien, goza de
salud, se divierte y trabaja con alegría, contento con su destino. Pero luego
vienen los dieciocho años del asno y tiene que soportar carga tras carga: ha de
llevar el grano que otro se come y aguantar puntapiés y garrotazos por sus
buenos servicios. Luego vienen los doce años de una vida de perro: el hombre se
mete en un rincón, gruñe y enseña los dientes, pero tiene ya pocos dientes para
morder. Y cuando este tiempo pasa, vienen los diez años de mono, que son los
últimos: el hombre se chifla y hace extravagancias, se ocupa en manías ridículas,
se queda calvo y sirve sólo de risa a los chicos» (ORTEGA
Y GASSET[1])
sábado, 7 de marzo de 2026
LAS GRANDES CRISIS DE OCCIDENTE-1
En este vídeo iniciamos una introducción al libro En torno a
Galileo de José Ortega y Gasset (1933), una obra fundamental para comprender
cómo nacen y se desarrollan las grandes crisis históricas que han afectado a
Occidente. Ortega afirma que las épocas de estabilidad se sostienen sobre un
sistema compartido de convicciones. Pero cuando ese sistema se agota, el mundo
se derrumba y el hombre queda sin referencias. Entonces comienza una crisis
histórica. En este primer episodio analizamos sobre todo la primera gran crisis
de Occidente: la que condujo del mundo antiguo grecorromano al cristianismo
medieval. Veremos cómo: 1) El agotamiento del mundo clásico provocó una
profunda crisis espiritual. 2) El cristianismo introdujo una nueva concepción
de la realidad centrada en Dios. 3) La Edad Media reconstruyó lentamente el
equilibrio entre fe y razón. 4) Santo Tomás intentó armonizar la filosofía
griega con el cristianismo. 5) Y finalmente pensadores como Duns Scoto y
Guillermo de Ockham comenzaron a desmontar ese equilibrio, preparando la gran
crisis del Renacimiento. Este recorrido permite entender mejor algo que también
nos afecta hoy: cómo nacen las crisis históricas y qué ocurre cuando una
civilización pierde sus convicciones fundamentales.
lunes, 2 de marzo de 2026
EL ARTE VINO A PROLONGAR EL MUNDO DE LOS SUEÑOS
El arte nació en el contexto de los hombres primigenios que
buscaban alterar sus estados de conciencia, con el objeto de ir a parar a una
realidad superior y sagrada, el mismo reino en el que brotan los sueños. La
mitología, el teatro, el arte en general (esas ramificaciones de los sueños)
nacieron llevando la impronta de lo sagrado, porque, a través del trance que en
las ceremonias primitivas se alcanzaba, uno se ponía en contacto con la “otra
realidad”, una realidad reparadora de las insuficiencias de esta otra que
sufrimos aquí abajo. Mircea Eliade, el historiador de las religiones
probablemente más prestigioso, decía: “Los mitos de muchos
pueblos hacen alusión a una época muy lejana en la que los hombres no conocían
ni la muerte, ni el trabajo ni el sufrimiento, y tenían al alcance de la mano
abundante alimento”[1]. Idea en la que, ya en la modernidad, redunda
Calderón de la Barca: “Yo sueño que estoy aquí / destas prisiones
cargado, / y soñé que en otro estado / más lisonjero me vi”[2]. Esa
era, pues, la vía pre-intelectual de acceso a la realidad deseable en la que uno
se liberaba de las insuficiencias de la realidad patente. La imaginación que se
ponía en juego de esa manera fue, pues, la fuente de la que nacieron la
mitología y el arte.
miércoles, 25 de febrero de 2026
NO SABEMOS QUÉ SER
“El hombre es afán de ser —afán en absoluto de ser, de subsistir— y
afán de ser tal, de realizar nuestro individualísimo yo (…) Pero sólo puede
sentir afán de ser quien no está seguro de ser, quien siente constantemente
problemático si será o no en el momento que viene, y si será tal o cual, de
este o del otro modo. De suerte que nuestra vida es afán de ser precisamente
porque es, al mismo tiempo, en su raíz, radical inseguridad. Por eso hacemos
siempre algo para asegurarnos la vida, y antes que otra cosa hacemos una
interpretación de la circunstancia en que tenemos que ser y de nosotros mismos
que en ella pretendemos ser —definimos el horizonte dentro del cual tenemos que
vivir (…) Vivir es reaccionar a la inseguridad radical construyendo la
seguridad de un modo, o, con otras palabras, creyendo que el mundo es de este o
del otro modo, para en vista de ello dirigir nuestra vida, vivir (…) (Pero) en
esta hora el hombre, y precisamente el más civilizado, en uno y otro
continente, no sabe qué hacer” (Ortega y Gasset[1]).
viernes, 20 de febrero de 2026
DÓNDE RESIDE LA VERDAD
Cuando Ortega dice que “la
verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre”[1],
no está hablando primariamente de la verdad que ponen a nuestro alcance los
sentidos, ni de lo que subjetivamente satisfaga al individuo que se crea en
posesión de ella. “Verdad” en Ortega quiere decir “sentido”, y en esa frase
citada viene él a decir lo mismo que Viktor Frankl cuando
afirma: “La primera fuerza
motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida”[2]. Y ambos, lo mismo que Jean Grondin cuando dice: “La tensión hacia el Bien,
hacia lo mejor, hacia la sobrevivencia es así inmanente a la vida”[3].
La verdad no es, por tanto, lo que de las cosas resulta manifiesto, que por sí
solo puede llegar a ser absurdo. La verdad de lo que es el bosque no es lo que
de él llegamos a ver, es decir, la primera fila de árboles, sino lo que se
oculta detrás de esto que es manifiesto; su ser fundamental (su sentido) no es
lo visible, sino lo que late detrás. La verdad es algo a desvelar, no consiste
en cosas, en hechos que capten los órganos sensoriales, sino en la ley, el
sentido que late detrás de lo manifiesto.
[1]
Ortega y Gasset: “Prólogo para alemanes”, O. C. Tº 8, pp. 39-40.
[2]
Viktor E. Frankl: “El hombre en busca de sentido”, Barcelona, Herder, 1979, p.
98.
[3]
Jean Grondin: “Del sentido de la vida. Un ensayo filosófico”, Barcelona,
Herder, 2011, p. 79
domingo, 15 de febrero de 2026
La DESAPARICIÓN DEL PADRE está destruyendo la familia (y viceversa)
Estamos asistiendo a una profunda transformación —y
descomposición— de la institución familiar en Occidente. A través de datos
demográficos, estudios psicológicos y una reflexión filosófica que recorre a
Engels, Freud, Sartre, Simone de Beauvoir, María Zambrano y Jung, este vídeo
analiza las consecuencias sociales, emocionales y culturales de la ausencia del
padre y la desarticulación de la familia tradicional. ¿Es la crisis de la
familia una simple evolución social o el síntoma de algo más profundo? ¿Qué ocurre
cuando se rompe la transmisión entre generaciones? ¿Puede una civilización
sostenerse sin padres, sin herencia y sin filiación?
miércoles, 11 de febrero de 2026
LO QUE DA SENTIDO A NUESTRA VIDA ESTÁ POR VENIR
“La materia de que está hecho el porvenir es la
inseguridad. Esa posibilidad necesaria y, a la vez, insegura es nuestro yo. Este, pues, lo primero que hace,
antes de darse cuenta del presente en que está, es estirarse hacia el futuro,
se futuriza, y desde allí se vuelve al presente, a las circunstancias en
que ya nos hallamos (…) Las circunstancias responden favorable o adversamente,
es decir, facilitan o dificultan la realización —la conversión en un presente—
de ese yo futurizante que por anticipado somos ya. Cuando nuestro yo
consigue en buena parte encajarse en la circunstancia, cuando ésta coincide con
él (…) es lo que denominamos felicidad. Viceversa, cuando nuestro contorno
—cuerpo, alma, clima, sociedad— rechaza la pretensión de ser que es nuestro yo
y le opone por muchos lados esquinas que impiden su encaje, sentimos una
desazón no menos amplia, no menos íntegra, como que consiste en la advertencia
de que no logramos ser el que inexorablemente somos. Este estado es lo que
llamamos infelicidad” (Ortega y Gasset[1]).
viernes, 6 de febrero de 2026
CÓMO CAMINAR HACIA EL ABISMO
Hoy el
“vale todo”, camuflado como apología de la diversidad, se ha ido convirtiendo
en parte sustancial de la opinión políticamente correcta. Podemos hacerla
arrancar esa posmodernidad de la famosa cita de Nietzsche de que “no hay
hechos, solo interpretaciones”(1).
No hay nada, pues, ahí afuera que sirva como referencia para diferenciar y
jerarquizar unas interpretaciones respecto de otras. No hay nada fuera del sujeto, podríamos decir en clave idealista. “El Yo es todo”(2),
que, anticipándose, había dicho Fichte; es decir: “la interpretación lo es
todo”, lo circunstante es inconsistente, no aporta nada (no es, como sostiene
Ortega, límite y dificultad). Así que Nietzsche pudo decir también, en esa
misma línea: “En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado”(3).
Porque, en realidad, lo deseado (lo que está ahí afuera, en la circunstancia)
no es sino una invención, una construcción que hace el deseo. En consecuencia, “Vale
todo”, porque todo, esto es, lo diverso, lo informe… cualquier cosa
cumple la exclusiva función de servir de lámina de Rorschach sobre la que
proyectar lo que a cada uno le parezca. Vale todo en arte, en moral, en
política… Y por esa vía de que el deseo de cada cual resulta ser soberano va
asomando el descrédito de cualquier institución sobre la que se pueda sostener
la idea de sociedad como algo compartido. ¿A dónde iremos a parar?
[1]
Friedrich Nietzsche: “Fragmentos póstumos”, Tº IV, Madrid, Tecnos, 2010, p.
222.
[2]
Citado por Ortega en “Las dos grandes metáforas”, “El Espectador” Vol. 4, O. C.
Tº 2, p. 400.
[3]
Friedrich Nietzsche: “Más allá del bien y del mal”, Madrid, Alianza, 1980, pág.
111.
viernes, 30 de enero de 2026
SOMOS LIBRES DE SER EL QUE ESTAMOS OBLIGADOS A SER
martes, 27 de enero de 2026
LA SUBORDINACIÓN AL “QUÉ DIRÁN”
“El hombre que sabe muchas cosas, el hombre culto, corre el riesgo de
perderse en la manigua (en la abundancia desordenada) de
sus propios saberes y acaba por no saber cuál es su auténtico saber. No tenemos
que buscar lejos: éste es el caso del hombre medio actual. Ha recibido tantos
pensamientos que no sabe cuáles de entre ellos son los que efectivamente
piensa, los que cree, y se habitúa a vivir desde pseudocreencias, desde lugares
comunes a veces ingeniosísimos, intelectualísimos, pero que falsifican su
existencia. De aquí la inquietud, la alteración profunda que arrastran en el
secreto de sí mismas tantas vidas de hoy. De aquí la desolación, el vacío de
tanto destino personal que pugna desesperadamente por llenarse con alguna
convicción, sin lograr convencerse. ¿Y qué hace? Pues perentoriamente empeñarse
en convencerse de lo que no está convencido, fingirse creencias, y para
facilitar la íntima ficción, alcoholizarse con las actitudes más fáciles, más tópicas,
más de receta, que son las radicales” (Ortega y
Gasset[1]).
viernes, 23 de enero de 2026
VIVIR ES TRANSITAR DEL CAOS AL SENTIDO
“La vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido” (Ortega y Gasset[1]).
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“El hecho humano es precisamente el fenómeno cósmico del tener sentido” (Ortega
y Gasset[2]).
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“El mundo en el que nacemos es rudo y cruel
y al mismo tiempo de belleza divina. Es cuestión de temperamento creer qué es
lo que predomina el absurdo o el sentido (…) Probablemente, como en todas las
cuestiones metafísicas, ambas cosas son ciertas: la vida es sentido y absurdo o
tiene sentido y carece de él. Tengo la angustiosa esperanza de que el sentido
prevalecerá y ganará la batalla” (Carl Gustav Jung[3]).
domingo, 18 de enero de 2026
LA FILOSOFÍA COMENZÓ INSULTANDO
Heráclito, Parménides, Jenófanes, con quienes, según Ortega,
se inicia la filosofía “se revuelven iracundos contra el vulgo y
llenan de insultos nominativa o genéricamente a sus predecesores (…) ¿Por qué
la filosofía comienza insultando? (…) En cierto modo el insulto al vulgo es la
tonalidad propia al «pensador» porque la misión de este, su destino
profesional, es poseer ideas «propias» opuestas a la doxa u opinión pública (…)
Heráclito y Parménides (…) al pensar frente y contra la doxa, su opinión era
constitutivamente paradoxa. Este
carácter paradoxal ha perdurado a lo largo de toda la evolución filosófica.
Parejamente Amos, el primer «pensador» hebreo, que es contemporáneo de Tales,
nos hará constar que al ser constituido por Dios en su profesión, Dios le
impone este encargo: «Profetiza contra
mi pueblo». Todo profeta es profeta contra y lo mismo todo «pensador» (…) Una
avalancha de «para-doxas» cae sobre Atenas. Se oye la tremenda blasfemia de que
los astros no son dioses, sino bolas de metal ardiente, el Sol, por ejemplo,
según Anaxágoras, del cual este dice que es más grande que el Peloponeso (…) En
efecto, apenas llega a Atenas el primer filósofo, que fue Anaxágoras, comienza
el pueblo ateniense a reaccionar con un sentimiento de desazón hasta entonces
desconocida (…) (El nombre por el que empezaron a llamarlos, que traducido viene a significar «lo que es
demasiado saber») por un lado significa acción u obra extraordinarios y tiene
un valor laudatorio, mas por otro significa un comportamiento excesivo,
desaforado, indebido y especialmente en sentido religioso, por tanto, sacrílego”
(Ortega y Gasset[1]).
lunes, 12 de enero de 2026
¿DE DÓNDE VENOMOS, A DÓNDE VAMOS?
“Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de
encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece
progresivamente en el Imperio romano (…) Dos siglos más tarde no había en todo
el Imperio bastantes itálicos medianamente valerosos con quienes cubrir las
plazas de centuriones, y hubo que alquilar para este oficio a dálmatas y luego
a bárbaros del Danubio y el Rin. Mientras tanto, las mujeres se hicieron
estériles e Italia se despobló” (Ortega
y Gasset(1))
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miércoles, 7 de enero de 2026
¿PODRÍA SER EL ESTUDIO LA MEJOR MANERA DE EMPLEAR LA VIDA?
Vivimos en la sociedad del entretenimiento. Hay múltiples
maneras de pasar un tiempo divertido en esta civilización que Vargas Llosa
denominó “del espectáculo”. Pero son formas de emplear el tiempo de ocio que no
dejan poso alguno, y desembocan en el vacío. Y parece que hay cierta
complementariedad entre esas múltiples maneras de entretenerse y la extensión
endémica de los trastornos depresivos y mentales en general. Mientras tanto,
muchos pensadores han ido proponiendo a lo largo de la historia maneras de emplear
la vida que han considerado que conducen hacia formas de ser más felices: los
pitagóricos, Sócrates, Platón, Aristóteles, los estoicos, Cicerón, San Agustín,
Santo Tomás, Kant, Nietzsche… y de manera creemos que culminante, Ortega y
Gasset. Haremos un repaso a esas alternativas a lo largo de este vídeo.
viernes, 2 de enero de 2026
POR QUÉ OCCIDENTE ES HOY DÉBIL
El idealismo es la gran filosofía que ha servido de sustrato
a la cultura occidental a lo largo de la Edad Moderna, y especialmente, desde Descartes.
Ese idealismo –que Ortega consideró, junto al positivis-mo, sus grandes bestias
negras intelectuales–, exacerbando sus propuestas, ha derivado hoy en lo que
es la posmodernidad, la “modernidad líquida” de Bauman, que ha llevado
al extremo el descrédito de la realidad (de la circunstancia orteguiana).
Existe, desde este renovado sustrato ideológico y cultural, lo que el Yo
hipertrofiado diga que existe. Se ha perdido, como ya Ortega advirtió,
la referencia de la realidad como límite y como obstáculo. Y así, arte es lo
que cada Yo de artista o de cada marchante que pase por ahí diga que es arte.
El sexo al que pertenecer es el que cada Yo decida. Mi patria es allí donde Yo
estoy bien. La pareja con la que he de estar la decido Yo cada día, pues su
realidad no me compromete, de modo que los divorcios aumentan exponencialmente…
La consigna del posmodernismo imperante es: “Vale todo”. Porque
en realidad nada vale nada; hemos perdido las referencias de lo que nos daba
una identidad, no queda nada ahí afuera que nos dé certidumbres sobre las que
apoyar la vida, va desapareciendo todo aquello en lo que podría valer la pena
creer. Recordemos a Foucault: “No me pregunten quién soy, ni me
pidan que siga siendo el mismo”. Todo lo cual ha conducido a lo que Ortega
aludía cuando decía que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos
pasa”.