viernes, 2 de enero de 2026

POR QUÉ OCCIDENTE ES HOY DÉBIL

El idealismo es la gran filosofía que ha servido de sustrato a la cultura occidental a lo largo de la Edad Moderna, y especialmente, desde Descartes. Ese idealismo –que Ortega consideró, junto al positivis-mo, sus grandes bestias negras intelectuales–, exacerbando sus propuestas, ha derivado hoy en lo que es la posmodernidad, la “modernidad líquida” de Bauman, que ha llevado al extremo el descrédito de la realidad (de la circunstancia orteguiana). Existe, desde este renovado sustrato ideológico y cultural, lo que el Yo hipertrofiado diga que existe. Se ha perdido, como ya Ortega advirtió, la referencia de la realidad como límite y como obstáculo. Y así, arte es lo que cada Yo de artista o de cada marchante que pase por ahí diga que es arte. El sexo al que pertenecer es el que cada Yo decida. Mi patria es allí donde Yo estoy bien. La pareja con la que he de estar la decido Yo cada día, pues su realidad no me compromete, de modo que los divorcios aumentan exponencialmente… La consigna del posmodernismo imperante es: “Vale todo”. Porque en realidad nada vale nada; hemos perdido las referencias de lo que nos daba una identidad, no queda nada ahí afuera que nos dé certidumbres sobre las que apoyar la vida, va desapareciendo todo aquello en lo que podría valer la pena creer. Recordemos a Foucault: “No me pregunten quién soy, ni me pidan que siga siendo el mismo”. Todo lo cual ha conducido a lo que Ortega aludía cuando decía que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa”.

martes, 23 de diciembre de 2025

SINCRONICIDAD, FÍSICA CUÁNTICA y SERIALIDAD: lo que revelan sobre el orden profundo del Universo

¿Las coincidencias son simple azar o revelan un orden oculto en la realidad? En este vídeo exploramos una de las preguntas más profundas de la filosofía y la ciencia: si el mundo está gobernado por el azar, por la causalidad estricta o también por un tipo de orden que aún no sabemos describir. A partir de la teoría de la serialidad del biólogo Paul Kammerer —la idea de que los acontecimientos tienden a agruparse en rachas sin relación causal—, recorremos una tradición intelectual que va desde los pitagóricos y la noción de armonía cósmica, pasando por Leibniz, Goethe, Freud y Kepler, hasta llegar a la sincronicidad de Jung y Pauli y al enigma del entrelazamiento cuántico.

¿Por qué las desgracias parecen venir en cadena? ¿Por qué ciertos encuentros, ideas o acontecimientos se repiten en momentos clave de la vida? ¿Es el azar una realidad última o simplemente el nombre que damos a un orden que no comprendemos?

Entre causalidad, afinidades ocultas, ciclos vitales y correlaciones acausales, este vídeo propone una reflexión filosófica sobre los límites de la explicación moderna y la posibilidad de que el universo esté tejido por algo más que mecanismos y probabilidades.

Tal vez la pregunta no sea si existe el azar o si todo está previsto, sino qué formas de orden aún no sabemos reconocer.

jueves, 18 de diciembre de 2025

EL ESTUDIO COMO FORMA SUPERIOR DE VIDA

Para los grandes filósofos griegos —especialmente Platón y Aristóteles— la mejor vida posible no es la más placentera ni la más exitosa, sino la dedicada al conocimiento. Aristóteles llegó a decir que “la vida contemplativa es la forma más alta de felicidad humana”[1]. No porque sea útil, sino porque realiza lo más propio del ser humano: el entendimiento. Platón dice: “Una vida sin examen no merece ser vivida”[2]. El examen es investigación, diálogo, búsqueda de la verdad. Vivir bien equivale a vivir interrogándose por la realidad y por uno mismo. El filósofo es quien se vuelve hacia el mundo inteligible, contempla las Ideas, y sólo secundariamente se ocupa de lo práctico. Sócrates sostiene que: el mayor bien es el cuidado del alma, y ese cuidado se realiza mediante el diálogo, la reflexión y la búsqueda de la verdad, incluso por encima de la riqueza, el honor o la supervivencia. Ya en el pitagorismo aparece la distinción entre: los que viven para el lucro, los que viven para la gloria y los que viven para contemplar el orden del cosmos. Estos últimos —los filósofos— son los únicos verdaderamente libres.



[1] Aristóteles: “Ética a Nicómaco (libro X)”

[2] Platón: “Apología de Sócrates”

miércoles, 10 de diciembre de 2025

EL SILENCIO COMO FORMA DE EXPRESIÓN

“En la cólera nada conviene más que el silencio” (frase atribuida a Safo)

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“Vivimos en silencio para no herirnos los unos a los otros” (fase atribuida a Haruki Murakami)

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“Cállate o di algo mejor que el silencio” (frase a tribuida a Pitágoras)

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“Todo decir es incompleto, es fragmento de sí mismo y tiene en la escena vital, donde nace, la mayor porción de su propio sentido (…) Esto nos coloca de pronto ante una paradoja, como tal impertinente, pero que es ineludible, a saber: que el decir se compone, sobre todo, de silencios, de cosas que por sabidas se callan o que son por completo inefables y en las cuales, sin embargo, se apoya, como en una tierra nutriz, lo que efectivamente declaramos(Ortega y Gasset[1]).

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“¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este instante? (…) Así ríe un Dios. ¡Silencio!” (F. Nietzsche[2])

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 “Los acontecimientos más grandes no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[3]).

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“Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio”  (frase atribuida a Antonio Machado).



[1] Ortega y Gasset: “Misión del bibliotecario”, O. C. Tº 5, pp. 233-234.

[2] F. Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, pp. 369-370

[3] Nietzsche: “Así habló Zaratustra”, Madrid, Alianza, pág. 194