El idealismo es la gran filosofía que ha servido de sustrato
a la cultura occidental a lo largo de la Edad Moderna, y especialmente, desde Descartes.
Ese idealismo –que Ortega consideró, junto al positivis-mo, sus grandes bestias
negras intelectuales–, exacerbando sus propuestas, ha derivado hoy en lo que
es la posmodernidad, la “modernidad líquida” de Bauman, que ha llevado
al extremo el descrédito de la realidad (de la circunstancia orteguiana).
Existe, desde este renovado sustrato ideológico y cultural, lo que el Yo
hipertrofiado diga que existe. Se ha perdido, como ya Ortega advirtió,
la referencia de la realidad como límite y como obstáculo. Y así, arte es lo
que cada Yo de artista o de cada marchante que pase por ahí diga que es arte.
El sexo al que pertenecer es el que cada Yo decida. Mi patria es allí donde Yo
estoy bien. La pareja con la que he de estar la decido Yo cada día, pues su
realidad no me compromete, de modo que los divorcios aumentan exponencialmente…
La consigna del posmodernismo imperante es: “Vale todo”. Porque
en realidad nada vale nada; hemos perdido las referencias de lo que nos daba
una identidad, no queda nada ahí afuera que nos dé certidumbres sobre las que
apoyar la vida, va desapareciendo todo aquello en lo que podría valer la pena
creer. Recordemos a Foucault: “No me pregunten quién soy, ni me
pidan que siga siendo el mismo”. Todo lo cual ha conducido a lo que Ortega
aludía cuando decía que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos
pasa”.
El lector de Ortega y Gasset
La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
viernes, 2 de enero de 2026
POR QUÉ OCCIDENTE ES HOY DÉBIL
sábado, 27 de diciembre de 2025
LA INTELIGENCIA ES UN ARMA VITAL
“Según (Aristóteles) consistiría (el conocimiento),
simplemente, en el uso o ejercicio de una facultad que el hombre tiene, como
mirar sería no más que usar de la visión (…) Pero nada de eso es conocimiento
(…) El conocer mismo no es una facultad, dote o mecanismo; es, por lo
contrario, una tarea que el hombre se impone (…) Si (el hombre) usa de sus
dotes intelectuales en largo y desesperado esfuerzo no es simplemente porque
las tiene, sino, al revés, porque se encuentra menesteroso de algo que le falta
y a fin de conseguirlo moviliza, claro está, los medios que posee (…) Sólo
Platón entrevió que la raíz del conocer, diríamos, su sustancia misma (…) está
en el hecho terrible de que el hombre «no sabe» (…) Esto es lo que conviene
analizar. ¿Por qué al hombre le duele su ignorancia, como podía dolerle un
miembro que nunca hubiese tenido?” (Ortega y Gasset[1])
martes, 23 de diciembre de 2025
SINCRONICIDAD, FÍSICA CUÁNTICA y SERIALIDAD: lo que revelan sobre el orden profundo del Universo
¿Las coincidencias son simple azar o revelan un orden oculto
en la realidad? En este vídeo exploramos una de las preguntas más profundas de
la filosofía y la ciencia: si el mundo está gobernado por el azar, por la
causalidad estricta o también por un tipo de orden que aún no sabemos
describir. A partir de la teoría de la serialidad del biólogo Paul
Kammerer —la idea de que los acontecimientos tienden a agruparse en rachas sin
relación causal—, recorremos una tradición intelectual que va desde los
pitagóricos y la noción de armonía cósmica, pasando por Leibniz, Goethe, Freud
y Kepler, hasta llegar a la sincronicidad de Jung y Pauli y al enigma del
entrelazamiento cuántico.
¿Por qué las desgracias parecen venir en cadena? ¿Por qué
ciertos encuentros, ideas o acontecimientos se repiten en momentos clave de la
vida? ¿Es el azar una realidad última o simplemente el nombre que damos a un
orden que no comprendemos?
Entre causalidad, afinidades ocultas, ciclos vitales y correlaciones
acausales, este vídeo propone una reflexión filosófica sobre los límites de la
explicación moderna y la posibilidad de que el universo esté tejido por algo
más que mecanismos y probabilidades.
Tal vez la pregunta no sea si existe el azar o si todo está
previsto, sino qué formas de orden aún no sabemos reconocer.
jueves, 18 de diciembre de 2025
EL ESTUDIO COMO FORMA SUPERIOR DE VIDA
Para los grandes filósofos griegos —especialmente Platón y
Aristóteles— la mejor vida posible no es la más placentera ni la más exitosa,
sino la dedicada al conocimiento. Aristóteles llegó a decir que “la
vida contemplativa es la forma más alta de felicidad humana”[1].
No porque sea útil, sino porque realiza lo más propio del ser humano: el
entendimiento. Platón dice: “Una vida sin examen no merece ser vivida”[2].
El examen es investigación, diálogo, búsqueda de la verdad. Vivir bien equivale
a vivir interrogándose por la realidad y por uno mismo. El filósofo es quien se
vuelve hacia el mundo inteligible, contempla las Ideas, y sólo secundariamente
se ocupa de lo práctico. Sócrates sostiene que: el mayor bien es el cuidado del
alma, y ese cuidado se realiza mediante el diálogo, la reflexión y la búsqueda
de la verdad, incluso por encima de la riqueza, el honor o la supervivencia. Ya
en el pitagorismo aparece la distinción entre: los que viven para el lucro, los
que viven para la gloria y los que viven para contemplar el orden del cosmos. Estos
últimos —los filósofos— son los únicos verdaderamente libres.
miércoles, 10 de diciembre de 2025
EL SILENCIO COMO FORMA DE EXPRESIÓN
“En la cólera nada conviene más que el silencio” (frase
atribuida a Safo)
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“Vivimos en silencio para no herirnos los unos a los otros”
(fase atribuida a Haruki Murakami)
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“Cállate o di algo
mejor que el silencio” (frase a tribuida a Pitágoras)
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“Todo decir es incompleto, es fragmento de sí mismo y
tiene en la escena vital, donde nace, la mayor porción de su propio sentido (…)
Esto nos coloca de pronto ante una paradoja, como tal impertinente, pero que es
ineludible, a saber: que el decir se compone, sobre todo, de silencios, de
cosas que por sabidas se callan o que son por completo inefables y en las
cuales, sin embargo, se apoya, como en una tierra nutriz, lo que efectivamente
declaramos” (Ortega y Gasset[1]).
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“¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este
instante? (…) Así ríe un Dios. ¡Silencio!” (F. Nietzsche[2])
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“Los acontecimientos más grandes
no son nuestras horas más estruendosas, sino las más silenciosas” (Nietzsche[3]).
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“Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un
gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio” (frase atribuida a Antonio Machado).