La filosofía, la historia, la psicología, el arte, la antropología, la actualidad... de la mano, sobre todo, de Ortega y Gasset, el pensador más importante de todos los tiempos en lengua española
“Desde ciento cincuenta años después de Cristo, esta impresión de
encogimiento vital, de venir a menos, de decaer y perder pulso, crece
progresivamente en el Imperio romano (…) Dos siglos más tarde no había en todo
el Imperio bastantes itálicos medianamente valerosos con quienes cubrir las
plazas de centuriones, y hubo que alquilar para este oficio a dálmatas y luego
a bárbaros del Danubio y el Rin. Mientras tanto, las mujeres se hicieron
estériles e Italia se despobló” (Ortega
y Gasset(1))
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“La crisis muestra las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre
que se ha quedado sin asidero, sin punto de referencia; de una vida que no
fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación” (María Zambrano[2])
Vivimos en la sociedad del entretenimiento. Hay múltiples
maneras de pasar un tiempo divertido en esta civilización que Vargas Llosa
denominó “del espectáculo”. Pero son formas de emplear el tiempo de ocio que no
dejan poso alguno, y desembocan en el vacío. Y parece que hay cierta
complementariedad entre esas múltiples maneras de entretenerse y la extensión
endémica de los trastornos depresivos y mentales en general. Mientras tanto,
muchos pensadores han ido proponiendo a lo largo de la historia maneras de emplear
la vida que han considerado que conducen hacia formas de ser más felices: los
pitagóricos, Sócrates, Platón, Aristóteles, los estoicos, Cicerón, San Agustín,
Santo Tomás, Kant, Nietzsche… y de manera creemos que culminante, Ortega y
Gasset. Haremos un repaso a esas alternativas a lo largo de este vídeo.
El idealismo es la gran filosofía que ha servido de sustrato
a la cultura occidental a lo largo de la Edad Moderna, y especialmente, desde Descartes.
Ese idealismo –que Ortega consideró, junto al positivis-mo, sus grandes bestias
negras intelectuales–, exacerbando suspropuestas, ha derivado hoy en lo que
es la posmodernidad, la “modernidad líquida” de Bauman, que ha llevado
al extremo el descrédito de la realidad (de la circunstancia orteguiana).
Existe, desde este renovado sustrato ideológico y cultural, lo que el Yo
hipertrofiado diga que existe. Se ha perdido, como ya Ortega advirtió,
la referencia de la realidad como límite y como obstáculo. Y así, arte es lo
que cada Yo de artista o de cada marchante que pase por ahí diga que es arte.
El sexo al que pertenecer es el que cada Yo decida. Mi patria es allí donde Yo
estoy bien. La pareja con la que he de estar la decido Yo cada día, pues su
realidad no me compromete, de modo que los divorcios aumentan exponencialmente…
La consigna del posmodernismo imperante es: “Vale todo”. Porque
en realidad nada vale nada; hemos perdido las referencias de lo que nos daba
una identidad, no queda nada ahí afuera que nos dé certidumbres sobre las que
apoyar la vida, va desapareciendo todo aquello en lo que podría valer la pena
creer. Recordemos a Foucault: “No me pregunten quién soy, ni me
pidan que siga siendo el mismo”. Todo lo cual ha conducido a lo que Ortega
aludía cuando decía que “no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que nos
pasa”.
¿Las coincidencias son simple azar o revelan un orden oculto
en la realidad? En este vídeo exploramos una de las preguntas más profundas de
la filosofía y la ciencia: si el mundo está gobernado por el azar, por la
causalidad estricta o también por un tipo de orden que aún no sabemos
describir. A partir de la teoría de la serialidad del biólogo Paul
Kammerer —la idea de que los acontecimientos tienden a agruparse en rachas sin
relación causal—, recorremos una tradición intelectual que va desde los
pitagóricos y la noción de armonía cósmica, pasando por Leibniz, Goethe, Freud
y Kepler, hasta llegar a la sincronicidad de Jung y Pauli y al enigma del
entrelazamiento cuántico.
¿Por qué las desgracias parecen venir en cadena? ¿Por qué
ciertos encuentros, ideas o acontecimientos se repiten en momentos clave de la
vida? ¿Es el azar una realidad última o simplemente el nombre que damos a un
orden que no comprendemos?
Entre causalidad, afinidades ocultas, ciclos vitales y correlaciones
acausales, este vídeo propone una reflexión filosófica sobre los límites de la
explicación moderna y la posibilidad de que el universo esté tejido por algo
más que mecanismos y probabilidades.
Tal vez la pregunta no sea si existe el azar o si todo está
previsto, sino qué formas de orden aún no sabemos reconocer.